Métodos de Investigación en la Psicología de la Emoción

Introducción

El estudio de los procesos implicados en los afectos y estados de ánimos ha estado determinado por los métodos de investigación y por los marcos teóricos de referencia cada vez más integradores, versátiles y polivalentes.

Históricamente hemos pasado de teorías iniciales deficientes, a otras excesivamente globales, hasta modelos que se ocupan de procesos o mecanismos más concretos.

Se van a describir diferentes estrategias de investigación y se van a relacionar con las formulaciones científicas que les dan sentido y significado.

Datos de emoción y emoción como constructo

¿Cómo sabes que tienes una emoción? Lo que nos lo suele indicar es la experiencia subjetiva que además incorpora pensamientos y deseos distintivos e importantes cambios corporales que son valorados como agradables o molestos.

¿Y cómo se dan cuenta los demás? Podemos describir la emoción a través del lenguaje, o se te nota en la cara, la voz, la postura, el comportamiento.

De esto se deduce que los datos que nos indican la presencia de una emoción son: subjetivos, fenomenológicos, (de la experiencia interna y podrían comunicarse) fisiológicos y expresivos-motores, (pueden ser observados por cualquiera).

Sin embargo hay personas muy hábiles a la hora de camuflar sentimientos, el informe verbal también puede enmascarar lo que se siente o también está el caso de gente a la que le resulta muy difícil expresar sus sentimientos.

Por lo que ninguno de los datos mencionados son un índice inequívoco de que se esté experimentando una emoción. Éstas no se pueden observar directamente, sólo se infieren a partir de los datos de emoción.

Investigadores como Öhman han expuesto la diferenciación entre: datos de emoción y emoción como constructo.

Como antes hemos dicho, habría tres sistemas de respuesta a través de los cuales inferimos la existencia de una emoción: Fisiológicos / Expresivo-motores y subjetivos. Sin embargo ninguno de ellos es condición necesaria y suficiente de la emoción.

Por su parte Peter Lang argumentó que los sistemas de respuesta emocionales son independientes y no covarían entre sí necesariamente. Sus relaciones son complejas y dependen de características intra-individuales, variaciones inter-indviduales o del contexto.

Öhman también señala la confusión entre: procesos de emoción y emoción como algo consciente en este sentido se dice que los automatismos son frecuentes en los momentos iniciales, aunque en etapas más tardías la información afectiva se elabora de modo más completo implicando zonas cerebrales asociadas a la reflexión y a la intención.

  •   Diferencia entre datos de emoción y emoción como constructo: Los estados emocionales se infieren a través de datos fisiológicos, expresivo- motores y subjetivos.
  •   Son sistema de respuesta independientes y no covarían estrechamente.
  •   El estado emocional es resultado de numerosos procesos que en muchos casos tienen lugar de modo no consciente ( diferencia entre emoción como producto o estado consciente y emoción como proceso)

Afectos, estados de ánimo y emociones

En Psicología no hemos alcanzado una terminología común y esto lleva a dificultades de comunicación. Existe una falta de rigor en el uso de algunos términos.
Debemos aclarar algunas matizaciones:

El término afecto debemos usarlo para referirnos a cualquier experiencia con un componente evaluativo: agradable/ desagradable, doloroso/placentero… y las sensaciones de placer dolor/placer, los deseos, las emociones serían experiencias afectivas, se experimentan los afectos.

Una emoción sería un estado metal o un proceso usualmente generado por un evento externo. Tiene un inicio definido, aumenta hasta un pico de intensidad y declina. Su intensidad se puede medir conductual, fisiológicamente o por auto-informe verbal y su duración es reducida.

En los estados de ánimo es difícil establecer un inicio o fin claro, tienen una intensidad más baja y mayor duración. Normalmente se dice que factores como el sueño, la alimentación, cambios de clima, ciclos hormonales, consecuencias de las propias emociones intensas o enfermedades median los estados de ánimo, pero no se sabe bien cómo.

Desde una perspectiva funcional:

Las emociones:

–  Suelen reordenar las prioridades de objetivo, preparan para la acción, cambian el flujo de procesamiento y dirigen la atención hacia señales de peligro.

–  Requieren la activación de redes semánticas y/ o esquemas afectivos elaborados. –

Los estados de ánimo:

– Mantienen una preparación distintiva que continúa a pesar de los eventos perturbadores.

– Probablemente se apoyan en estructuras de información globales e indiferenciadas. Cuadro 3.4 (Resúmen)

  • El afecto es un término genérico, describe cualquier experiencia evaluativa. Dolor/placer, deseos, emociones y sentimientos son tipos de afectos
  • Las emociones se desencadenan por acontecimientos particulares, se distinguen por su elevada intensidad, con una duración reducida.
  • Los estados de ánimo no suelen tener inicio y fin delimitado, son duraderos aunque su intensidad es baja.

