Relaciones familiares tóxicas: ¿en qué consisten?

Hoy en día, todos nos hemos acostumbrado a escuchar hablar o leer artículos sobre relaciones tóxicas. Lo curioso, es que siempre que lo hacemos, el término “tóxico” aparece asociado al contexto de relaciones románticas o de pareja.

Siendo así, no es raro que pudiera surgirnos la pregunta de ¿pueden ser tóxicas otro tipo de relaciones como, por ejemplo, las que se gestan dentro del ambiente de una familia?

Y para ello, lo correcto sería, primero de todo, esclarecer bien estos dos términos: qué queremos decir cuando decimos «tóxico»y qué, cuando hablamos de «familia».

¿Qué entendemos por el término tóxico?

Cuando hablamos de “toxicidad” lo hacemos con la intención de referirnos, por oposición, a lo sano. Y, aunque es un término, más coloquial o divulgativo que psicológico, lo usamos expresamente, para hacer hincapié en la posibilidad de intoxicarnos o terminar enfermando, al entrar en contacto con algo de cualidades nocivas.

¿Y por la familia?

Al hablar de familia desde la perspectiva de la psicología de grupos, diríamos que nos encontramos ante el grupo primario por excelencia.

Debido a que desde nuestro nacimiento pertenecemos a él, sin que medie elección alguna. Y, dentro del mismo, creceremos y nos desarrollamos, viviendo experiencias caracterizadas por lazos consanguíneos o adoptivos y de afectividad que nos permitirán el desarrollo de estabilidad, cohesión interna, posibilidades de progreso evolutivo y la adquisición de habilidades psico-sociales. (Cervel y Álvarez González)

Dicho esto, estamos en mejores condiciones para responder a la siguiente pregunta:

¿Pueden ser las relaciones familiares toxicas?

Desde luego que sí. La familia, como grupo, podrá ser considerado un espacio tóxico si durante el tiempo que estamos en dependencia evolutiva, las características de la misma, dificultan o impiden el correcto desarrollo del niño que se encuentra en proceso.

Pero también, cuando la cultura familiar inocule valores, estilos relacionales o afectivos, normas, tratos, o dinámicas, que lejos de afianzar la seguridad y estabilidad del hijo, perjudiquen o quebranten su desarrollo psicológico, emocional y social.

Así mismo, una vez hemos crecido, seguimos manteniendo necesidades que cubrir dentro de nuestro grupo primario de pertenencia.

Tanto es así, que, a menudo y aunque ya nos hayamos convertido en adultos, las relaciones familiares tóxicas pueden llevar a un individuo a seguir padeciendo problemas psicológicos y emocionales, al no ser capaz de elaborar y resolver conflictos que le paralizan frente al mundo o que  le incapacitan para ser autosuficiente o autónomo.

Mi experiencia me demuestra que muchas veces el individuo psicológicamente más sano, aunque, por ende, también el más dañado de una familia tóxica, es el que antes aparece en consulta, independientemente de que no sepa bien la razón de su padecimiento.

En otras ocasiones, lo que sucede, es que son algunos miembros de la familia los que acuden a consulta, porque existe un familiar que para el resto del grupo encarna como chivo expiatorio, el rol de la persona “toxica, enferma o problemática”.

A menudo, lo que está sucediendo, en realidad, es que dicho sujeto por ser el peor adaptado, esto es, el más sano, genera mayor conflicto dentro de un sistema familiar altamente tóxico que es el que  dicta y consensua desde sus propios valores que es lo correcto y que no.

Claves para frenar las relaciones tóxicas en la familia

Por ello y, para terminar, deseo aclarar algunos aspectos que considero esenciales para preservar nuestra salud dentro de los sistemas familiares:

  • Que el poder de influencia e impacto de una familia sobre un individuo es igual de poderoso en términos positivos que negativos.
  • Que el hecho de que ciertas dinámicas, valores o rasgos sean normalizados, valorados o devaluados dentro de un núcleo familiar, no dice nada sobre lo adaptativos o sanos que estos sean, si no, sobre lo que la familia cree que es lo sano, o lo que es lo mismo, sobre la salud de esa familia como cultura y grupo.
  • Que ante ningún grupo nos encontramos tan frágiles como ante nuestra propia familia, ya que la misma puede en, términos positivos, brindarnos la mayor protección ante el mundo, o en negativo, dejarnos ante la máxima indefensión.

Por ello si te encuentras confundido, no dudes en pedir ayuda profesional para poder aproximarte a parámetros correctos de lo que psicológicamente es sano y empezar un camino real para  cuidar de ti.

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Sara Rico Solera
Experta en adultos, terapia de pareja, adicciones y terapia familiar.

2 comentarios en «Relaciones familiares tóxicas: ¿en qué consisten?»

  1. Con el tiempo, ya tengo 78 años, aprendi a entender a mi familia y a la que luego elegi por matrimonio. Mi madre era insegura, amargada y sencillamente no se queria y buscaba culpables de sus errores. Me hizo la vida imposible. Digo en tono de humor ¡ Menos mal que solo tenemos una madre! dos hubiera sido imposible. La persona que mas daño me hizo. Una hermana muy mal psicologicamente ( no se si aun vive y donde esta o que hace ). Dos hermanos muy inseguros y un hijo con TLP del que escribi un libro y pude iniciar la primera Asociacion para ayudar a familias de afectados por TLP.
    Por otro lado una familia prepotente, controladora ambiciosa y materialista. Hace un año deje plantado a mi marido tras 56 años y cuatro hijos. Otros frentes me impedian dar el paso. Experta en la lucha contra la gente toxica.

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