11 Poemas del Renacimiento comentados (principales autores)

Los poemas del Renacimiento son el testimonio escrito de los destellos culturales de una época que transformó los paradigmas de la sociedad. 

El Renacimiento fue una época de gran transformación artística y cultural, en donde la razón pasó de situarse en espacios metafísicos para profundizar en el ser humano, por lo que se considera un puente de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna. 

En esta época se revolucionaron los postulados científicos, éticos, religiosos, filosóficos, y por supuesto artísticos desde diferentes niveles. Es por esto que los poemas del Renacimiento se hicieron un lugar especial dentro de la literatura universal, compartiendo sitio de honor con poemas de otras épocas como poemas del Barroco o del Romanticismo

¿Qué es el Renacimiento?

El Renacimiento es un movimiento cultural que bebe de las ideas del humanismo y nace en Europa entre los siglos XV y XVI. 

En cuanto a esta época, no solo podemos hablar de poemas del Renacimiento, sino que además es preciso decir que otras artes como la música, la escultura y la pintura, se alimentaron del espíritu de la época para dejar un testimonio artístico de las particularidades de este ciclo histórico. De hecho es preciso resaltar que las obras del Renacimiento son algunas de las más importantes dentro del arte de todas las épocas. 

Características del Renacimiento

El Renacimiento, como todos los movimientos culturales, se destaca por tener unas características establecidas que determinan la filiación de una obra de arte a este tipo de corriente. En los poemas del Renacimiento podrás observar rasgos como: 

  • Preocupación por el ser humano y su papel dentro de la existencia. 
  • Se pasa del Teocentrismo al Antropocentrismo. 
  • Exploración de la naturaleza. 
  • Rescate de los valores clásicos. 
  • Autonomía del arte. 
  • El arte deja de ser un privilegio de las organizaciones eclesiales e intelectuales y regresa a la humanidad. 
  • El pensamiento racional tiene un papel protagónico. 
  • Curiosidad frente a la técnica. 
  • Búsqueda de la simetría y el equilibrio. 
  • Exploración del ser humano como algo plural. 

Estas son a grandes rasgos las características de la época, ahora es momento de que la disfrutes con la lectura de algunos de los mejores poemas del Renacimiento

Los mejores poemas del Renacimiento

A continuación podrás deleitarte con algunos de los poemas del Renacimiento que se han robado el corazón de lectores de todas las épocas. 

Aquí te comparto mi selección personal de poemas del Renacimiento con breves comentarios interpretativos o de técnica que te sirven como faro para explorar tus propias emociones e ideas frente a esta hermosa muestra poética. 

Sin más preámbulos, vamos al grano y espero que disfrutes de los mejores poemas del Renacimiento. 

1. Ojos tristes (Francesco Petrarca 1304-1374)

Ojos tristes, en tanto que yo os lleve
al rostro de quien muerte os da y tormentos
os ruego estéis atentos
que en mal mío os desafía Amor aleve.

La muerte es sólo quien mi pensamiento
cerrar puede el camino que lo adiestra
al dulce puerto que sus males sana;
se oculta en cambio a vos la lumbre vuestra
con más pequeño y pobre impedimento,
pues sois hechos de esencia más liviana.

Y por ello, pues ya se halla cercana,
antes que del llanto halléis la hora
tomad al fin ahora
a tan largo martirio alivio breve.

La existencia en sí misma tiene múltiples episodios de angustia que ponen en crisis al ser humano, haciendo que crea que la muerte es el único remedio frente a los tormentos. Estas ideas exaltadas son propias de la poesía que trata de aprisionar el dolor para hacerlo plausible.

2. Soneto para Helena (Pierre de Ronsard 1524-1585)

Vencida por los años, en la dulce tibieza
del hogar y la luz albos copos hilando,
dirás embelesada mis versos recordando:
Ronsard cantó los días de mi feliz belleza.

Ya no habrá quién recoja de tu voz la tristeza,
ni esclava soñolienta que el percibir el blando
rumor en que me nombras, dichosa despertando
con férvida loanza bendiga tu realeza.

Mi cuerpo bajo tierra, tan sólo ya mi alma
Yagará de tus mirtos umbrosos en la calma,
mientras tú, cerca al fuego, te acoges aterida.

Y has de llorar entonces esa altivez insana…
No te niegues, escúchame, no esperes a mañana:
cíñete desde ahora las rosas de la vida.

Muchos de los Poemas del Renacimiento tienen una preocupación especial por el uso de las formas. Esta es la época en donde el Soneto brilla en todo su esplendor y por eso es muy usado por los poetas de la época.

3. Al salir de la cárcel (Fray Luis de León 1527-1591)

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

A veces la soledad parecer ser el único recurso para escapar a la fricción constante producto de las relaciones humanas. El ermitaño es aquel que prefiere observar la vida desde las cumbres de su propia alma.

4. Llama de amor viva (San Juan de la Cruz 1542-1591)

¡O llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡O cauterio süave!
¡O regalada llaga!
¡O mano blanda! ¡O toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

¡O lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras.

