Los 16 Mejores poemas del Romanticismo comentados

Los poemas del Romanticismo te dejarán con la sensación de una atmósfera de belleza en el aire. Los textos poéticos de esta época que tuvo su nacimiento en el siglo XVIII privilegian la individualidad y la libertad del humano como ser creador. 

Si quieres saber un poco más sobre el apasionante mundo de los poemas del Romanticismo, lo que vas a aprender a continuación ¡Te encantará!

Poemas del Romanticismo: ¿Qué es el Romanticismo?

Se denomina Romanticismo a un movimiento cultural, artístico, social e intelectual, gestado en el siglo XVIII en Europa, no obstante el verdadero boom del Romanticismo se da en el siglo XIX en donde se esparce por Europa y otros lugares del mundo. Cuando aparecieron los poemas del Romanticismo, el mundo literario se convulsionó, dadas las variaciones que proponía.

El Romanticismo fue la puerta de diferentes corrientes artísticas, humanistas y culturales, mostrando nuevos aspectos de la existencia humana que entraba en ataque directo con corrientes artísticas como las de La Ilustración.  Los poemas del Romanticismo apelaban por la expresión libre del ser y devolvían la poesía al mundo.

Características del Romanticismo

Los poemas del Romanticismo destacan por rescatar la individualidad y las emociones, es por eso que algunas de sus características más importantes son: 

  • Exaltación de las emociones por encima de la razón. 
  • Aprecio por lo onírico, lo fantástico y lo folklórico. 
  • Resalta la individualidad y los valores personales que nos hacen únicos. 
  • La búsqueda de paraísos perdidos. 
  • La valoración de la obra como algo libre e imperfecto, en contraposición de la obra como un objeto acabado y hermético. 
  • Exaltación de criaturas fantásticas y mitológicas despreciadas por la ilustración. 
  • Exaltación de las culturas populares. 
  • Rescata los valores de la naturaleza y la vida campestre. 

Éstas son a grandes rasgos, las características de los poemas del romanticismo. A continuación te dejaremos con algunos ejemplos de poemas comentados de grandes autorespara que profundices más en el espíritu de la época. 

Poemas del Romanticismo de grandes autores

A continuación te compartiremos una selección de poemas del Romanticismo. Cada uno de los autores es considerado un ícono de la época gracias a su uso particular del lenguaje.

Estos poemas del Romanticismo tienen algo curioso, y es que es una época especialmente brillante para la mujer como ser creador e intelectual.

Estos poemas también nos acercan a nuestra parte más sensible, a esa conexión que tenemos con el mundo natural y que despierta cuando nos atrevemos a despertar una mirada sensible.

Ahora, sin más preámbulos, espero que disfrutes de estos poemas del Romanticismo y si quieres puedes dejarnos tu comentario sobre el que más te guste.

1. No volveremos a vagar (Lord Byron 1788-1824)

No volveremos a vagar

Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.

Pues la espada gasta su vaina,
Y el alma desgasta el pecho,
Y el corazón debe detenerse a respirar,
Y aún el amor debe descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
Y demasiado pronto vuelven los días,
Aún así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.

El amor a veces precisa de pausas necesarias para comprobar su salud. En este pequeño ejercicio a veces comprendemos que amamos y otras, que todo aquello que era amor ha dejado de latir.

2. Rima VI (Gustavo Adolfo Bécquer 1836-1870)

Como la brisa que la sangre orea
sobre el oscuro campo de batalla,
cargada de perfumes y armonías
en el silencio de la noche vaga,

Símbolo del dolor y la ternura,
del bardo inglés en el horrible drama,
la dulce Ofelia, la razón perdida,
cogiendo flores y cantando pasa.

La locura y el extravío de la razón son propios del amor romántico. La sensación de que sin el otro la vida pierde sentido, es una de las sensaciones desatinadas del enamoramiento que hace que la pérdida del objeto de deseo se convierta en una condena.

3. Soneto (José de Espronceda 1808-1842)

Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa.

Mas si el ardiente sol lumbre enojosa
vibra, del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.

Así brilló un momento mi ventura
en alas del amor, y hermosa nube
fingí tal vez de gloria y de alegría.

Mas, ay, que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube
la dulce flor de la esperanza mía.

Muchas veces las expectativas son las responsables de nuestros más grandes dolores. De hecho desde diversas corrientes espirituales se considera que la esperanza es el principio del dolor.

4. Esta mano viviente (John Keats 1795-1821)

Esta mano viviente, ahora tibia y capaz
De agarrar firmemente, si estuviera fría
Y en el silencio helado de la tumba,
De tal modo hechizaría tus días y congelaría tus sueños
Que desearías tu propio corazón secar de sangre
Para que en mis venas roja vida corriera otra vez,
Y tú aquietar tu consciencia —la ves, aquí esta—
La sostengo frente a ti.

Como dice el viejo dicho «Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde» A veces descubrimos que aquello que teníamos era vital, pero a veces al encontrar esta verdad ya es tarde.