Componentes y procesos relevantes en la generación de estados emocionales

Algunos métodos de investigación para el estudio de las emociones

Aspectos expresivos

Darwin fue el primero en enfatizar los aspectos expresivos emocionales en su libro “La expresión de los animales en los animales y en el hombre”

¿Para qué sirven entonces los aspectos expresivos?

Un defensor de las ideas evolucionistas diría por ej. que la abertura de ojos y boca facilita la captación de información visual auditiva del evento o la contracción muscular está encaminada a la conducta de huida.

Y esta utilidad de las expresiones es la que ha garantizado su perduración en la filogenia. Además también se enfatiza el papel de señalización de las expresiones emocionales que nos lleva a considerarlas como un lenguaje primitivo.

Darwin sugiere también que la expresión abierta de una emoción la intensifica, mientras que la represión de los síntomas externos la debilita. De este modo se aceptaría que la expresión puede modular la emoción.

Extraemos algunas predicciones importantes:

  • –  Las emociones, si son filogenéticas, deberían estar presentes en todas las especies.
  • –  El reconocimiento de las emociones humanes debería ser transcultural, garantizadas por nuestra carga genética.
  • –  Debería entenderse un número discreto de emociones primarias con su expresión.
  • –  Relaciones entre los aspectos expresivos y subjetivos de los estados emocionales.¿Y qué estrategia de recogida de datos podemos utilizar?Darwin utilizó fotografías y dibujos de niños, adultos, animales para ilustrar los aspectos de las expresiones emocionales.
    Estudió las expresiones en primates y niños de corta edad para apoyar su determinación filogenética.Para avalar la universalidad en la especie humana, estudió etnias primitivas.Posteriormente, el avance en las técnicas de registro poligráfico o los sistemas de codificación facial, permitieron la obtención de datos más precisos sobre la activación de algunos grupos musculares del rostro.

Estudios transculturales sobre expresión y reconocimiento facial de emociones

El objetivo de estos estudios es recoger datos de expresión y reconocimiento facial de emociones en personas de diferentes etnias, especialmente en las que no hayan tenido contacto con la cultura occidental y así comprobar si los elementos de expresión y/o reconocimiento son equivalentes. De ser así se podría afirmar que:

  1. 1)  El ambiente, el aprendizaje y la cultura tienen una influencia mínima
  2. 2)  Existencia de emociones universales (que serían primarias)
  3. 3)  La determinación genética.

La consistencia metodológica de estos estudios requiere que los rostros presentados hayan sido fotografiados en situaciones naturales, que los juicios los hagan personas sin experiencia previa, que pertenezcan a una etnia diferente a la que posa, que no existan indicios situacionales que ayuden al reconocimiento y que se incluya un amplio número de categorías de respuesta. Y hay pocos que cumplan estas exigencias.

Investigaciones de P. Ekman y Wallace presentaron 30 fotografías que expresaban alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco o miedo a estudiantes norteamericanos, japoneses, brasileños, chilenos y argentinos. Sus resultados indicaron un alto grado de acuerdo.
En estudios adicionales se hizo lo mismo a integrantes de tribus de Borneo y Nueva Guinea, hubo muchas dificultades por que no sabían leer. Reajustaron el procedimento utilizando una historieta de una situación para luego mostrar tres fotografías a los adultos y a los niños dos para que eligiesen una expresión. Las coincidencias entre niños y adultos eran muy altas y los autores apoyan con ésto su universalidad. Aunque se ha cuestionado el procedimiento seguido.

Por otro lado, la interpretación de los datos recogidos a favor de la universaliadad no siempre es clara. James A. Russell, hablo de los supuestos de universalidad mínima que podrían explicar estas coincidencias sin factores genetistas. Ya que en todos los humanos se dan movimientos faciales asociados con estados psicológicos, con la experiencia aprendemos a inferir el estado psicológico a partir del movimiento facial.

Modulación de la intensidad afectiva a través de cambios en la apariencia facial

Los estudios hechos en torno a la llamada hipótesis de feedback facial sostienen que los cambios en la musculatura facial y su feedback podrían explicar mejor que las vísceras las diferentes experiencias emocionales. Entendiendo que las posibles configuraciones faciales eran más versátiles y variadas que los potenciales cambios psicofisiológicos. Intentan demostrar la importancia de la configuración facial para explicar la cualidad y la intensidad de nuestra experiencia emocional.

Algunos autores han vinculado las configuraciones faciales con la experiencia subjetiva y otros lo han hecho con dimensiones afectivas de valencia y activación. Con lo que no hay una única hipótesis de feedback facial.

De nuevo el problema era idear estrategias de recogidas de datos válidas ya que nuestra experiencia cotidiana es muy ambigua

2 estrategias fundamentales: La de simulación facial y La de inhibición/ exageración de la apariencia facial.

