Cuando muere un ser querido, ¿estás triste por él o por ti?

La muerte es un escenario habitual en nuestras vidas. Tarde o temprano acabamos conviviendo con ella directa o indirectamente. Sin embargo es un tema tabú y que mucha gente esquiva en sus conversaciones.

Produce rechazo e incomodidad el simple hecho de mencionar la palabra, cuanto menos intercambiar impresiones. A la mayoría de personas les cambia la cara cuando hablan de la muerte, se puede ver en sus rostros la tensión y el miedo que produce el fin de la vida.

¿No te parece increíble que algo tan real como la muerte y sus consecuencias, no tenga un espacio de comprensión y mejora en nuestras vidas?. Se podría decir que la mayor verdad que existe es que algún día moriremos todos, y en el mundo en el que vivimos, parece que esta verdad no tiene suficiente peso como para dedicarle tiempo a prepararnos y entenderla de la mejor forma posible.

Si esperabas un artículo donde encontrar claves para superar el dolor de la muerte de un ser querido, te voy a ahorrar unos minutos de tu tiempo invitándote a que busques en otra parte porque este post no va de eso. Lo que pretendo con este artículo es que reflexiones sobre la auténtica verdad que esconde la tristeza de la muerte de un ser querido, para que entendamos mejor sus causas y en consecuencia aprendamos algo nuevo que nos ayude a ser un poco más felices con la muerte.

Cuando lloras la pérdida de una persona, ¿lloras por ella, o lloras por ti?

Los psicólogos definen el proceso de duelo como la etapa posterior a la pérdida de una persona por la que sentimos un vínculo emocional, y que nos es completamente necesaria para reorganizarnos sentimental, cognitiva y socialmente.

Si analizamos esta definición, encaja el duelo en una «etapa posterior a la pérdida», sin hacer referencia a la posible relación directa con la persona. Es decir, deja en el aire con quién pasamos el duelo. Es en este vacío donde te propongo la reflexión: te retas en duelo contra ti mismo/a, no contra la persona que has perdido.

Imaginemos por un momento la siguiente situación. Pedro acaba de perder a su padre tras una larga enfermedad. En contra de lo que pueda parecer, él está feliz y en paz con esta situación. Pedro amaba a su padre, pero no sentía que su presencia física fuera necesaria para hacer su vida porque se siente completamente autónomo a nivel emocional.

Pedro y su padre habían tenido sus diferencias en vida, algunas de ellas muy importantes, pero afortunadamente Pedro sabía de la importancia de estar en paz en sus relaciones y aclaró con su padre todo lo que tenía pendiente, desde la aceptación y el respeto hacia lo que su padre pensaba y hacía.

Además Pedro es una persona espiritual que cree que la muerte es parte de la vida y que cuando termina una empieza la otra. También es una persona con una alta inteligencia emocional que se ha trabajado a sí mismo para pasar la mayor parte de su vida agradecido y satisfecho, independientemente de las circunstancias. Siente que su padre seguirá vivo para siempre. Ha aprendido a sentir el dolor tanto físico como emocional y a soltarlo para que no quede anclado. Cuando Pedro llora, siempre hay alegría en su llanto. ¿Cómo crees que está gestionando Pedro la muerte de su padre?

El ejemplo de Pedro es poco habitual. Lo que solemos encontrarnos detrás de una muerte es rabia, frustración y tristeza, y en muchos casos desesperación y falta de aceptación. Esto es normal y nadie tiene la culpa. Es consecuencia de la conciencia colectiva que existe en nuestra sociedad acerca de la muerte.

La misma sociedad que llora a un ser querido sin darse cuenta de que el motivo principal de esta tristeza es la creencia de no ser capaz de gestionar la pérdida, de que en realidad no lloran al ser querido, lloran a sus propias limitaciones. No aceptan la nueva realidad, sienten miedo de las consecuencias y se resisten a la pérdida.

Algunos de los motivos por lo que sentimos una profunda tristeza ante la pérdida de un ser querido son:

Miedo a no saber vivir sin la persona fallecida

Se ha creado una relación de años en la que ha habido un intercambio inmenso de amor y crecimiento. Y ahora parece que te han quitado una parte de tu vida, que te falta un trozo de tu ser, y claro, es doloroso como si te arrancaran un trozo de tu cuerpo. Pero la auténtica realidad es que cualquier persona con el paso del tiempo se adapta a la nueva situación con normalidad.

¿Por qué no puede ser así desde el principio de la pérdida?. En parte se debe a que en vida dependemos excesivamente de nuestros seres queridos, creemos que les necesitamos para ser felices, cuando el verdadero camino sería sentir que podemos ser felices a través de nosotros mismos, desde nuestro crecimiento.

Falta de aceptación de la nueva realidad

Aceptar algo significa no resistirse al cambio ni a sus consecuencias. El camino de la felicidad es la aceptación de tus circunstancias como parte del camino y no como barreras inquebrantables que nos paralizan.

Cuando aceptas algo te estás liberando de una gran carga innecesaria porque independientemente de que aceptes o no, la vida seguirá su curso y el único perjudicado de no vivirlo con el estado de ánimo adecuado serás tú.