5. Solo (Edgar Allan Poe 1809-1849)

Desde el tiempo de mi niñez, no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude sacar
mis pasiones desde una común primavera.
De la misma fuente no he tomado
mi pena; no se despertaría
mi corazón a la alegría con el mismo tono;
y todo lo que quise, lo quise solo.
Entonces -en mi niñez- en el amanecer
de una muy tempestuosa vida, se sacó
desde cada profundidad de lo bueno y lo malo
el misterio que todavía me ata:
desde el torrente o la fuente,
desde el rojo peñasco de la montaña,
desde el sol que alrededor de mí giraba
en su otoño teñido de oro,
desde el rayo en el cielo
que pasaba junto a mí volando,
desde el trueno y la tormenta,
y la nube que tomó la forma
(cuando el resto del cielo era azul)
de un demonio ante mi vista.

Sentirse solo en el mundo, sentir que no encajamos en la sociedad es propio de las almas sensibles. Este descubrimiento hace que podamos encontrar las profundidades de nuestro ser explorando sus luces y sombras. A veces la soledad es la única forma de conectarse con el universo.

6. Eternidad (William Blake 1757-1827)

Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

La felicidad es un estado transitorio, quienes tratan de aferrarse a lo sublime tienen como pago el dolor. La alegría disfrutarse cuando llega y dejarla volar cuando sea el momento. Desapego como camino a la armonía.

7. Vino de hadas (Mary Shelley 1797-1851)

Me embriagué de aquel vino de miel
del capullo lunar de zarzarrosa,
que recogen las hadas en copas de jacinto:
los lirones, murciélagos y topos
duermen entre los muros o en la hierba,
en el patio desierto y triste del castillo;
cuando el vino derraman en la tierra de estío
o en medio del rocío se elevan sus vapores,
de alegría se colman sus venturosos sueños
y, dormidos, murmuran su alborozo; pues pocas
son las hadas que llevan tan nuevos esos cálices.

Las hadas hacen parte de los espíritus fantásticos más asociados a la femenino. Mary Shelley las celebra a partir de su relación con la naturaleza y sus efectos mágicos sobre el paisaje.

8. Fragmento de Una hoja de hierba (Walt Whitman 1819-1892)

Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.

La magia de la vida está en todas partes, solo depende del enfoque de nuestra percepción hacerla visible. La gratitud por la perfección de un grano de arena o de una emoción nos acerca a lo divino.

9. La luna es una ausencia (Carolina Coronado 1820-1919)

Y tú, ¿quién eres de la noche errante
aparición que pasas silenciosa,
cruzando los espacios ondulante
tras los vapores de la nube acuosa?

negra la tierra, triste el firmamento,
ciegos mis ojos sin tu luz estaban,
y suspirando entre el oscuro viento
tenebrosos espíritus vagaban.

yo te aguardaba, y cuando vi tus rojos
perfiles asomar con lenta calma,
como tu rayo descendió a mis ojos,
tierna alegría descendió a mi alma.

¿Y a mis ruegos acudes perezosa
cuando amoroso el corazón te ansía?
Ven a mí, suave luz, nocturna, hermosa
hija del cielo, ven: ¡por qué tardía!

La luna es motivo de inspiración para poetas, enamorados y locos. Quien no haya delirado mirando la plateada luna, no ha probado la embriaguez de la belleza.

10. Vendré cuando estés triste (Emily Brontë 1818-1848)

Vendré cuando estés triste,
sola en la oscura habitación;
cuando el loco júbilo del día se desvanezca,
y se disipe la sonriente alegría
de las frías tinieblas de la noche.

Vendré cuando en tu corazón
reine la emoción más pura,
y mi influjo, deslizándose en ti,
haciendo más honda la pena, helando la alegría,
arrase tu alma.

Oye, esta es la hora,
tu terrible momento.
¿No sientes sobre tu alma
rodar un flujo de raras sensaciones,
anuncio de un poder más fuerte,
heraldos míos?

El amor tiene una fuerza mística que traspasa el tiempo y el espacio. Quienes amamos se quedan con nosotros aunque no estén físicamente.

11. Fragmento de La Despedida (Friedrich Hölderlin 1797- 1804)

Yo partiré. ¡Tal vez dentro de mucho tiempo
vuelva a verte, Diotima! Pero el deseo ya se habrá
desangrado entonces, y apacibles
como bienaventurados nos pasearemos, forasteros, el uno cerca al otro
conversando, divagando, soñando, hasta que este mismo paraje del
adiós rescate nuestras almas del olvido
y dé calor a nuestro corazón.

Entonces volveré a mirarte sorprendido, escuchando
como otrora el dulce canto, las voces, los acordes del laúd,
y más allá del arroyo la azucena dorada
exhalará hacia nosotros su fragancia.

Cuando los amantes de despiden, el amor parece extinguirse, reposa resignado en las cenizas de la indiferencia. No obstante quienes se aman nunca pueden olvidarse y ante un remoto encuentro puede encenderse de nuevo la llama del amor.