Tourangeu y Ellsworth (1979) contrastaron 3 hipótesis que llamaron: de necesidad (¿la expresión facial apropiada es necesaria para la experiencia subjetiva?) , suficiencia (la adopción de una emoción es suficiente para la experiencia emocional?) y monotonicidad (Relación positiva y monotónica entre expresión facial y experiencia emocional)

Los resultados no apoyaron la hipótesis de feedback facial, aunque quizás las manipulaciones fueron excesivamente artificiales y es desmesurado decir que la pose afectiva por sí sola, sin contenidos afectivos recordados o presentes, puede provocar estados afectivos.

Strack, Martin y Stepper en otros estudios le pidieron a los participantes que sostuvieran un lapiz con los labios o con los dientes mientras veían unas viñetas o comics divertidos. Encontraron que los comics les parecían más divertidos cuando se sostenía el lapiz con los dientes (que fuerza una sonrisa) que con los labios (que no se fuerza). Así los autores interpretan que la pose facial determina la intensidad del estado afectivo.

El libro menciona más estudios en este sentido, pero creo que queda claro.

Cuadro 3.5 La expresión facial de la emoción:

  • Ch. Darwin afirmó que las emociones son adaptativas e incrementan la supervivencia, además realzó el valor comunicativo y la correspondencia entre expresión y estado interno
  • Los estudios transculturales aportan datos de universalidad en el significado que atribuimos a un número de expresiones faciales. Este consenso puede deberse al carácter innato o al aprendizaje temprano.
  • Los cambios en la expresión facial pueden jugar un papel importante en la modulación de nuestros estados afectivos.

Cambios fisiológicos periféricos

Para James la diferencia entre un objeto emocionalmente sentido y un objeto aprehendido viene dada porque en el primer caso la corteza dispone de información sobre los cambios corporales del objeto, mientras que en el segundo, no se producen.
Por tanto, la emoción sentida es consecuencia de la percepción de los cambios corporales que se producen de modo casi reflejo ante ciertos estímulos o condiciones ambientales.

W. Cannon cuestionó estas teorías apoyándose en datos obtenidos en investigaciones científicas con perros y gatos. Era muy difícil apoyar la tesis de James empíricamente puesto que las estrategias sólo aportan información relacional y no causal.

Investigaciones sobre especifidad autonómica-visceral

Han sido a partir de los años 80, gracias R. W. Levenson, se han recogido datos sistemáticos y acumulativos de diferenciación cuyo objetivo es registrar variables psicofisiológicas mientras los participantes experimentan estados emocionales.

Así se han ocupado de la diferenciación de patrones autonómico-viscerales asociados a estados emocionales variados (alegría, sorpresa, asco, miedo, tristeza e ira) utilizando una tarea de acción facial dirigida y/u otra de recuerdo emocional para generarlos.

La ira, el miedo y la tristeza van asociadas a mayores aceleraciones cardíacas que el asco y la ira produce una mayor temperatura del dedo que el miedo.
La ira y el miedo dan una aceleración cardíaca superior a la alegría y el miedo y el asco mayor conductancia de la piel que la alegría.

Estos datos demuestran distintas configuraciones de cambios corporales periféricos, aunque queda por establecer su utilidad y relevancia. Podemos suponer que en situaciones de supervivencia no es tan importante la mediación cognitiva como las acciones adaptativas inmediatas.

Estudios sobre percepción autonómica

Las críticas que realizó Cannon a las teorías de James se basaban en datos obtenidos en animales con las vías aferentes entre vísceras y corteza cortadas, sin embargo esta ausencia no impedía que los animales manifestaran conductas de huida o de ataque. Así no se podría argumentar que la emoción requiera de dichas aferencias.

Más tarde Wynne y Solomon argumentaron que no era lo mismo interrumpir esas aferencias antes de que el animal adquiera una conducta de evitación que después de aprendidas

Por tanto parece que la adquisición de respuestas emocionales sí requiere aferencias intactas, mientras que su puesta en práctica posterior no las necesita. Posiblemente los centros cerebrales son distintos. En cualquier caso los estudios no se han realizado con humanos.

En los años 60 G. Hohmann publicó un estudio correlacional, con importantes limitaciones metodológicas por no tener un grupo de control, en el que se informaba de los cambios en vivencias emocionales de pacientes con lesiones en diferentes niveles de la médula espinal. Los resultados mostraron una reducción en la intensidad afectiva de todos los participantes, excepto en sentimentalismo. Además las disminuciones eran mayores conforme la lesión se situaba en zonas superiores de la médula, es decir, cuando las aferencias viscerales eran menores.

Tras varios experimentos donde se trazó como meta la obtención de datos objetivos Whitehead, Drescher, Heiman y Blackwell desarrollaron una tarea de discriminación que proporcionaba un referente objetivo.

