15 Cuentos latinoamericanos cortos que tienes que leer

Estos cuentos latinoamericanos cortos te pondrán frente a la contundencia de la palabra. Aquí te podrás deleitar con lo que habita en la imaginación de algunos de los mejores escritores de Latinoamérica, quienes se atreven a usar el lenguaje como herramienta para transmitir diversos matices de la realidad. 

Si quieres profundizar en el poder de la escritura creativa y en la producción cuentística del continente americano, esta selección de cuentos latinoamericanos cortos ¡Te encantará!

15 Cuentos latinoamericanos cortos

En la era de los microcuentos queremos compartirte algunos de los cuentos latinoamericanos cortos que son infaltables en la mesa de noche de los amantes de la literatura. ¡Espero que los disfrutes! 

1. El espíritu nuevo- Leopoldo Lugones (Argentina)

En un barrio mal afamado de Jafa, cierto discípulo anónimo de Jesús disputaba con las cortesanas.

–La Magdalena se ha enamorado del rabí –dijo una.

–Su amor es divino –replicó el hombre.

–¿Divino?… ¿Me negarás que adora sus cabellos blondos, sus ojos profundos, su sangre real, su saber misterioso, su dominio sobre las gentes; su belleza, en fin?

–No cabe duda; pero lo ama sin esperanza, y por esto es divino su amor.

Comentario: Lugones nos pone frente a la idea del amor incondicional propia del pensamiento crístico. El amor como una potencia pura que no necesita apoderarse del existir del otro para amarlo completamente. El amor como un sentimiento que emerge para nutrir, no para enredarnos en la trampa de la posesión y el apego.

2. Espiral- Enrique Anderson Imbert (Argentina)

Regresé a casa en la madrugada, cayéndome de sueño. Al entrar, todo obscuro. Para no despertar a nadie avancé de puntillas y llegué a la escalera de caracol que conducía a mi cuarto. Apenas puse el pie en el primer escalón dudé de si ésa era mi casa o una casa idéntica a la mía. Y mientras subía temí que otro muchacho, igual a mí, estuviera durmiendo en mi cuarto y acaso soñándome en el acto mismo de subir por la escalera de caracol. Di la última vuelta, abrí la puerta y allí estaba él, o yo, todo iluminado de Luna, sentado en la cama, con los ojos bien abiertos. Nos quedamos un instante mirándonos de hito en hito. Nos sonreímos. Sentí que la sonrisa de él era la que también me pesaba en la boca: como en un espejo, uno de los dos era falaz. «¿Quién sueña con quién?», exclamó uno de nosotros, o quizá ambos simultáneamente. En ese momento oímos ruidos de pasos en la escalera de caracol: de un salto nos metimos uno en otro y así fundidos nos pusimos a soñar al que venía subiendo, que era yo otra vez.

Comentario: Este cuento nos pone frente a un tema recurrente en la literatura y es la existencia de universos paralelos. Aquí nos enfrentamos con la idea de que somos plurales y similar a la teoría de cuerdas, nos encontramos con múltiples versiones de lo que somos.

3. La joven del abrigo largoVicente Huidobro (Chile)

Cruza todos los días la plaza en el mismo sentido.

Es hermosa. Ni alta ni baja, tal vez un poco gruesa. Grandes ojos, nariz regular, boca madura que azucara el aire y no quiere caer de la rama.

Sin embargo, tiene un gesto amargado y siempre lleva un abrigo largo y suelto. Aunque haga un calor excepcional. Esta prenda no cae jamás de su cuerpo. Invierno y verano, más grueso o más delgado, siempre el sobretodo como escondiendo algo. ¿Es que ella es tímida? ¿Es que tiene vergüenza de tanta calle inútil?

¿Ese abrigo es la fortaleza de un secreto sentimiento de inferioridad? No sería nada raro. Por eso tiene un estilo arquitectónico que no sabría definir, pero que, seguramente, cualquier arquitecto conoce.

Tal vez tiene el talle muy alto o muy bajo, o no tiene cintura. Tal vez quiere ocultar un embarazo, pero es un embarazo demasiado largo, de algunos años. O será para sentirse más sola o para que todas sus células puedan pensar mejor. Saborea un recuerdo dentro de ese claustro lejos del mundo.

Acaso quiere sólo ocultar que su padre cometió un crimen cuando ella tenía quince años.

Comentario: Vicente Huidobro es uno de los escritores más brillantes de Latinoamérica. En este microcuento nos presenta dos temas interesantes, por un lado los lenguajes ocultos que habitan en cosas tan simples como nuestra forma de vestir, y por otro, los mundos que pueden emerger de la capacidad de observación.

