Los 11 tipos de apego emocional

Todos tenemos algún tipo de apego emocional. Esto es lo que he descubierto a lo largo de los años tanto en mi área personal como en consulta.

El apego es una vinculación afectiva intensa, duradera y de carácter singular que se produce entre dos personas o incluso entre una persona y algo (lo explico en detalle más abajo), y el objetivo del apego es el mantenerse lo más cerca posible en momentos de amenaza, ya que este vínculo nos proporciona seguridad.

El apego se genera como consecuencia de alguna carencia. Ya que en su mayoría lo entendemos como algo insano, un tanto tóxico o que nos angustia.

Sí es verdad que por internet encuentras la definición de apego seguro, pero aún así, cuando hablamos con nuestros amigos de apego, cuando nos referimos a él en consulta o en otras circunstancias y contextos, nos estamos refiriendo a aquél vinculo excesivo; el que hace sufrir a aquella amiga, el que mantiene a aquel conocido en una relación que no le satisface o no le valora, o el que angustia a miles de personas en su día a día sin darse cuenta.

Tipos de apego en las relaciones (apego afectivo)

El apego más conocido y el que se ha hecho más famoso, es el apego en las relaciones. Ahí distinguimos los siguientes: Apego evitativo y Apego ambivalente.

Apego Evitativo

Se llama así a aquél en el cual la persona tiene dificultades a la hora de confiar en los demás y a sentirse incómodo en relaciones íntimas. Se dice que los contactos suelen ser más superficiales y que pueden ser autor represivos, huidizos y aparentar frialdad.

A mi parecer, el nombre no es muy acertado, pues no parece realmente que haya demasiado apego o vínculo con la otra persona. Sin embargo, creo que en este caso el apego es a la seguridad.

Tal vez sus relaciones no han sido muy fructíferas a lo largo de su vida, por lo cual tienden a no establecer demasiado vínculo precisamente como protección. Para no sentirse dañados, abandonados o traicionados.

Establecen una especie de barrera invisible emocional, sintiéndose seguros y a salvo pero sin lograr sentir una plena conexión con la otra persona, o el apoyo total de la pareja, amigo o relación.

Suelen ser personas más bien desconfiadas de su entorno y tienden a ejercer cierto nivel de aislamiento emocional: poco expresivas, les cuesta compartir sentimientos, mostrarse vulnerables es considerado una posible amenaza, y expresan autosuficiencia por todos los poros de su piel, a pesar de que haya una herida profunda que les impida establecer vínculos sanos y duraderos.

No es necesario hablar siempre de relaciones tóxicas, de esas que se ven en las películas o que te cuentan como una anécdota increíble para tener algún tipo de apego en las relaciones. Los apegos pueden mostrarse en distintos niveles de intensidad. Se puede dar un apego sutil, que no se perciba como algo dañino en la relación, pero que esté impidiendo vivir en plena libertad y amor esa relación.

Apego Ambivalente

En este tipo de vínculo se desea una relación íntima y profunda pero también hay resistencia y miedo al abandono, generándose relaciones de dependencia o codependencia, y sintiéndose menos valorado de lo merecido.

De hecho, hay en el fondo una sensación de no merecer ser querido, con lo cual ejercen relaciones de tira y afloja, en las que ahora se vinculan y buscan intimidad y conexión y luego cualquier excusa, discusión, comportamiento o verbalización la interpretan como la prueba clara de que no son queridos como ellos necesitan, sin darse cuenta que muchas veces son ellos mismos quienes están boicoteando su propia felicidad.

De hecho, hasta aquí encontraríamos los tipos de apego afectivo. A partir de aquí son ramas del mismo árbol. Sin embargo, permíteme que haga hincapié en algunos tipos más de apego que he descubierto.

Otros tipos de apego

Apego a Ser bueno, virtuoso, equilibrado, íntegro

Podemos encontrar a la persona racional, idealista, de sólidos principios, determinada, controlada y perfeccionista, quien cree que “vales o eres bueno si haces lo correcto” y con miedo a ser “malo”, defectuoso, perverso, corrupto.

Así todo su comportamiento está orientado a corregir a los demás insistiendo en que compartan sus criterios y valores, síntoma de que están en lo cierto y de que son buenos. La necesidad de reformar al otro y de hacer lo correcto siempre es su orientación, y ese apego les aleja de plantearse qué quieren realmente, o permitir que el otro sea como es o haga su propio proceso.

Apego a sentirse amado

En este tipo de apego encontramos a personas que necesitan establecer vínculos íntimos a su alrededor.

La idea interior de esa persona es “Vales o estás bien si eres amado por los demás y eres amigo de ellos” con lo cual intentarán conseguir descubriendo las necesidades y deseos de los demás creando así dependencias ya que su miedo profundo es No ser amado ni deseado y piensan que han que conquistar a los demás para ser amados.