Se presentaron series de estímulos que podían ocurrir muy seguidos con los latidos del corazón o un poco retrasados. En las series contingentes el retraso fue de 128 milisegundos y en las no contingentes era de 384 milisegundos. La tarea de los participantes era discriminar la latencia (corta o larga) con que le eran presentados los estímulos en relación con sus latidos.

Después se intento relacionar estos datos objetivos de auto-detección cardíaca con medidas de intensidad afectiva y se diferenciaron un grupo de buenos y otro de malos perceptores.

Por lo que la obtención de referentes objetivos y la relación entre esas medidas y la intensidad de las vivencias afectivas hicieron que los supuesto de James pudieran contrastarse empíricamente con mayor rigor. Aunque existen muchas cuestiones planteadas por James irresolubles en el momento actual de acumulación científica.

–  James postuló que no existían centros cerebrales específicos para la emoción y que la diferencia entre emoción y percepción radica en la segunda corteza que tiene información respecto a los cambios corporales que la acompañan.

–  R. Levenson puso de manifiesto la existencia de algunos patrones de cambio autonómico-viscerales asociados con diferentes estados emocionales. Queda por explicar la ultilidad y relevancia.

–  Las tareas de autodetección cardíaca son metodológicamente robustas, proporcionan índices objetivos y se ha encontrado cierta relación entre ellas y el informe de malestar ocasionado por ver fotografías desagradables.

Interpretación cognitiva y valoración (appraisal)

Los mecanismos instintivos o cuasi-reflejos no pueden dar explicación a la gran variabilidad existente en el modo en que damos significado a lo que acontece.

Las críticas de Cannon a los supuestos de James y el ascenso del conductismo hicieron que quedaran postergados hasta que Stanley Schachter lo reformula iniciando lo que se ha llamado la tradición bifactorial en el estudio de la emoción que continua postulando que los cambios periféricos son necesarios para que se produzca una emoción, pero además asume que son relevantes los procesos de etiquetado verbal, la construcción de significado de lo que acontece.

Además, de modo independiente Lazarus y M. Arnold postulan que el antecedente inmediato de una emoción es el proceso de valoración (appraisal). Así la cadena se iniciaría con la percepción, proseguiría con la valoración, continuaría la vivencia emocional que estaría arropada por la movilización fisiológica y a veces acciones motoras.

Se pasa ahora a planteamientos más flexibles donde la construcción del significado, el aprendizaje y la experiencia juegan un papel importante en la cualidad emocional.

Los teóricos bifactoriales y los teóricos del appraisal han investigado de modo independiente, los primeros se han considerado deudores de la formulación psicofisiólogica y han investigado sobre la naturaleza del arousal fisiológico, han realizado pocas manipulaciones para comprender en qué manera las cogniciones aportan el matiz emocional. Sin embargo los segundos sí se han detenido en las valoraciones distintivas que configuran las vivencias emocionales.

Validación de los planteamientos bifactoriales

Schachter y Singer afirman que el arousal fisiológico (cambios corporales) es necesario para que se produzca una emoción, pero no es suficiente. Se requieren procesos cognitivos que interpreten lo que está aconteciendo. Así, el arousal fisiológico se considera inespecífico y sólo se vincula con la intensidad afectiva.

La cualidad emocional está determinada por las cogniciones por lo que dos individuos en la misma situación tienen emociones diferentes. El aprendizaje, la experiencia previa, los procesos de memoria o pensamiento pueden explicar esas diferencias.

El estudio de Schachter y Singer de 1962

Estos autores incorporaron los procesos cognitivos en la explicación de la emoción y plantearon un modelo teórico susceptible de ponerse a prueba por experimentación.

Establecen tres prediccciones y desarrollan un experimento para ponerlas a prueba:

1)  Si se da un estado arousal fisiológico para el que no se tiene una explicación inmediata se interpretan sus sentimientos en términos de cogniciones. (Está implícito que el arousal fisiológico es indeferenciado, por tanto, los mismos cambios corporales están presentes en los estados emocionales).

2)  Si se da un estado arousal fisiológico para el que se tiene explicación, no surgirán necesidades de evaluación, y no es común buscar cogniciones alternativas disponibles.

3)  Si se dan las mismas circunstancias cognitivas, se reaccionará emocionalmente en la medida en que se experimente un estado arousal fisiológico. (Se enfatiza que sin los cambios fisiólogicos no se da la emoción)

En el experimento (1962) (es mejor que se lea detenidamente el experimento para comprenderlo, yo intentaré destacar lo más importante)

1)  Se crean dos condiciones de arousal. Algunos participantes reciben epinefrina (produce activación simpática) y otros un placebo.

2)  A algunos se les dice que van a notar cambios corporales ocasionados por el fármaco, a otros no se les dice nada ya unos terceros se les miente acerca de los cambios corporales que sufrirán.

3)  Unos participantes van a una sala de espera donde se les induce a la diversión- alegría y otros a la ira y el enfado.

