Miedo al compromiso: Cómo entenderlo y superarlo

¿Alguna vez has sentido miedo a enamorarte? ¿Has tenido miedo al compromiso? Es importante, antes de entrar en materia, entender qué es el miedo y sobre qué nos está advirtiendo.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una emoción que nos advierte ante una situación de peligro y puede tener consecuencias en las que este miedo nos paraliza.

Pero, muchas veces, no es nada fácil detectar esta emoción que se esconde bajo los parámetros del amor. Por ello es muy importante detectar y conectar con ese miedo para así, poder afrontarlo y derribar todos esos muros que nos envuelven.

Sabemos que el amor, no es nada sencillo y abrir nuestros sentimientos y nuestro corazón mucho menos aún. Sobre todo, cuando hemos vivido experiencias y situaciones anteriores que nos han podido marcar o nos han dejado una herida.

Por ello, inicialmente vamos a repasar las posibles creencias que se pueden esconder bajo el miedo que hemos mencionado.

“Siempre me enamoro de la persona equivocada”
“Nunca me sale ninguna relación bien”
“Para qué voy a empezar una relación si sé cómo acaban todas”

Y es aquí dónde te invito a cuestionarte tus propias creencias, sean éstas o cualquiera del mismo estilo. ¿De qué te estás protegiendo? ¿Cuál es tu miedo? ¿Qué valoras en una pareja?

Las relaciones, casi siempre, comienzan de la misma manera. Una persona conoce a otra, empieza a haber cierta atracción en posibles distintos ámbitos, se gustan y, poco a poco, se va generando una especie de vínculo muy distinto a los demás.

En este momento, cuando no existen exigencias, ni etiquetas o una intimidad más allá de lo emocional, todo va perfecto.

Pero…

¿Qué pasa cuando una de las personas comienza a sentir algo más?

Es aquí donde la alarma del miedo se activa y se puede empezar a sentir agobio, presión, dudas y, al fin y al cabo, miedo. Mucho miedo. ¿De dónde nace ese miedo? ¿Qué lo activa frente al compromiso?

Una de las causas más comunes es, lo que en psicología, llamamos filofobia. Es decir, el miedo a enamorarnos. El miedo al amor.

Cuando hablamos de este tipo de fobia, la persona no tiene la capacidad de abrirse a nivel emocional ni sentimental hacia las relaciones amorosas o en las que se requiere de un cierto compromiso.

Y, en este punto, debes preguntarte y reflexionar ¿Realmente me da miedo el compromiso?

Llegados a este punto es importante conocer qué sucede cuando el miedo se antepone a cualquier otro tipo de emoción frente al amor o al compromiso y nos paraliza en cierto sentido.

Cuando nos domina el miedo, este toma el control en nuestras vidas minimizando cualquier otro tipo de emoción que podamos sentir en ese momento. Y es aquí cuando nuestro cuerpo puede actuar de dos maneras:

O bien tiende a la evitación o bien se bloquea.

En consecuencia, aparece esta necesidad de cortar con la relación o desaparecer de la vida de la otra persona. Por ello es importante hacerte distintas preguntas para reconocer y detectar si existe un miedo al amor y al compromiso.

¿Qué me atrae de las relaciones imposibles? ¿Qué me hace no profundizar en lo que siento con mis relaciones? ¿Qué adversidades me autoimpongo cuando conozco a alguien?

Origen del miedo al compromiso

Como hemos comentado anteriormente, el miedo es una emoción que intenta protegerte. Y por ello es necesario ver ¿De qué te estás protegiendo? ¿De qué te estás defendiendo?

Cuando hablamos, concretamente, del miedo al compromiso o a enamorarnos, estamos hablando de un cierto miedo al vínculo y, por ende, al posible sufrimiento.

Cuando mantenemos una relación con alguien, estamos creando un vínculo y esto, nos hace tan humanos como vulnerables.

Aquí, está uno de los puntos clave. El miedo al sufrimiento y a pasarlo mal. Donde aparecen creencias como las que hemos comentado al inicio.

¿De dónde nace este miedo?

Muchas veces, las experiencias anteriores nos han marcado un antes y un después respecto al amor.

Si éstas han sido satisfactorias y no nos han creado ninguna herida, lo más probable es que ese miedo no exista y aparezca la confianza en un vínculo sentimental.

