¿Cuál es la diferencia entre criminología y criminalística?

En más de una ocasión habrás escuchado las palabras criminología y criminalística, pero ¿significan lo mismo? ¿Tratan los mismos temas? ¿Son ambas una ciencia?

Podemos establecer una diferencia clara entre criminología y criminalística; mientras la criminología responde a la pregunta de ¿por qué?, la criminalística responde a las preguntas de ¿qué? ¿quién? ¿cuándo? ¿dónde? y ¿cómo?

Otra diferencia bastante clara la encontramos en que la criminología es una ciencia mientras que la criminalística no lo es, aunque sí que tiene naturaleza científica. Sé que esto puede sonar un poco raro, pero lo explicaremos más adelante.

Criminología y criminalística: Diferencias y semejanzas

Vamos a tratar de explicar, de manera general, qué es la criminología y qué es la criminalística.

Criminología

La criminología es una ciencia muy antigua. Los delincuentes han existido siempre por lo que se creó una disciplina que intentara comprender a estos infractores ya desde el año 1885.

García de Pablos en 1988 la define como la “ciencia empírica e interdisciplinar que se ocupa del estudio del delito, de la personalidad del infractor, de la víctima y del control social del comportamiento delictivo, y que trata de suministrar una información válida y contrastada, sobre la génesis, dinámica y variables del delito, así como sobre los programas de prevención eficaz del mismo y las técnicas de intervención positiva en el delincuente”.

¿Qué quiere decir esto? Que la criminología es la ciencia que se encarga de estudiar al delito, al delincuente y a todas las variables que pueden influir.

Objetivos de estudio de la criminología

Hablar sobre criminología implica hablar sobre sus objetivos de estudio:

Estudio del delito

Profesionales del derecho y de la criminología han intentado establecer una definición clara sobre qué es el delito, yo me quedo con la que define el criminólogo Jiménez de Asúa: “es un acto antijurídico, imputable y culpable”, es decir, es un acto contrario a la norma donde la persona es responsable del acto que ha cometido.

Ver el delito desde el punto de vista criminológico implica verlo como algo dinámico y cambiante.

Estudio de la pena

Cuando se empezó a estudiar la criminología, la pena consistía en la pérdida de la vida independientemente del delito cometido. A medida que el derecho fue avanzando se consiguió un equilibrio entre el delito y la pena.

Pero, ¿qué es la pena? En el mundo del derecho la pena consiste en una pérdida de bienes impuesta a una persona como retribución del delito cometido.

A día de hoy, no pensamos que la pena se tenga que centrar únicamente en la retribución, todos estamos de acuerdo en que si alguien comete un delito debe pagar por él y compensar de alguna forma a las víctimas. Esto no debe quedar solo ahí, debemos mirar más allá para que el delito no se vuelva a repetir y que la sociedad sea capaz de captar el mensaje que implica cometer un delito, sus consecuencias.

Estudio del delincuente

En este apartado es importante hablar de Lombrosso, un criminólogo de finales del siglo XX que propuso una clasificación del delincuente basada en sus características físicas: altura anormal del cráneo, orejas en forma de asa, frente baja, etc.

Otras clasificaciones se centraron en la fisiología – temperamento relacionado con la química del cuerpo – y en la psicología – delincuentes agresivos, con falta de disciplina social, por algún tipo de crisis, etc. –.

La tendencia actual se centra más a nivel grupal que a nivel individual y tendríamos a delincuentes que cometen delitos contra la propiedad, delitos relacionados con los estupefacientes y la salud pública o delitos contra las personas, además de distinguir entre los primarios y los reincidentes.

Estudio de la criminalidad

La criminalidad nos dice qué hechos delictivos se comenten en un tiempo y en un lugar determinado. Es aquí donde se empieza a estudiar qué tipos de actos delictivos se cometen en unas zonas geográficas más que en otras y donde se empiezan a clasificar los diferentes tipos de delitos: estafa, homicidio, ladrón de guante blanco, chantajeador, crimen organizado, etc.

Un aspecto importante es la llamada cifra negra o cifra oculta, que como su nombre indica son los delitos no conocidos por las instituciones.

Estudio de la reacción social institucional y del coste económico-social del delito

¿Reaccionan todas las instituciones de igual forma ante el delito? Está claro que no. Mientras que en algunos países está aceptada la pena de muerte en otros países es considerada una pena que va contra los derechos humanos. Encontramos aquí las diferentes instituciones que se encargan de la criminalidad: policías, sistema penitenciario, justicia.

Otro aspecto importante es el coste económico que implica cometer un delito. Es necesario remunerar el trabajo de todos los profesionales que luchan para combatir el delito: policías, abogados, jueces, centros penitenciarios, etc., así como servicios más especializados que deban crearse cuando se trata de crimen organizado.

No debemos olvidar el coste social que, en muchas ocasiones, es irreversible.

Estudio de la víctima del delito

Al principio la criminología estaba centrada únicamente en el delito sin poner énfasis en la víctima. No es hasta 1946 cuando la víctima empieza a tener la importancia que se merece en este ámbito y es en 1973 cuando se define el concepto de victimología. En el estudio de la víctima se tratan, en gran parte, aspectos para prevenir o atenuar las acciones delictivas.