Se hicieron chequeos del pulso antes y después del fármaco y se obtuvieron medidas de autoinforme del estado de ánimo en la sala de espera.

Los datos no confirmaron estrictamente las predicciones. Sólo cuando se eliminaron a los participantes auto-informados y a los auto-activados, se confirmaron.

El estudio es deficiente metodológicamente y sin embargo tuvo una gran repercusión. Las posteriores réplicas añadieron que si se da la activación fisiológica y no se sabe la causa tendemos a interpretar la situación como negativa, además matizaban los resultados, pero no restaban apoyo a la convicción de que la cualidad emocional está estrechamente vinculada a las emociones.

El planteamiento teórico de Schachter fue más valioso que su posterior experimento y se ha aplicado en temas como la obesidad, las adicciones y la psicopatía, actualmente se sigue en desórdenes de ansiedad.

El paradigma de transferencia de excitación

Desarrollado por Zillmann en el inicio de los 70 y es una aplicación de los supuestos de Schachter a estados de arousal que ocurren secuencialmente. Se basa en que el arousal fisiológico no termina al cesar las condiciones generadoras, la activación decae con relativa lentitud.

Si un individuo se activa fisiológicamente en la situación A y después se encuentra en la situación provocadora de la emoción B, aún puede mantener en B el arousal residual de A y éste se añadiría al provocado por los propios estímulos emocionales, haciendo que el nivel de arousal total experimentado en B sea elevado. Un individuo puede atribuir el arousal total presente en B a los estímulos emocionales de esta situación y la reacción emocional se intensificaría por una atribución errónea de la excitación residual de A a la situación B.

Se han realizado numerosos estudios para encontrar ese efecto de transferencia de excitación. En general, la replicación del efecto ha sido consistente, su robustez es elevada.

Y a nivel teórico el efecto suele relacionarse con la suposición bifactorial de que los cambios corporales no son específicos para cada estado emocional y determinan su intensidad, no su cualidad.

Los resultados sugieren también que nuestras percepciones autonómicas no son muy finas, atribuimos por defecto su causa a los acontecimientos del presente aunque sean del pasado. Este modo de funcionamiento habitual a veces puede llevarnos a reacciones desproporcionadas.

El paradigma de feedback fisiológico falso

Stuart Valins intentó comprobar si la creencia de estar activado fisiológicamente, aunque realmente no se esté, puede ser suficiente para que se genere experiencia emocional. Él piensa que en algunas circunstancias no se necesitaría el arousal fisiológico real para que se desencadene una emoción. La mera sugestión de que nos acontecen cambios corporales puede ser suficiente para experimentarla. Si ésto fuera así, la emoción sería consecuencia meramente de cogniciones.

Se mostraron unas fotografías de unas chicas a unos participantes y luego se les hizo creer que reaccionaron fisiológicamente (con alteración en su tasa cardíaca) hacia algunas de ellas. Aunque en realidad no se alterasen, cuando creían que sí lo hacían evaluaron esas fotografías de esas chicas como más atractivas que las otras y las preferencias se hacían más patentes cuando la cadencia de los latidos se incrementaba.

A la vista de los resultados, argumentó que la emoción era resultado exclusivamente de procesos cognitivos. Esto es una explicación demasiado contundente y generalizada. Estos trabajos sobre feedback fisiológico falso demandan una distinción clara entre arousal fisiológico real y arousal percibido, lo que no siempre es fácil.

Hay que recordar el importante papel de la investigación desarrollada en torno a la tradición bifactorial por la superación de algunas de las restricciones de James como la variabilidad individual en la construcción emocional. Pero además:

  1. a)  Puso de manifiesto la potencialidad de las cogniciones en los matices emocionales.
  2. b)  Y apoyo la suposición de que la percepción del arousal no es especialmente precisa y parece no ser específica

Validación de dimensiones de valoración

El objetivo de estas teorías es encontrar configuraciones de patrones de valoración específicos para los estados emocionales distintivos. Existen patrones emocionales como la culpa, la envidia, los celos… en los que los aspectos expresivos no son distintivos.
Los teóricos del appraisal pensaron que podían superar estas deficiencias explicando los matices emocionales, pero no existe una teoría sobre validación emocional.

Se coincide en que el proceso de valoración informa si el objeto o situación nos afecta personalmente y cómo lo hace.

Los investigadores suelen referirse a criterios o dimensiones de valoración, se pone de manifiesto que el proceso se ocupa de distintos aspectos de la situación, dependiendo de las peculiaridades. Las dimensiones investigadas son variadas y al tratarse de un proceso activo sus salidas son enormemente dinámicas y las valoraciones siempre están sujetas a revisión. Los acontecimientos siempre pueden volver a valorarse por lo que nuestras emociones están en continuo flujo.