12. Cuando cifras y figuras (Novalis 1772- 1801)

Cuando cifras y figuras dejen de ser
las claves de toda criatura,
cuando aquellos que al cantar o besarse
sepan más que los sabios más profundos,
cuando vuelva al mundo la libertad de nuevo,
vuelva el mundo a ser mundo otra vez,
cuando al fin las luces y las sombras se fundan
y juntas se conviertan en claridad perfecta,
cuando en versos y en cuentos
estén los verdaderos relatos del mundo,
entonces una sola palabra secreta
desterrará las discordancias de la Tierra entera. 

La libertad de ser quienes somos, de explorarnos, de abrazar nuestras luces y sombras, puede ser el único camino para revestirnos de amor por nosotros mismos y por los demás.

13. Dicen (Rosalía de Castro 1837-1885)

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

La conexión con la naturaleza es un espejo frente a nuestro propio ser. La vida habla con lenguajes misteriosos que nos contienen, revelan y transforman. Escuchar el latido de la vida en cada cosa, descubrir en el árbol nuestros propios secretos es una de las virtudes de quien contempla lo natural.

14. Cuando por fin dos almas se encuentran (Víctor Hugo 1802-1842)

Cuando por fin se encuentran dos almas,
Que durante tanto tiempo se han buscado una a otra entre el gentío,
Cuando advierten que son parejas,
Que se comprenden y corresponden,
En una palabra, que son semejantes,
surge entonces para siempre una unión vehemente y pura como ellas mismas,
una unión que comienza en la tierra y perdura en el cielo.
Esa unión es amor,
amor auténtico, como en verdad muy pocos hombres pueden concebir,
amor que es una religión,
Que deifica al ser amado cuya vida emana
Del fervor y de la pasión y para el que los sacrificios
Más grandes son los gozos más dulces.

El encuentro con el amor es el encuentro más trascendental de nuestra vida, no importa si dura una hora, un mes o toda una vida, el amor es fuego que no cesa, es una conexión de la que no se puede escapar jamás, aunque se quiera.

15. A la puesta del sol la alegre niña (Giacomo Leopardi 1798-1813)

A la puesta del sol, la alegre niña
torna de la campiña
con su haz de yerba y el florido ramo
en que lucen al par violeta y rosa,
y que, inocente, apresta
para adornar gozosa
pecho y cabellos al llegar la fiesta.
A par con la vecina
siéntase a hilar en el umbral la anciana
volviendo el rostro al astro que declina,
y se transporta a la estación lejana
cuando, aún fresca doncella,
danzaba al terminarse la semana,
con sus amigas de la edad más bella.
El aire se obscurece,
se matizan de azul los horizontes,
y descienden las sombras de los montes
cuando la luna cándida aparece.
La torre de la villa
la fiesta anuncia, y sus alegres sones
bajan a confortar los corazones.
Sobre la plaza la vivaz cuadrilla
de rapaces gritando
y aquí y allí saltando,
alza rumor que anima y alboroza;
mientras silbando el labrador regresa
y sentado a su mesa
con el descanso que prevé, se goza.
Cuando el silencio con la sombra crece
y toda luz fenece,
oigo el martillo que tenaz golpea
en el taller, do el oficial se afana
por dejar terminada la tarea
antes de que despunte la mañana.
Este es de la semana
el más hermoso y el postrero día.
Mañana tornarán fastidio y pena,
y a la habitual faena
cada cual volverá como solía.
¡Jovencillo gracioso!
Tu dulce edad florida
es como un día de alborozo lleno,
día claro y sereno,
que precede a la fiesta de tu vida.
¡Goza, gózalo pues! Edad de flores,
suave estación es esta:
nada más te diré; pero no llores
si se retarda tu anhelada fiesta.

La juventud es un tesoro invaluable, la frescura de esta época se compara con el fulgor del sol, el único problema es que pocos nos damos cuentas del preciado bien que es. La rebeldía, la libertad, la pureza y la espontaneidad son el elíxir de un corazón joven.

16. Amor eterno (Jorge Isaacs 1837-1895)

Puso el Creador en tus esquivos ojos
Cuanto bello soñó mi loca mente;
Para saciar la sed de mi alma ardiente
Diole a un ángel mortal tus labios rojos.

El anhelante seno… Los sonrojos
Que el mármol tiñen de tu casta frente,
El blando arrullo de tu voz doliente
Si miras en mi faz sombras o enojos …

¡Amor! Amor ideal de mis delirios,
Eterno amor que el alma presentía,
Galardón de cruelísimos martirios,

Puso en tu virgen corazón el Cielo
Para hacerte en la tierra sólo mía,
En mi existencia luz, gloria y consuelo.

El amor eterno es aquel que llega a instalarse en cada fragmento de nuestra vida para transformarlo todo. La eternidad del amor es proporcional al fuego de la entrega de los amantes, que desentendidos del mundo se incorporan en un solo corazón.

Esperamos que esta selección de poemas del Romanticismo haya dejado en tu corazón un escalofrío de belleza. 

Si estos poemas del Romanticismo te gustaron, estoy segura de que amarás este top de Poemas del Barroco.

Avatar
Karla Arango
Filóloga hispánica, investigadora literaria y poeta.

Deja un comentario