Apego a sentirse valioso, aceptado y deseable

Esto puede implicar un apego a la imagen, a obtener logros, objetivos, resultados ya que la idea interior de este tipo de personas es “Vales o estás bien si tienes éxito y los demás piensan bien de ti”.

Esta creencia provoca una orientación hacia el éxito, una persona adaptable a cualquier imagen que “funcione”, sobresaliente, ambiciosa y consciente de su imagen, que esconde miedo a no valer y a no tener ningún valor aparte de sus logros.

Apego a descubrirse a sí mismo y su importancia

Al creer que “vales o estás bien si eres fiel a ti mismo” esto les lleva ser personas muy creativas, originales, sensibles, reservadas, expresivas, dramáticas y temperamentales.

Con los demás se muestran temperamentales y les obligan a ir con pies de plomo, momento y su “auto fidelidad”, creándose a la vez ese vínculo ambivalente que hemos comentado con anterioridad en sus interacciones, ya que su mayor miedo es no tener importancia personal.

Apego a ser capaz y competente

Creen que “vales o estás bien si eres experto en algo” con lo cual son personas cerebrales, penetrantes, perceptivas, innovadoras, reservadas y más bien aisladas. Crean vínculos más bien evitativos ya que fácilmente se sienten invadidas y necesitan mucho espacio (emocional).

Su miedo es a ser impotente, inútil e incapaz, sentirse abrumado con lo que necesitan su espacio de libertad. Esto hace que se enfoquen mucho en saber, a nivel intelectual pero con un claro deterioro en su consciencia corporal y sus emociones.

Apego a encontrar seguridad y apoyo

Bajo su credo “vales o estás bien si haces lo que se espera de ti” se dedican a hacer lo que creen que los demás esperan de ellos, sin cuestionarse lo que realmente quieren. Este comportamiento funciona de forma automática, escondiendo el miedo a no poder sobrevivir solas y a la falta de apoyo u orientación.

Esto hace que se apeguen a ciertas relaciones, y a la necesidad que los demás muestren que están contentos con ellos (querrá decir que han cubierto las expectativas). Se trata de personas comprometidas, encantadoras, responsables, más bien nerviosas y desconfiadas. Se relacionan con los demás quejándose y poniendo a prueba la lealtad o el compromiso de los demás.

Apego a estar feliz, contento y encontrar satisfacción

¿Pareciera que esto no es un apego verdad? La lástima es que todo llevado al extremo lo es. Este tipo de apego genera una persona activa, amiga de pasarlo bien, espontánea, versátil, codiciosa y dispersa; Lo que evita a toda costa es verse atrapado por el sufrimiento, con lo cual serán personas que tienden a no profundizar demasiado, y alejarse de cualquier sentimiento que pueda ser más doloroso.

El tema es que la vida incluye alegría pero también dolor. El dolor no puede extraerse de la vida. El sufrimiento es opcional. Y esto crea una mentalidad centrada en el placer, más hedónica. Su credo es “vales o estás bien si obtienes lo que necesitas” que confunde a los demás e insisten en que cumplan sus exigencias.

Apego a protegerse y decidir su camino en la vida

Hay un tipo de personas que temen ser heridos o dominados por otros. En su infancia pueden haber sido manipulados por los padres. Creen que “vales o estás bien si eres fuerte y estás al mando de tu situación” con lo que suelen mostrarse poderosos, dominantes, seguros de sí mismos, decididos, voluntariosos y retadores.

Raramente aceptan que tengan carencias o faltas internas, lo cual les dificulta el crecimiento interior, sin darse cuenta que es una defensa como quien construye un castillo inalcanzable. En sus relaciones tienen dificultades para intimar y abrirse, y en su vida diaria se enfocan en lograr reconocimiento y poder. También domina a los demás exigiendo que hagan su voluntad.

Apego a mantener la estabilidad y la paz mental

Este tipo de personas son propensas a caer en relaciones de dependencia. Su credo es “vales o estás bien mientras los que te rodean sean buenos y estén bien”.

Esto genera un tipo de persona modesta, receptiva, tranquilizadora, simpática y satisfecha, que se relaciona evadiendo y resistiéndose a los demás para evitar la pérdida y la separación. Tiene mucho miedo al abandono y pueden vivir a través del otro, en una relación totalmente simbiótica

En conclusión, el apego no es más que la causa, el miedo que hace que las personas nos comportemos de una manera o de otra. Algunos pasan más o menos desapercibidos, otros son más o menos tóxicos pero a todos, nos afecta alguno de los distintos tipos de apego anteriores. ¿Cuál es el tuyo?

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