El problema metodológico es la recogida de datos válidos. No se puede observar directamente la valoración, sólo podemos utilizar el autoinforme verbal para acceder a ella. Pero la información que una persona nos ofrece sobre sus valoraciones es retrospectiva y no tenemos garantías de que se refiera al proceso que lanza la emoción o al conocimiento cultural sobre las emociones que todos aprendemos de pequeños.

Estrategias de investigación

Se describen varios procedimientos de recogida de datos aunque ninguno de ellos es totalmente satisfactorio. De todos modos llegaremos mejor al conocimiento emocional:

a)  Si se distancia temporalmente la experiencia emocional del informe verbal.

b)  Si la información en vez de vivencias reales se hace sobre descripciones de situaciones no autobiográficas.

a)  En algunos casos se trata de utilizar los juicios de los participantes (sobre términos afectivos) para realizar un análisis de significado que no está vinculado a experiencias específicas sino que representan el conocimiento cultural.

b)  Otros requieren la elaboración de historietas en que se hacen variar los criterios o dimensiones de valoración. Se requieren respuestas imaginadas a situaciones emocionales.

c)  El investigador recopila descripciones de situaciones emocionales. Se recoge información respecto al modo en que creen que están presentes las valoraciones en situaciones emocionales que no han vivido realmente.

d)  Los participantes recuerdan vivencias emocionales reales intensas y hacen juicios sobre los criterios de valoración que estaban presentes en su activación.

e)  Se ha intentado que los participantes emitan juicios sobre los criterios de valoración presentes en situaciones emocionales en el momento en que se vivían. Seguramente es la que más lo asegura, pero es difícil aplicarla.

Ilustración de recogida de datos sobre el modelo de Lazarus

Lazarus cree que se pueden identificar aproximadamente unas 15 emociones, 9 negativas (ira, susto, ansiedad, culpa, vergüenza, tristeza, envidia, celos y repugnancia) y 4 positivas (alegría, orgullo, alivio y amor) y 2 con valencia equívoca (esperanza y compasión). Asume que en términos molares cada una tiene un significado global distintivo y que las configurarían diferentes variaciones moleculares.

Tres valoraciones serían primarias, detectarían el modo en que la situación afecta al bienestar del individuo e informan del modo de encarar los acontecimientos, estos son: la relevancia de objetivo, su congruencia o incongruencia y el tipo de implicación del ego.

Las otras tres serían secundarias: la atribución causal, el potencial de afrontamiento y las expectativas futuras.

Según Lazarus las distintas salidas de estos criterios de evaluación explicarían los 15 núcleos emocionales de su teoría.

Leer los ej. explicativos de la teoría de Lazarus en la pag. 166 y el cuadro 3.14

Cuadro resumen 3.15

1)  La suposición de que los procesos cognitivos determinan la cualidad de lo que sentimos dio una explicación a la gran variabilidad individual emocional. Y los procesos cognitivos introdujeron el aprendizaje y la experiencia como determinantes de la emoción.

2)  La teoría bifactorial de Schachter puede explicar lo que acontece en múltiples situaciones, es más valiosa que el experimento para validarla.

3)  El paradigma de transferencia de excitación parece apoyar el supuesto de no especifidad del arousal fisiológico.

4)  Los estudios sobre feedback fisiológico falso manifiestan la necesidad de diferenciar entre el arousal real y percibido. No siempre coinciden.

5)  No existe una teoría única sobre el appraisal, pero se van obteniendo resultados acumulativos sobre las dimensiones de valoración para explicar las emociones.

6)  Es difícil desarrollar procedimientos de investigación que den datos inequívocos sobre el proceso de valoración como antecedente directo de la emoción. En muchos casos nos dan información sobre conocimiento emocional.

No debemos olvidar que el conocimiento de las dimensiones de valoración proporciona un recurso de regulación emocional. Alterando la valoración podemos incidir y cambiar el estado emocional.

Relaciones Emoción – Cognición

Nuestra cultura y la ciencia también, atribuye a la razón poder sobre la pasión y a la mente sobre el cuerpo.

R. Zajonc en la década de los 80 demandó de los psicólogos un mayor interés por el estudio de los afectos y emociones. Además afirmó que algunas reacciones afectivas podían tener lugar fuera de conciencia y podían afectar el propio procesamiento cognitivo por vías independientes.

Lazarus se opuso ya que para él era inaceptable desvincular las emociones de las cogniciones pero Zajonc argumentaba que el afecto no se restringe exclusivamente a las emociones y existen reacciones afectivas menos diferenciadas.

El resultado positivo de esta polémica fue que poco a poco muchos investigadores se acostumbraron a incorporar materiales afectivos y neutrales para ver de qué modo su valencia modulaba el funcionamiento habitual del proceso de estudio, además de estudiar tareas cognitivas en sujetos alegres, depresivos, ansiosos para comprobar si había diferencias en la ejecución.

