¿Cómo puedo ayudar a alguien que tiene ansiedad?

María no cesa de mirar su reloj. Cada vez que su hija se retrasa en llegar a casa, se preocupa constantemente y se pone nerviosa. Su mente se llena de pensamientos imaginando lo peor: habrá perdido el autobús, quizás ha habido un accidente y por eso no me llama, y si la ha sucedido algo malo… Sin ninguna razón en particular, se pone en la peor de las circunstancias y sólo cuando su hija  por fin llega a casa sana y salva, es cuando María finalmente puede relajarse.

Entonces, ¿qué es la ansiedad?

Cuando hablamos de ansiedad nos referimos a la reacción o respuesta automática de nuestro organismo ante diferentes situaciones las cuales a veces no somos capaces de controlar; dicha reacción hace que dispare nuestro mecanismo de adaptación, preparándolo para la acción (lucha o huida).

Se produce entonces una reacción fisiológica que se manifiesta en una serie de síntomas: aumento de la frecuencia cardiaca, dilatación de las pupilas, tensión muscular, mareos e hiperventilación, etc.

La ansiedad tiene una importante función básica de supervivencia: es un sistema de alarma que se activa cuando una persona percibe un peligro o una amenaza.

Cuando estamos atravesando periodos o situaciones estresantes en nuestra vida, es normal sentir ansiedad; las cosas se complican y llegan las preocupaciones. Hasta ahí podemos decir que podemos manejar la situación.

Pero la cosa cambia cuando estas sensaciones son continuas y se prolongan en el tiempo, haciendo que nos sintamos nerviosos constantemente, con dificultades para dormir por las noches, con pensamientos dominantes… entonces podríamos hablar de un trastorno de ansiedad

Trastornos de ansiedad

Las causas del trastorno de ansiedad están asociadas a diferentes motivos y puede que no sepamos identificar estas causas de una forma concreta, pero parece que están asociadas a diferentes factores genéticos (hereditarios y familiares), neurobiológicos (áreas del cerebro y sustancias orgánicas), psicológicos, sociales y culturales.

En el trastorno de ansiedad, cobra importancia la predisposición individual (personalidad) y los derivados del entorno. Por lo general, percibimos amenazas en situaciones que en realidad no son peligrosas pero que desencadenan síntomas como los descritos anteriormente, tales como respiración agitada, dolor abdominal, frecuencia cardiaca irregular, sudoración, temblores, etc.

Se considera que aproximadamente un 20 % de la población sufre episodios de ansiedad pese a que en la mayoría de los casos, no son conscientes de ello.

Los trastornos de ansiedad  afectan a personas de todas las edades: niños, adolescentes y adultos y se encuentran entre los problemas de salud mental más comunes.

Sus síntomas pueden presentarse de repente o aumentar poco a poco, persistiendo hasta que la persona se da cuenta de que no está bien. El factor común en los diferentes trastornos de ansiedad es la intensidad y la frecuencia, totalmente desproporcionada respecto a la situación que interfiere en la vida diaria de la persona y en su felicidad.

Tipos de trastornos de ansiedad

Podemos hablar de diferentes tipos de trastornos de ansiedad, algunos de los cuales son:

Ansiedad generalizada

Es un trastorno de ansiedad muy común en el cual la persona se preocupa en exceso por varias cosas como pudieran ser la salud, familiares, el futuro, etc.

Las preocupaciones se sienten como una carga que hacen que la vida sea agobiante o con sensación de no tener control. Las personas que lo sufren tienden a ponerse siempre en lo peor que pueda ocurrir y suele costarles bastante centrarse.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo compulsivo se  caracteriza porque la persona que lo padece sufre ansiedad en forma de obsesiones (pensamientos o ideas recurrentes con temor) y compulsiones (comportamientos repetitivos para intentar controlar el miedo).

Estos comportamientos pueden llegar a limitar la actividad diaria de la persona que los sufre. Como ejemplo, podríamos decir que no hay nada malo en comprobar si hemos apagado las luces antes de salir de casa; el problema surge cuando después de haber chequeado si están apagadas, repetimos la misma conducta una y otra vez pensando que si no lo hacemos, algo malo va a suceder.

Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo pueden llegar sentir la necesidad constante de revisar cosas repetidamente, pueden estar obsesionadas con la suciedad y lavarse las manos constantemente, comprobar si la puerta de casa está cerrada una y otra vez, contar o tocar objetos, preocuparse por el orden y la simetría, acumular objetos por la dificultad de deshacerse de ellos, etc.

Fobias

La persona que las padecen tienen un miedo o temor intenso y persistente a situaciones específicas de manera anticipada, o a cosas que aparentemente no son peligrosas como por ejemplo a volar, a las alturas, a ver sangre,  a algunos animales, etc.

Fobia social

Intensa ansiedad desencadenada por un temor intenso a sentirse expuesto o evaluado a desconocidos o a personas que no sean de su confianza. Las personas con este trastorno frecuentemente se sienten inferiores o inaceptables pues perciben que van a ser juzgados por los demás negativamente.

En algunas personas la fobia social puede darse en situaciones muy concretas como hablar en público, mientras que en otras se da en la mayoría de las relaciones sociales.

Trastorno de estrés postraumático (TEPT)

Este tipo de trastorno sucede cuando el individuo ha sufrido una situación traumática o  aterradora, que ha provocado un fuerte impacto emocional y estresante. Los recuerdos de la experiencia vivida son recurrentes, con temor constante o pesadillas.