El amor es el fuego vivo, el fuego que no se extingue y tiene el don de llevar a las personas a su lado más luminoso, o a su más terrible oscuridad.

5. Soneto X (Garcilaso de la Vega 1503-1536)

¡Oh dulces prendas, por mí mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

Pues en un hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
llevadme junto el mal que me dejastes.

Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

Soltar aquello que amamos es un desafío rotundo y la prueba más grande de desapego como muestra de amor. No obstante, mientras nos liberamos del deseo de posesión frente a lo que ya no está, pareciera que el dolor es el precio que pagamos por los buenos momentos.

6. En la huerta nasce la rosa (Juan Boscán 1487-1542)

En la huerta nasce la rosa:
quiérome ir allá,
por mirar al ruiseñor
cómo cantabá.

Por las riberas del río
limones coge la virgo:
quiérome ir allá,
por mirar al ruiseñor
cómo cantabá.

Limones cogía la virgo
para dar al su amigo:
quiérome ir allá,
para ver al ruiseñor
cómo cantabá.

Para dar al su amigo
en un sombrero de sirgo:
quiérome ir allá,
para ver al ruiseñor
cómo cantabá.

Puede que hasta el momento pienses que compartimos los poemas sin comprobar su ortografía. No obstante, no sobra resaltar que publicamos los poemas del Renacimiento tal cual se escribieron. Lo que sucede aquí, es que lo que tú hoy consideras un error, era el uso de la lenguaje de la época que poco a poco se ha ido transformando pues las lenguas son elementos móviles.

7. OH SOBERBIAS COLINAS SACRA RUINA (Baltasar Castiglione 1478- 1529)

Oh, soberbias colinas, sacra ruina,
que ya sólo de Roma el nombre os queda,
pobre despojo en vos ahora se hospeda
de tanta gloria excelsa y peregrina.

Coloso, arco, teatro, obra divina,
pompa triunfal que en vano otra remeda,
ceniza vuestra gloria sólo hereda
que a vil fábula al fin al vulgo inclina.

Así, si bien un tiempo al tiempo guerra
hace la obra famosa, a paso lento
obra y nombre envidioso el tiempo entierra.

Viviré en mis martirios, pues, contento;
que si da el tiempo fin a todo en tierra,
quizás pueda aún dar fin a mi tormento.

Este soneto alude al Gran Incendio de Roma y a como la reconstrucción tanto de lo arquitectónico como de los valores culturales, parecen ser solo un remedo erigido sobre las cenizas de un tiempo brillante para la civilización.

8. Una ola (Leonardo Da Vinci 1452-1519)

Una ola
nunca se encuentra sola,
sino que se mezcla con
las otras olas.

El ser humano solo puede desarrollarse a sí mismo con relación a todos los demás. Si somos una gota, la reunión de sus gotas conforma el gran océano de la humanidad. Todos somos uno, uno somos todos.

9. Las pinturas (Marqués de Sade 1398-1458)

Las pinturas más audaces, las descripciones más osadas, las situaciones más extraordinarias, las máximas más espantosas, las pinceladas más enérgicas tienen el solo objeto de obtener una de las más sublimes lecciones de moral que el hombre haya recibido nunca.

El Marqués de Sade fue principalmente reconocido por retar los valores morales de la época. Este peculiar escritor consideraba que el arte era la única verdadera hacia el espíritu humano.

10. Soneto V (Garcilaso de la Vega 1501-1536)

Escrito está en mi alma vuestro gesto,

y cuanto yo escribir de vos deseo;

vos sola lo escribisteis, yo lo leo

tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma mismo os quiero.

Cuando tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir, y por vos muero.

La entrega absoluta es una particularidad del amor romántico que busca consumirse en el ser amado. Morir de amor es tal vez uno de los temas más tocados dentro de los poemas del Renacimiento, pues de acuerdo a los valores de la época, la ofrenda más sublime era entregar la vida por amor.

11. Agora con la aurora se levanta (Fray Luis de León 1527-1591)

Agora con la aurora se levanta
mi Luz; agora coge en rico nudo
el hermoso cabello; agora el crudo
pecho ciñe con oro y la garganta;

agora, vuelta al cielo, pura y santa,
las manos y ojos bellos alza, y pudo
dolerse agora de mi mal agudo;
agora incomparable tañe y canta.

Así digo y del dulce error llevado
presente ante mis ojos la imagino
y lleno de humildad y amor la adoro;

más luego vuelve en sí el engañado
ánimo y, conociendo el desatino,
la rienda suelta largamente al lloro.

Los amores imposibles suelen ser una de las razones de tristeza más comunes. El dolor producto de este tipo de amores no es comparable con otro, pues en este creemos que la vida pierde sentido si no podemos acceder a las pretensiones de nuestro amor.

Como ves, los poemas del Renacimiento son odas a diferentes estados de la existencia humana. La exploración de las emociones humanas es propia de la poesía y por medio de esta podemos vislumbrar las preocupaciones y modos de ver el mundo de los hombres y mujeres de una época.

Karla Arango
Editora, correctora de estilo, investigadora literaria y poeta.

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