Lanzamiento preatencional de la reacción de miedo

Arne Öhman a finales de los 70 desarrolló un modelo teórico en el que postula que los humanos somos capaces de registrar simultáneamente un gran número de canales perceptivos. En el caso de que un estímulo sea relevante el procesamiento automático pasa al controlado y se analiza de forma más elaborada la información.

Lo destacable del modelo es:

  • –  Diferencia entre mecanismos automáticos y controlados.
  • –  Las emociones tendrían orígenes no conscientes o preatencionales.
  • –  La conciencia emocional tiene lugar en una etapa de procesamiento tardía.
  • Sitúa la reacción afectiva temprana, vaga e imprecisa en el paso de la información desde unos mecanismos a otros.

Luego trató de contrastarlo empíricamente teniendo en cuenta que las manipulaciones debían impedir el procesamiento consciente de la información afectiva. Y deberían ofrecer la posibilidad de registrar la reacción lanzada por el procesamiento no consciente y Öhman tuvo que idear la situación en laboratorio.

Para ponerlo a prueba utiliza el paradigma de condicionamiento aversivo Pavloviano e incorpora manipulaciones adicionales utilizando el enmascaramiento hacia atrás para impedir que en la fase de extinción los ECs tengan acceso a la conciencia, así los participantes no son capaces de reconocer el EC.

La cuestión clave es que si los participantes con el procesamiento no consciente de la información afectiva continúan mostrando el efecto de resistencia a la extinción, se podría argumentar que la reacción está lanzada por mecanismos automáticos.

Los resultados del experimento confirman el efecto, por lo que los estímulos emocionales son capaces de dar respuestas fisiológicas después de un análisis rápido, incluso cuando la conciencia esté bloqueada.

Estos trabajos ponen de manifiesto la existencia de automatismos en el lanzamiento de la emoción sin negar que también exista un procesamiento afectivo controlado. Sería interesante conocer las dinámicas de los procesamientos automáticos y controlados.

Memoria y emoción

Gordon H. Bower ha aportado importantes datos sobre el modo en que los estados afectivosinfluyen en nuestros procesos cognitivos.

Ponen de manifiesto que la percepción, la atención, el aprendizaje, el recuerdo y los juicios que hacemos sobre los acontecimientos cotidianos pueden estar muy influenciados por los estados de ánimo cuanto tienen lugar esos procesos procesos cognitivos.

Sus investigaciones cuestionan el mito de la racionalidad humana, podemos ser fríos y analíticos pero por defecto, muchas de nuestras interpretaciones, decisiones están influenciadas por nuestro estado de ánimo. En muchos casos, los justifican.

Se han ideado muchas tareas donde se manipulan: el contenido emocional de lo que hay que aprender/recordar y el estado afectivo de quien aprende/recuerda.

Se traza así un triángulo de variables que se van manipulando para observar cómo interactúan entre sí y cada uno de esos elementos de interacción, tiene una denominación específica.

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Se llama:

Aprendizaje congruente con el estado de ánimo (Cuando la ejecución es superior si coinciden las valencias del estado de ánimo y del material aprendido)

Aprendizaje incongruente con el estado de ánimo (Si el recuerdo es superior cuando son diferentes dichas valencias)

Recuerdo dependiente del estado de ánimo (la manipulación se centra en el estado de ánimo en el momento de codificar la información y el estado de ánimo al recordarla)

Recuerdo congruente con el estado ánimo (Si el recuerdo es mejor cuando coinciden ambas valencias)

En general las replicaciones del efecto de aprendizaje congruente con el estado de ánimo han tenido éxito, mientras que las del efecto de recuerdo dependiente del estado de ánimo no lo han sido tanto. Además, en una situación de recuerdo autobiográfico resulta difícil la distinción.

En uno de los estudios de Bower, mediante hipnosis, generó en un grupo de participantes alegría y en otro, tristeza. Después debían de leer un relato sobre dos compañeros (uno alegre y triunfador y e otro triste y fracasado).

Los resultados indicaron que los participantes alegres durante la lectura se identificaban con el personaje exitoso y los tristes lo hacían con el triste. Dadas las manipulaciones realizadas hablamos del efecto de aprendizaje congruente con el estado de ánimo.

Se han manipulado la valencia del material y el estado de ánimo de los participantes.

En otro experimento se trataba de recordar listas de palabras y se probó que se recordaban más palabras cuando coincidía el estado emocional (manipulado mediante hipnosis) al aprender y al recordar la lista. Efecto de recuerdo dependiente del estado de ánimo.

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Aquí se manipula el estado emocional al codificar y al recordar la información, manteniendo neutral el material y el recuerdo.

Otra investigación demostró que se recordaban más incidentes placenteros cuando se está alegre y viceversa. Se manipula el estado emocional durante el recuerdo y la valencia del material recordado. Efecto de recuerdo congruente con el estado de ánimo.