4. Nacimiento- Vicente Battista (Argentina)

Los antropólogos de la Universidad de Duke, en los Estados Unidos, estiman que el hombre de Neanderthal, que habitó la tierra hace más de cuatrocientos mil años, poseía el don de la palabra. Esta novedad podría contestar una pregunta que hasta hoy no tenía respuesta.

Para encontrar esa respuesta habrá que retroceder hasta una tribu de Neanderthal, una noche en especial. Los hombres y mujeres están alrededor del fuego, buscan calor y celebran el fin de otra jornada. A la mañana de ese mismo día, los hombres habían partido de caza en busca de alimentos. Las mujeres, en tanto, cuidaban a sus críos. Ahora que el sol ya se fue, es tiempo de descanso y de contar las experiencias del día. Cada hombre dice cómo atrapó a la presa que perseguía. No sabe mentir.

Pero para uno de estos hombres la caza había sido un fracaso. Cuando llega su turno, no tiene proezas para contar. Entonces decide inventarlas. Miente una cacería imposible. Lo hace con tal perfección que transforma esa mentira en una historia bella y apasionante. Todos piden que la repita. Aquella noche, sin saberlo, ese anónimo hombre de Neanderthal acababa de inventar la literatura.

Comentario: Este pintoresco cuento, nos pone frente a la idea de la literatura como una invención del hombre que le permite vivir aquello de lo que lo priva la realidad. Una especie de catarsis del ser humano en la que puede habitar otros mundo posibles en los que es el héroe de su propia historia.

5. Soledad- Álvaro Mutis (Colombia)

En mitad de la selva, en la más oscura noche de los grandes árboles, rodeado del húmedo silencio esparcido por las vastas hojas del banano silvestre, conoció el Gaviero el miedo de sus miserias más secretas, el pavor de un gran vacío que le acechaba tras sus años llenos de historias y de paisajes. Toda la noche permaneció el Gaviero en dolorosa vigilia, esperando, temiendo el derrumbe de su ser, su naufragio en las girantes aguas de la demencia. De estas amargas horas de insomnio le quedó al Gaviero una secreta herida de la que manaba en ocasiones la tenue linfa de un miedo secreto e innombrable. La algarabía de las cacatúas que cruzaban en bandadas la rosada extensión del alba, lo devolvió al mundo de sus semejantes y tornó a poner en sus manos las usuales herramientas del hombre. Ni el amor, ni la desdicha, ni la esperanza, ni la ira volvieron a ser los mismos para él después de su aterradora vigilia en la mojada y nocturna soledad de la selva.

Comentario: No hay nada más revelador que el encuentro del ser con su soledad, esta cita que nadie puede eludir hace que cada persona vea la vida desde un matiz diferente. La sensación de estar solos en el mundo, nos cambia completamente.

6. La foto salió movida- Julio Cortázar (Argentina)

Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.

Comentario: Dentro de los cuentos latinoamericanos cortos, los de Julio Cortázar deben estar sí o sí. Su capacidad de dibujar el mundo de modos distintos, los giros de su pensamiento son verdaderas obras de arte. En este cuento nos pone frente al terror de que un día sin más ni más nuestra zona de confort cambie y el mundo deje de ser lo que creemos que es. Ese miedo rotundo al cambio, ese terror frente a lo inesperado.

7. El pánico macho- Eduardo Galeano (Uruguay)

Uno de los mitos más antiguos y más universales, cuenta que la primera noche yacían juntos la mujer y el hombre… cuando él escuchó un ruidito amenazante, un crujidero de dientes entre las piernas de ella y el susto que cortó el abrazo.
Los machos mas machos del mundo (la verdad sea dicha) tiemblan todavía.
En cualquier lugar del mundo, cuando recuerdan, sin saber qué recuerdan, aquel primer peligro de devoración. Y se preguntan los machos más machos, sin saber qué se preguntan: ¿Será que la mujer sigue siendo una puerta de entrada que no tiene salida?

Comentario: La eterna discusión entre lo mágico y lo misterioso de la relación entre hombres y mujeres. Galeano dibuja a la mujer como un acertijo sin respuesta dentro del hombre, como un influjo del que no se puede escapar y que lo condena a estar preso dentro de ella quién sabe por cuántas eternidades.

8. El drama del desencantado- Gabriel García Márquez (Colombia)

Es el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde un décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.

Comentario: El suicidio es una de las problemáticas más dolorosas de la sociedad actual. A veces nos sumergimos tanto en nuestro drama personal que perdemos de vista que la vida es más que ese instante de dolor que nos acongoja. Esta vida es una mezcla agridulce de dicha y dolor de la que todos tomamos pequeños sorbos. Si nos conectáramos más unos con otros, descubriríamos que todos somos pasajeros de un mismo barco y que todo eso que llamamos desdicha puede ser simplemente la sal de la vida.