Son personas que se suelen asustar con facilidad, que pueden sentirse más agresivas y que intentan evitar situaciones que les recuerden la experiencia (accidente o trauma) original. Es común en combatientes de guerras, personas que han sufrido agresiones violentas, etc.

La experiencia queda almacenada en el cerebro de manera disfuncional y las imágenes suelen aparecer de manera inesperada en la persona con relativa frecuencia, produciéndola un gran malestar. Si el impacto emocional es muy grande, este malestar podría prolongarse durante años.

Crisis de angustia

Son episodios de ansiedad que aparecen de una forma aislada y temporal y que pueden ocurrir sin una razón aparente. La persona que sufre un ataque de pánico o crisis de ansiedad se caracteriza por una serie de síntomas fisiológicos repentinos e intensos como palpitaciones, falta de aliento, sensación de ahogo, mareo, sensación de hormigueo, etc., que son causados por la respuesta de nuestro organismo ante el miedo.

La persona incluso puede llegar a tener la sensación de que se va a morir, a pesar de ser consciente de que estas sensaciones no son producto de la razón. Su frecuencia puede variar desde varias veces al día hasta una vez cada pocos años.

Agorafobia

Suele estar relacionada con las crisis de angustia. La persona que lo sufre hace que evite ir a cualquier lugar donde sienta que el miedo le pueda hacer sufrir un ataque de pánico o sienta un miedo irracional a no poder contar con la ayuda de los demás en momento de urgencia.

En este trastorno de ansiedad juega un papel muy importante la anticipación de las crisis de angustia, como si de un efecto “profecía auto-cumplida” se tratara. Las personas con agorafobia evitan viajar a cualquier lugar que no sea su hogar o lugar de trabajo, siendo difícil para ellas salir de casa.

¿Cómo podemos ayudar a quien sufre la ansiedad?

Los familiares, pareja y amigos son indispensables a la hora de servir como ayuda a una persona que sufre de algún trastorno de ansiedad.

Debemos darnos cuenta que las personas que sufren ansiedad pueden sentirse extrañas; las sensaciones físicas que aparecen y que pueden presentarse sin ninguna razón aparente, hace que la persona que las padece se sienta asustada, desprotegida y abrumada por cualquier pequeña circunstancia, afectando a su día a día.

Ayudar a alguien con ansiedad no es tarea fácil y exige mucha empatía y paciencia.

De nada va a servir decirle a alguien que está sufriendo ansiedad frases del tipo “cálmate, esto no es nada”, o “tienes que tomarte las cosas de otro modo”, lo único que estas frases pueden hacer es que la persona se sienta peor y tome más distancia.

Recuerda que en este tipo de trastornos no existen salidas rápidas, pero sí pueden ayudar algunas pautas:

Habla con voz calmada y de forma sosegada

Ofreciéndole tu ayuda y diciéndole que estás a su lado. Actúa tranquilo pero con decisión, de tal forma que la persona sienta que eres su punto de apoyo en ese momento y que no está sola.

Intenta realizar respiraciones profundas con la persona

Inhalando y exhalando, de tal forma que la ayudes a controlar su respiración, pues en una crisis de angustia uno de los principales síntomas es  la hiperventilación.

Puedes hablarle mientras respiras con ella haciendo que se focalice o dirija su atención por ejemplo a un estímulo fijo o a tu propia respiración, intentando que mantenga el contacto ocular contigo.

Pregúntale cómo se siente  en este momento

Y permítele su espacio y su tiempo para contestar. No la presiones diciéndola cosas del tipo “¿ves como no es nada?”. Cada persona necesita su tiempo para volver a tomar el control sobre sí misma.

Permite a la persona liberar sus emociones

Por lo general, tendemos a pensar que las emociones limitantes es mejor reprimirlas. La tristeza, la ansiedad, el miedo, deben expresarse de una u otra forma.

Anima a la persona poco a poco a que exprese lo que la está sucediendo de tal forma que le otorgue el espacio necesario a la emoción que está sintiendo en cada momento, pues es la mejor forma de liberar tensiones y miedos.

Puedes animarla también a practicar regularmente alguna actividad que la permita descargar su energía reprimida, como bailar, practicar deporte, cantar, etc.

Recuerda que puedes ser de gran ayuda para alguien que padece de ansiedad y que hacer sentir a esa persona que formas parte de sus momentos más difíciles, va a ser algo muy positivo para ella.

Valora en todo momento lo que la preocupa, sin juzgarla, empatizando en tu relación con ella y en cómo la afecta cada emoción que pueda sentir.

Ser consciente de desear siempre lo mejor para aquellas personas a las que amamos es el primer paso para poder mantener el equilibrio de nuestra salud mental. No olvides que un pequeño avance, siempre será una gran victoria.

Natalia Céspedes Arjona
Natalia Céspedes Arjona
Terapeuta en Psicología Integrativa y conductora en procesos emocionales. Instructora en cursos y talleres sobre terapia emocional

2 comentarios en «¿Cómo puedo ayudar a alguien que tiene ansiedad?»

  1. buenas tardes que técnicas podría utilizarse para trabajar el estres postraumático estoy empezando en dar terapia y tengo un paciente adolescente que los doce años presencio el accidente de su novia y ella murió tras 5 años sigue con pesadillas
    gracias

    Responder

Deja un comentario