Criminalística

La criminalística según Hans Gross en 1896 se puede definir como un “conjunto heterogéneo de conocimientos tomados de otras ciencias y utilizables en la investigación de los delitos”, o sea, la criminalística está formada por especialistas en química, psicología, medicina, ingeniería, … trabajando para la policía judicial. Por eso decíamos al comienzo que tiene naturaleza científica, aunque no sea una ciencia.

¿Qué trabajo realizan los criminalísticos?

Seguramente os sonarán series como CSI o Mentes Criminales, ¿no? Los criminalísticos son los sujetos que entran al lugar de los hechos para recoger todos los indicios posibles y suelen ir vestidos con un mono para no contaminar. Es necesario convertir estos indicios en pruebas para que sean aptas y legales en un juzgado.

Estos intentan resolver preguntas como ¿hay signos de violencia? ¿hay manchas de fluidos orgánicos? ¿hay huellas?

Hemos mencionado las palabras indicios y pruebas, pero ¿qué diferencias hay entre una y otra? El indicio es el objeto, huella, señal… que encontramos en el lugar de los hechos y pasa a llamarse evidencia cuando se analiza y se tiene una certeza de qué es. La prueba es el peso que le da el juez en un juicio a la evidencia.

Existen dos procesos muy importantes en criminalística y que no podemos obviar: la inspección ocular y la cadena de custodia.

Inspección ocular

Es el proceso donde se observa, se comprueba y se realizan operaciones técnico-policiales en el lugar de los hechos para localizar los indicios que haya.

Es importante saber que una vez que se realiza la inspección ocular, la escena ya no vuelve a ser la misma y si esta se realiza mal, se podrán perder indicios importantes para la investigación.

En la inspección ocular no se debe tocar, cambiar, alterar nada ni permitir que otra persona lo haga hasta que no esté todo fotografiado, documentado y medido.

Intervienen, no solo los criminalísticos, sino también agentes de seguridad ciudadana para acordonar la zona, identificar a testigos o servicios sanitarios y policías judiciales encargados de la investigación y que tratarán de resolver preguntas como ¿quién es la víctima? ¿dónde vive? ¿hay testigos?

Cadena de custodia

Es un proceso documentado que nos permite corroborar que los indicios desde que son recogidos hasta que son aportados como prueba en el juzgado no han sido manipulados. Por ello hay que indicar en cada momento qué persona lo reciba y a qué persona es entregada la prueba.

Conclusiones

A lo largo de todo el artículo hemos estudiado las diferencias entre criminología y criminalística. Lo más seguro es que antes de leerlo pensaras que ambos conceptos eran sinónimos, pero al entrar un poco en cada uno de ellos hemos podido descubrir que no tienen nada en común.

Mientras que la criminología es una ciencia bastante amplia, la criminalística no es considerada una ciencia, aunque en ella trabajen científicos. Aquí encontramos la primera diferencia notoria.

Como ya hemos comentado, la criminología tiene diferentes objetos de estudio como son el delito, el delincuente, la pena, la criminalidad, la víctima, las instituciones y el costo económico-social del hecho delictivo.

El objeto de estudio de la criminalística es analizar los indicios encontrados en el lugar del crimen para que puedan ser usados ante un tribunal. Esta es quizás la única semejanza en estas dos disciplinas: actúan una vez que el delito ha sido cometido.

Mientras que la criminología intenta buscar al responsable del delito desde una postura psicológica y sociológica para comprender qué le ha llevado a una persona a cometer un acto tipificado como delito, la criminalística busca responder qué ha ocurrido, quién lo ha hecho, cuándo ha sido, dónde y cómo.

Podemos representar de manera más visual, las diferencias entre una y otra:

Criminología

  • ¿Es una ciencia?
  • Objeto de estudio: Delito, delinciente, pena, víctima, institución, coste económico
  • ¿Qué busca?: Responder a ¿por qué?
  • ¿Cuándo actúa?: Antes del delito a nivel de prevecnión y después del delito a nivel de investigación

Criminalística

  • ¿Es una ciencia? No
  • Objeto de estudio: Indicios
  • ¿Qué busca?: Responder a ¿qué? ¿quién? ¿cuándo? ¿dónde? ¿cómo
  • ¿Cuándo actúa?: Después del delito: a nivel de resolución del caso

Como podemos observar y de forma un poco reiterativa, sabemos que son dos disciplinas muy diferentes entre sí, pero ambas necesarias para avanzar en la resolución del caso.

La criminología aporta el continuo estudio del delito y todas sus variables, por ejemplo, qué delitos se comenten más en una determinada zona y así intentar prevenir su ejecución y la criminalística aporta las pruebas necesarias para que, si la ejecución del delito se ha cometido, se pueda imponer la pena correspondiente.

Sin ellas solo tendríamos piezas de un puzzle sin encajar, pero juntas ayudan a que el puzzle pueda ser terminado.

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