A veces el efecto de recuerdo dependiente del estado de ánimo es dfícil de demostrar, parece que hay ciertas condiciones que favorecen que aparezca:

– La necesidad de que los estados de ánimo sean opuestos, distintivos e intensos. – La conveniencia de que sean recuerdos autobiográficos.

Bower intenta explicar estos efectos con un modelo de red asociativa, lo nuevo fue la incorporación de nodos de emoción sujetos a los procesos de activación y expansión.

El modelo generó investigaciones y tuvo un poder explicativo importante.

Limitaciones:

– En pacientes con ansiedad es difícil obtener efectos de recuerdo dependiente del estado de ánimo, aunque sí se obtiene en pacientes deprimidos.

– Ya que el modelo suponía que la activación se expandía entre nodos, el modelo predecía sólo efectos de congruencia entre el estado de ánimo y el aprendizaje o recuerdo pero algunos estudios mostraban incongruencia.

Los modelos posteriores incorporaron aspectos motivacionales y autorregulación afectiva

El redescubrimiento de los procesos afectivos desde la neurofisiología

Aportaciones de los procedimientos de investigación neurofisiológicos. Investigaciones y conclusiones realizadas en torno a la relevancia de la amígdala.

Ledoux ha utilizado en sus investigaciones con animales técnicas clásicas de lesión y las más sofisticadas de rastreo. Encontró que a pesar de la lesión de la corteza sensorial auditiva, las ratas reacccionaban con miedo ante el estímulo condicionado.

En investigaciones posteriores la lesión del tálamo sensorial sí que impedía que se mostrase la respuesta.

Así estableció dos vías de lanzamiento del miedo:

  • –  Una muy rápida y conecta el tálamo auditivo con la amígdala. Da lugar a la respuesta automática.
  • Más lenta, conecta el tálamo a través de la corteza auditiva con la amígdala. Más habitual en situaciones de condicionamiento más complejas.

También se comprobó que el hipocampo se comunica con el núcleo lateral de la amígdala. Y que la lesión del núcleo central de la amígdala impide que se muestre miedo.

Lo importante de estas investigaciones es que aportan evidencia neurofisiológica convergente respecto al lanzamiento no cortical de la reacción de miedo.

Tanto en el modelo teórico de Öhman como el de Ledoux se establece que la reeacción de miedo condicionado temprano no requiere mediación cortical.
Pro las investigaciones neurofisiológicas indican que también hay una vía cortical más larga que procesa la información de forma más elaborada.

Damasio ha estudiado pacientes con lesiones cerebrales para comprender mejor los diversos núcleos implicados en el procesamiento afectivo.

Con uno de sus experimentos concluyó que los pacientes con lesiones bilaterales en la amígdala no adquieren respuestas condicionadas en conductancia de la piel (afectivas) es decir, no procesó afectivamente la tarea, pero sí lo hizo declarativamente.
El paciente con lesión bilateral en el hipocampo, sí mostró el condicionamiento en conductancia de la piel, pero era incapaz de informar acerca de los estímulos incondicionados.

En el paciente con lesiones bilaterales en el hipocampo y en la amígdala no se observó condicionamiento ni conocimiento explícito de las relaciones entre estímulos.

Los autores creen que estos resultados apoyan la disociación entre aprendizaje emocional y declarativo en humanos.

La amígdala sería indispensable para el condicionamiento emocional y para la vinculación entre la información sensorial exteroceptiva y la interoceptiva sobre el estado corporal.

El hipocampo sería fundamental para aprender relaciones entre diferentes estímulos sensoriales exteroceptivos.

Por último en la investigación Paul J. Whalen el objetivo era comprobar si la amígdala se activa en respuesta a estímulos emocionales que no se reconocen explícitamente.

Los resultados mostraron que la amígdala se activaba en respuesta a los rostros de miedo enmascarados, mientras disminuía su activación ante rostros alegres enmascarados.
Se vuelven a obtener datos de la relevancia de la amígdala para el procesamiento afectivo en individuos sanos.

Resúmen relaciones emoción-cognición

  • Las investigaciones de Öhman sobre el lanzamiento automático de la reacción de miedo manifiestan que la activación temprana de la respuesta afectiva no es consciente.
  • Las investigaciones de Bower sobre las influencias del estado de ánimo sobre los procesos de aprendizaje y de recuerdo muestran que en circunstancias habituales nuestros afectos inundan nuestra congnición.
  • Las investigaciones neurofisiológicas en torno a la relevancia de la amígdala para el lanzamiento de la reacción de miedo aportan evidencias convergentes respecto a su activación subcortical, aunque también ponen en evidencia la existencia de otras vías de procesamiento. La disociación entre sistemas de memoria dependientes del hipocampo y de la amígdala puede ayudar a comprender las influencias del afecto sobre la recuperación.
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