9. El dinosaurio- Augusto Monterroso (Honduras)

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Comentario: Este es uno de los cuentos más cortos de la literatura, su magistralidad radica en que cuenta con todos los elementos estilísticos necesarios para situarse en el género cuento.

10. Plagio- Julio Ramón Riveyro (Perú)

–Lo mismo o algo parecido dice Montaigne en sus “Ensayos” –le reprocha alguien al escucharlo lanzar una sentencia moralizante.

–¿Y qué? –protesta Luder. Eso solo demuestra que los clásicos siguen plagiándonos desde la tumba.

Comentario: Este cuento nos enfrenta al ego de algunos literatos que se creen dueños de las ideas. Borges decía que todo son variaciones de una misma metáfora, la metáfora inicial ¡La vida misma!

11. El puñal- Jorge Luis Borges (Argentina)

En un cajón hay un puñal.

Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.

Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.

Otra cosa quiere el puñal.

Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre.

En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal con su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres.

A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apacible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles.

Comentario: Dentro de los cuentos latinoamericanos cortos, Jorge Luis Borges tiene un lugar especial. Su capacidad de hacer relucir la vida secreta de las cosas es inigualable. Este escritor destaca por mirar más allá de lo meramente visible y nos invita a profundizar en el alma de todo lo que es.

12. Microrrelato- Adolfo Bioy Casares (Argentina)

Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. “¿Cómo un ser tan ínfimo” –sin duda estaba pensando el tirano– “es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?”. Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. “Por humildes que sean” –dijo indicando al pájaro– “hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros”.

Comentario: Este bello microrrelato nos pone frente al tema de la arrogancia del creador, de la idea de superioridad y perfección del hombre que lo aleja de todo lo vivo.

13. Literatura- Julio Torri (México)

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.

La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

Comentario: El oficio del escritor tal vez no sea un camino de rosas, como se evidencia en muchos de los cuentos latinoamericanos cortos. No obstante, la posibilidad de vivir muchas vidas en simultánea, de salvarse de las inclemencias de la realidad convierte en literatura todo aquello que ante los ojos de los otros es normal.

14. Su amor no era sencillo- Mario Benedetti (Uruguay)

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era solo por eso que fornicaban en los umbrales.

Comentario: Este cuento tan divertido y dulce, tiene el toque inconfundible de Mario Benedetti, además nos pone frente al tema del pudor en nuestras sociedades, y a lo que puede ser la vida de quienes tienen alguna fobia o condición mental que los lleva a vivir la realidad de modos distintos.

15. Dulcinea- Juan José Arreola (México)

En un lugar solitario cuyo nombre no viene al caso hubo un hombre que se pasó la vida eludiendo a la mujer concreta. Prefirió el goce manual de la lectura, y se congratulaba eficazmente cada vez que un caballero andante embestía a fondo uno de esos vagos fantasmas femeninos, hechos de virtudes y faldas superpuestas, que aguardan al héroe después de cuatrocientas páginas de hazañas, embustes y despropósitos.

En el umbral de la vejez, una mujer de carne y hueso puso sitio al anacoreta en su cueva. Con cualquier pretexto entraba al aposento y lo invadía con un fuerte aroma de sudor y de lana, de joven mujer campesina recalentada por el sol.

El caballero perdió la cabeza, pero lejos de atrapar a la que tenía enfrente, se echó en pos a través de páginas y páginas, de un pomposo engendro de fantasía. Caminó muchas leguas, alanceó corderos y molinos, desbarbó unas cuantas encinas y dio tres o cuatro zapatetas en el aire.

Al volver de la búsqueda infructuosa, la muerte le aguardaba en la puerta de su casa. Sólo tuvo tiempo para dictar un testamento cavernoso, desde el fondo de su alma reseca. Pero un rostro polvoriento de pastora se lavó con lágrimas verdaderas, y tuvo un destello inútil ante la tumba del caballero demente.

Comentario: El miedo al amor, el miedo al dolor, el evadirnos fuertemente en la fantasía suele ser el escape perfecto para el que por temor no enfrenta los delirios del amor a los que su alma lo llama presurosa. Es sorprendente pero la humanidad tiene más miedo al amor que a la soledad.

Estoy segura de que esta selección de cuentos cortos latinoamericanos llenó tu cabeza de historias fascinantes que revelan la condición del ser humano desde una óptica lúdica y verdadera. Espero que te animes a explorar un poco más el fascinante mundo de la literatura que tanto tiene para decirnos.

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Karla Arango
Filóloga hispánica, investigadora literaria y poeta.

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