Aprendizaje receptivo: Qué es y cuáles son sus características

Aprendizaje receptivo es un concepto que se viene usando en el campo de la pedagogía y la psicología desde hace mucho tiempo. Hace referencia a uno de los tipos de aprendizaje más usados en nuestra sociedad.

Este tipo de aprendizaje hace parte de un grupo amplio de tipos de aprendizaje, o formas mediante las cuales se puede aprender. Es importante tener esto claro puesto que es necesario reconocer la existencia de diversas vías para el aprendizaje y no dar prioridad a uno sobre el otro al momento de trasmitir o recibir una información o conocimiento.

¿Qué es el aprendizaje receptivo?

El aprendizaje receptivo es el que se da directamente en el sujeto por medio de estímulos simples o cápsulas de información. Este aprendizaje se da principalmente por un proceso de memoria simple, en que un suceso o información es recordado por repetición constante.

El nivel de aprendizaje se da en relación a la frecuencia con que el estímulo es captado por lo sentidos, piensa en memorizar una lista larga o un poema, sin duda tendrás que hacerlo varias veces, pero con las sucesivas repeticiones lograrás recordar sin mayores inconvenientes.

Una de las características principales del aprendizaje receptivo es que en cierto sentido la información que trata de aprenderse es una conclusión. Es decir, en este tipo de aprendizaje la información que trata de trasmitirse ya está procesada, no se debe realizar una elaboración, sino que simplemente se debe recordar tal y como es entregada.

En caso de no ser así estaríamos ante otro tipo de aprendizaje, puesto que el receptivo se refiere precisamente a eso, es un aprendizaje directo de lo que se recibe por medio de los sentidos.

Aprendizaje receptivo y sistema escolar tradicional

El aprendizaje receptivo está bastante ligado a los sistemas de educación tradicionales, en los que de manera expositiva un profesor trasmite una información de manera directa a los alumnos, y se procura que estos memoricen la mayor cantidad de información posible, haciendo que repitan la lección una y otra vez.

Esta frecuencia de repetición es la que marca el nivel de aprendizaje receptivo en el caso de todos os sujetos con procesos cognitivos normales.

Este modelo educativo ha recibido bastantes críticas apelando a que la cantidad de información entregada a los alumnos tradicionalmente solo es posible memorizarla de paso y este la olvida rápidamente con el tiempo.

Este tipo de afirmaciones abundan entre los detractores del sistema de educación tradicional, y hasta cierto punto pueden tener razón, pero no es una cuestión para ser tomada a la ligera puesto que la situación puede tener muchas caras, el aprendizaje receptivo no puede brindar el nivel de desarrollo cognitivo y adaptativo requerido para la vida adulta en el sistema cultural que tenemos actualmente.

Entonces ¿Es poco útil este tipo de aprendizaje?

De lo visto anteriormente sobre el sistema de educación se sigue una larga discusión sobre el papel del aprendizaje receptivo en el desarrollo evolutivo de las personas.

En primera instancia, hay que aclarar que este tipo de aprendizaje no es para nada obsoleto, de hecho, es un paso necesario en el proceso evolutivo de todo sujeto. El problema de algunos de los principales detractores del aprendizaje receptivo es que pasan por alto el hecho de que la mente humana en todos los casos trabaja como un conjunto estrechamente relacionado y con un nivel de complejidad que en realidad a veces hace que lo evidente pase por desapercibido.

Con lo anterior tratamos de indicar la importancia del aprendizaje receptivo como base de todo tipo de aprendizaje, de hecho, si pensamos en el aprendizaje primario (En los bebés y niños pequeños) nos daremos cuenta que aprenden principalmente por imitación y la imitación es una de las formas del aprendizaje receptivo.

Así, este aprendizaje forma las bases que dan paso a tipos de aprendizaje más complejos y elaborados. Por ejemplo: Cuando te dispones a aprender a tocar un instrumento cualquiera, por decir algo, la guitarra, es absolutamente necesario que aprendas antes a leer música, que aprendas las notas, acordes, posiciones y un sin número de cosas. Para todo esto se necesita el aprendizaje receptivo.

En este sentido, no es posible iniciar procesos de la razón o pensamientos más elaborados sino se cuenta con una base conceptual amplia que sustente la reflexión en torno a un tema o problema.

Piensa por ejemplo en un estudiante de ingeniería, al inicio de su carrera aprenderá ciencias exactas en todas sus ramas (Matemática, álgebra, trigonometría, física, geometría etc.) es técnicamente imposible que terminada su carrera el estudiante recuerde todo lo que aprendido en su momento a través del aprendizaje receptivo.

Pero todo lo aprendido al inicio le sirvió de base para las clases avanzadas y para llegar a conclusiones y conceptos mucho más profundos y aplicados, los cuales muy probablemente (esperemos que sí) el estudiante recordará durante su etapa profesional productiva.

Cómo potenciar el aprendizaje receptivo

Como hemos dicho, el aprendizaje receptivo tiene la característica de traer mucha información que se pierde con el paso del tiempo, en muchos casos quisiéramos que el estudiante o niño aprendiera y recordara por más tiempo para lograr una mayor interacción de conceptos en su mente.

Para lograr potenciar lo que el niño o estudiante aprende durante las sesiones de aprendizaje receptivo es importante que los elementos sean bastante llamativos incluso hasta llegar a ser emocionalmente relevantes. Por eso, las clases dinámicas, interactivas y que sorprenden a los estudiantes pueden llegar a dar unos mayores resultados en cuanto a memorización de conceptos.

Por otro lado, como dijimos anteriormente este tipo de aprendizaje se potencia por medio de la repetición, en este sentido, una buena manera de potenciarlo es trabajando el condicionamiento clásico por medio de estimulación positiva ante el mero hecho de la repetición, de este modo el niño tratará de repetir la lección varias veces a fin de lograr varias recompensas y de este modo se potenciará el aprendizaje receptivo por repetición.

Algunas personas no están muy de acuerdo con este tipo de técnicas puesto que alegan que el niño no aprende de manera espontánea sino siempre en busca de la recompensa. Esto es cierto solo en parte, puesto que después de que el niño aprenda la lección difícilmente recordará que realmente no quería aprenderla.

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Karla Arango
Filóloga hispánica, investigadora literaria y poeta. Apasionada por la literatura, el arte, la cultura y la psicología. Soy redactora y editora para blogs en habla hispana, editora crítica y una enamorada de las palabras.

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