Pero, cuando hemos vivido algún rechazo, una ruptura dolorosa o una experiencia que nos ha hecho mucho daño es cuando nos influye a la hora de comprometernos emocionalmente con otra persona y aparece esa herida no cicatrizada.

Por tanto, vamos a ver los motivos y heridas principales que podemos encontrarnos como origen ante este malestar de manera más concreta, en las que, mayoritariamente, tendrán relación con experiencias traumáticas del pasado y los vínculos que hemos establecido desde nuestra infancia.

La herida del abandono

Son muchos los autores que han estudiado las necesidades básicas del ser humano.

Uno de ellos fue Maslow, quién, gracias a su pirámide, sabemos que una de las necesidades más básicas de las personas es el reconocimiento.

Por tanto, es comprensible que tengamos la necesidad de ser aceptados y, por tanto, uno de los miedos básicos es el del abandono o ser rechazados. Es una herida que puede causar mucho dolor y, como hemos comentado, uno de los mecanismos de defensa del miedo es la evitación.

Por tanto, nos encontramos con que evitamos mantener relaciones que nos unan a un nivel mucho más profundo por miedo a ser rechazados o no aceptados por la otra persona con la que creamos un vínculo.

En esta herida la autoestima y autoaceptación tienen un papel fundamental ya que debemos trabajar nuestras fortalezas y nuestras áreas de mejora para sentirnos merecedores de las otras personas. Ya que, si tú no te quieres, nadie podrá hacerlo por ti.

La herida de la pérdida de tu individualidad

Muchas personas, tienen la creencia que, al iniciar una relación van a perder su autonomía e incluso, su manera de ser. Su individualidad. Por tanto, estamos hablando del miedo a perder la esencia de uno mismo.

En este caso, estamos constantemente expuestos a mensajes como los de la media naranja. Y aquí, es importante empezar a romper con la creencia de que la pareja nos completa.

Por eso, es importante tener en cuenta los límites y nuestra independencia al crear un vínculo con otra persona ya que, podemos haber experimentado en el pasado relaciones asfixiantes o muy dependientes.

¿Cómo gestionar el miedo al compromiso?

Elegir a una pareja, crear un vínculo emocional y sentimental implica compartir la vida con otra persona pero es una decisión personal, propia y libre. Tú decides cómo quieres compartir tu vida y de qué manera.

Pero…

¿Qué sucede cuando hay miedo? Entonces, ya no es tanto una elección sino de evitación o no merecedores de tal posibilidad.

Es aquí donde debes empezar a observar(te) y tomar conciencia sobre cómo te relacionas con los demás.

Para ello debes identificar lo que sientes frente a la hora de crear un vínculo, cuáles son tus mecanismos de evitación e identificar qué emoción predomina ante la posibilidad de establecer una relación con cierto compromiso.

¿Qué sientes? ¿Qué piensas?

Por otro lado, una vez hayas tomado conciencia sobre el patrón que tienes ante el amor y el compromiso, debes saber qué vas a hacer con ello.

Todo aquello que hacemos es producto de lo que sentimos. Y saber cómo actúas y cómo te relacionas te permitirá cuestionar si aquello que haces es porque realmente quieres o por qué ese miedo te impide dar un paso más.

Cuando tengas claro aquello que sientes, piensas y cómo actúas frente a las relaciones, toca dar el paso de identificar y (re)conocer qué herida emocional se esconde bajo todo ese miedo.

Hasta que no sepas cuál es tu herida interior, no podrás sanarla.

Obsérvate y descubre el origen de ese miedo.

Es posible superar el miedo al amor

Cuando nos adentramos a una posible relación, a un vínculo, a un compromiso debemos aceptar que vamos a ir de la mano con la incertidumbre. Una solución para poder caminar sobre este sendero de no saber qué puede pasar es la confianza.

Es importante que confíes primeramente en ti. En tu capacidad de amar.

Empezar a compartir nuestro mundo interior nos permitirá abrirnos teniendo herramientas de las que aprender a nuevas experiencias.

Y es que, cuando te quieres, ya no estás para cualquiera.

Irene Gutiérrez Coranti
Psicóloga y Psicoterapeuta humanista e integrativa.

Deja un comentario