Móviles para niños ¿Lo estamos haciendo bien?

Sin pretender juzgar ni ser un dedo acusador, me gustaría hacer una reflexión como espectadora de la relación y el efecto que puede haber cuando se une un móvil y un niño.

Cuando digo niño me refiero a menor de 13 años. En edades superiores ya hablamos de adolescencia y móvil, y eso son palabras mayores, y ahí ya poco podemos hacer nosotros, salvo estar ahí. La relación ya es tan fuerte que nadie los puede separar. Aunque nunca hay que olvidar que somos los adultos y que debemos protegerles. No es dominar, es proteger y poner límites, sea la edad que sea.

Volviendo a los niños, durante un viaje reciente, he sido observadora de varias situaciones que me han llevado a querer reflexionar sobre ello.

Concretamente han sido situaciones en el Parque Disney y en el avión.

Quizá todos los que tenemos hijos hemos vivido la situación de utilizar el móvil o la tele para que los niños coman, y es algo que produce tanto alivio, que ni nos planteamos hacerlo sin ello.  Hasta aquí todo lo podemos controlar, o eso creemos… Pero, ¿lo estamos haciendo bien?

Luego crecen un poco, quieres salir, y se les da el móvil para que mientras cenamos «no molesten». ¿Lo tenemos todo bajo control? Creo que empezamos a perderlo, el niño patalea y se porta mal hasta que tiene el móvil. Batalla ganada. Todo podría tener un pase si se pide por lo menos «por favor». Pero, en una de las escenas vividas, en las que me encontraba de observadora por circunstancias ajenas a este relato, la petición era de la forma «dame el móvil», sólo le faltó decir «a la orden de ya».

En un primer momento no se lo iban a dar porque su comportamiento no estaba siendo del todo correcto, pero la insistencia y el peor comportamiento, irónicamente le llevó a conseguir lo que quería, le dieron el móvil sólo para que se estuviera quieto. Y todo el mundo contento. Ahí dejo la situación, pero no es aislada, es algo que cada vez es más habitual, y se está normalizando, haciendo a los niños unos tiranos. Flaco favor les estamos haciendo, pensando que es para que se entretengan.

Pero la situación que más me ha hecho reflexionar sobre esto es la siguiente.

Desfile de Disney, un montón de niños con ilusión, esperando a que apareciera el primer personaje, y entre toda esa emoción, un niño descansando tumbado jugando con el móvil. Hasta aquí todo normal y comprensible, hacía calor y la espera era un poco larga. Pero comienza el desfile y el niño siguió allí, tumbado, con el móvil, mientras pasaba el desfile de ilusión de los niños. No me lo podía creer. Me invadió pena y enfado.

Quizá es una situación muy extrema, pero si lo pensamos, ¿no nos estamos equivocando un poco con el uso y la relación de los niños y los móviles? No son maduros, nosotros sí, supuestamente. No pueden tener todo lo que quieran, y el móvil es algo que bien usado es un adelanto, pero tenemos que controlar su uso empezando por nosotros mismos. El ejemplo que damos nosotros respecto a su uso delante de ellos, es fundamental.

¿Qué edad es la adecuada para que un niño tenga móvil? Como bien dice el Juez Calatayud, los niños no deberían tener móvil hasta por lo menos los 14 años, aunque ahora, nos quedamos más tranquilos si cuando pasan a la ESO tienen móvil, porque empiezan a tener un poco más de independencia.

Pero la verdad es que no tienen la maduración suficiente, y como bien dice también el juez Calatayud, “debemos violar su intimidad” mirando el móvil de vez en cuando. Pero lo dicho, eso es otro tema que sería para tratar como otra etapa.

En cuanto a los más pequeños, quizá nos deberíamos plantear tratar de fomentarles más la lectura por ejemplo, o llevar siempre una libretita y un lápiz, que pinten, jueguen a rayar, a leer cuentos en esos ratos en que queremos que estén “entretenidos”. Llevar un juguetito pequeño. Eso sí es hacerles un favor, les ayudaríamos a aumentar su creatividad, y a que no aprendan que para entretenerse sólo existe esa maquinita tan útil pero que a veces es un arma de doble filo, llamada móvil.

Todos lo hemos hecho y todos cometemos errores, pero si queremos que las nuevas generaciones tengan de verdad autonomía y desarrollen su personalidad y su creatividad, no debemos ir a lo fácil.

Y si usan el móvil que lo hagan con nosotros, que compartamos con ellos buscar información, y ver cosas interesantes, y por qué no, jugar a juegos compartidos con ellos o ver videos graciosos. Pero que no se queden solos con el móvil. Si no nos damos cuenta se pueden pasar horas jugando con él, y “se atontan”.

El hecho de que el móvil sea un regalo de Comunión, no es una buena idea. Parece que es el mejor regalo que se puede hacer, y a esas edades puede crear mucho conflicto el decir “yo ya tengo móvil y tú no”.

No les privemos de la infancia, y dejemos que jueguen y se desarrollen. Lo demás dentro de unos años vendrá implícito y no tendremos mucho más que hacer, salvo protegerles y seguir informándoles del cómo hacer un buen uso de las tecnologías, a pesar de que ellos se crean que lo saben todo y que nosotros estamos desfasados. Es una etapa que es mejor pasar juntos.

Alicia Filíu Birlanga
Alicia Filíu Birlanga
Estadística de carrera, trabajadora durante años en departamentos de coordinación, atención al cliente y administración.

1 comentario en «Móviles para niños ¿Lo estamos haciendo bien?»

Deja un comentario