Textos dramáticos: tipos, características y ejemplos

Los textos dramáticos forman parte de la riqueza de la literatura, solo que, a diferencia de otros textos, la finalidad cambia.

Cada texto literario tiene un propósito, una estructura y una finalidad. Por ello, también podemos encontrar diferencias entre los textos dramáticos y otros tipos de producciones literarias.

¿Qué es un texto dramático?

Un aspecto muy importante es que el texto dramático, a diferencia de otros tipos de textos, no tienen la finalidad de ser leídos. ¿Cómo es esto?

Estos textos están destinados a ser observados, porque son los fundamentos de las obras. Es por ello que, en su estructura, exponen conflictos o nudos en la vida de los personajes, los cuales serán luego llevados a las tablas de los teatros.

Es decir, que los textos dramáticos fueron pensados para ser vivenciados, observados, o vividos como espectadores cuando estos llegan a los teatros. O para ser interpretados, cuando se trata de los actores que les dan vida.

A esto hay que sumarle que hay una representación que es dramática, así como también tienen la característica de contar con una ambientación específica para cada escena.

Toda la ambientación debe considerar el lugar, el espacio y el tiempo en el que se va desarrollando la acción, a medida que la obra va transcurriendo.

Por ello, es muy importante que los textos dramáticos cuenten con una estructura que emita o transmita emoción al público que acude al teatro.

Estructura básica de los textos dramáticos

El texto dramático contempla una estructura que es única, pues, además de generar una historia, también deben contar con un orden bien explicito, a saber: introducción, nudo y desenlace.

Cada una de estas partes deben ser visibles sin complicaciones, ya que los actores se guiarán de ella para interpretar los roles.

Cabe destacar también que, entre los principales géneros literarios, el texto dramático es uno de los más importantes, junto a la lírica y la narrativa. 

Introducción

La introducción forma parte de la estructura del texto dramático. En esta sección se sitúa a los espectadores en un contexto y se dan vida a las principales circunstancias que permitirán llegar a un nudo o conflicto.

Nudo o conflicto

Es la sección que sigue dentro de la estructura del texto dramático. Una vez que el espectador está situado en un contexto, se supone que al personaje le han acontecido ciertas experiencias.

Todas ellas van a llevarlo a un conflicto o nudo en la historia, en el cual, cada personaje tendrá una participación específica para tratar de resolver dicha situación.

El desenlace

Es el punto donde la historia alcanza su clímax, y es el momento en el cual, a través de ciertas acciones, los personajes resuelven el problema. Bien sea que esto ocurra para bien o para mal.

Ejemplos de textos dramáticos

Hay varios tipos de textos dramáticos que pueden servir como ejemplos, pues, dependiendo de los conflictos que se generen es que van a surgir las diversidades de textos.

Algunos tipos más notorios son el drama, por ejemplo, cuando entre los personajes se da un estilo dramático que se presenta como realista y el objetivo de ello es que los personajes evoquen reflexiones entre los espectadores. Estos dramas suelen tratar temas con seriedad.

La tragedia es otro ejemplo de texto dramático, pero, los personajes parecen estar orientados hacia un final triste o fatídico. Muchas veces es a través de la muerte o no, que se presentan. 

En este tipo de texto dramático se suele recurrir a personajes heroicos o conocidos, los cuales llevan a cabo destrezas o acciones desesperadas para ayudar a otros personajes, pero, sus mismas acciones tienden a terminar con ellos.

Por último, cabe resaltar la existencia de las comedias como otra forma en la que se nos pueden presentar estos dramáticos, solo que en las comedias sí hay finales jocosos, felices y muy divertidos para los espectadores, ya que esa es la finalidad que persiguen: entretener y provocar disfrute en quienes observan.

En las comedias las acciones suelen girar en torno a aspectos cotidianos, o tradiciones de la población, entre otras. Los defectos que todos tenemos también puede ser buen material para hacer reír a otros.

Por ello, entre los ejemplos específicos de textos dramáticos podemos citar un gran repertorio que va desde el teatro clásico hasta el moderno, tales como Medea, de Eurípides; Romeo y Julieta, de William Shakespeare; Fuenteovejuna, de Lope de Vega; Casa de muñecas, de Henrik Iben, o la casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca.

Todos estos son ejemplos destacables de lo que representan los textos dramáticos y todos los objetivos que puede tener, dependiendo del público a quienes se les presente.

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Isbelia Farias
Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia).

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