No aceptas que la muerte es parte de la vida

Si tienes claro que estás vivo, y te gusta vivir, la muerte debería ser algo igualmente claro y aceptado, sin dolor ni miedo. En lugar de esto, la rechazamos y huimos de ella como si pudiéramos esquivarla.

La muerte es a la vida como la cafeína al café, la roca a la montaña, el frío al invierno, la arena al desierto, etc… Son indivisibles e incuestionables.

Nadie en su sano juicio se plantearía ir a un desierto y no encontrar arena y sol. Si no te llevas bien con la muerte es porque no has aceptado la relación que tiene con la vida.

No aceptas que la muerte no es el fin

Los que somos espirituales esto lo tenemos más fácil. Tenemos la absoluta certeza que nuestro cuerpo no queda sepultado preso de la descomposición.

Creemos en la reencarnación, en el paso a otras vidas, en que tenemos un alma inmortal. Pero aunque no tengas fé en lo espiritual, también puedes creer que la muerte no es el fin. Siempre queda el recuerdo de la persona.

El recuerdo es como tener a la persona en vida, pero sin su presencia física. Cualquiera podemos rescatar conversaciones, abrazos, miradas y grandes momentos de personas que un día nos dejaron. Abraza el recuerdo y harás que la muerte no sea el fin.

Confundes necesidad con amor

Cuando hablamos de personas excesivamente dependientes nos referimos a la necesidad que tienen hacia otras personas, y esto no es positivo en ningún sentido. Tú puedes amar a alguien desde lo más profundo de tu corazón, y sin embargo no sentir necesidad hacia esa persona.

Porque el amor verdadero es puro e incondicional, no entiende de intercambios ni de deudas, es decir, amar sin estar dispuesto a recibir nada a cambio. Para ello tendrás que fortalecer tu autoestima a niveles máximos, solo así aprenderás a quererte tanto a ti mismo que no necesitarás a nadie para sentirte feliz, y podrás amar de verdad.

Es por ello que te invito a preparar la muerte de un ser querido, porque la vida no te va a pedir permiso para llevarse a quien más quieres, directamente actuará y tú vivirás las consecuencias.

Y las consecuencias pueden ser devastadoras para las personas que no se hayan desarrollado a nivel personal. Es nuestra responsabilidad aceptar la vida tal y como nos viene, y una vez aceptada, actuar en consecuencia para mantenernos felices y satisfechos, tanto hacia nosotros mismos como a nuestras relaciones y seres queridos.

Desarrollar nuestra inteligencia emocional, nuestra independencia y libertad, hablar de la muerte con naturalidad, perder el miedo a morir y a que alguien muera son algunas de las áreas de desarrollo en las cuáles deberíamos crecer para que nuestra tristeza hacia la muerte sea lo menos dolorosa posible, y sobretodo, sea una tristeza con sentido, sentido de crecimiento.

Espero haberte aportado una visión más objetiva y amplia sobre la muerte, me encantará ver tus comentarios. Hasta pronto.

Juan Castillo
Juan Castillo
Coach personal E-mail: [email protected]

32 comentarios en «Cuando muere un ser querido, ¿estás triste por él o por ti?»

  1. Qué difícil es el proceso de la aceptación sobre el momento de la pérdida. También influye mucho el ambiente del contexto donde se vive la pérdida, hay quienes te juzgan si no vives la pérdida religiosamente, incluso si te ven sano emocionalmente con la pérdida dirán que no quisiste a ese ser. En fin, es cuestión de cultura y contexto.

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  2. ¿Y quién es capaz de una amor tan pefecto como para no sentir la necesidad de la presenica física del ser amado? Es casi sobrenatural, por no decir imposible. ¡Claro que lloramos por nosotros mismos! Lloramos porque sabemos que nunca más vamos a disfrutar esos momentos inolvidables, porque no hay otro ser sobre la Tierra que pueda significar lo mismo para nosotros, porque nos quedamos desamparados y porque sabemos que ciertas cosas sólo las podíamos compartir con esa persona, y con ninguna otra. Ni siquiera los amigos y familirares son capaces de percibir ni de lejos la verdadera medida de nuestra amargura, y sólo se preocupan de forzar una recuperación rápida, para no vernos llorar porque es desagradable. Yo acabo de perder a la persona que más quería en este mundo, y todos me dicen que la vida es así, que Dios da fuerzas, que tengo que salir, que no me aísle. En definiitva, todos me dan órdenes y consejos, pero no por mi bien, sino por el suyo propio, porque si yo me hundo ya no tendrán en mí quien les saque las castañas del fuego a más de uno /una. Me dicen que hay más gente que me necesita. Pero no me necesitan como persona, por amor, sino para resolver problemas que no son míos. Y la prueba es que nadie me escucha, nadie sabe cómo me siento. Quien se me ha ido, sí lo hacía. Nunca recibí un no por respuesta, no dependía de él económicamente, ni físicamente. Pero me sentía acompañado, feliz, y con ganas de hacer cosas para compartirlas con esa persona. Ahora que se me ido, ya sólo me queda una ilusión: morirme para ir a su encuentro. No aconsejo a nadie que se suicide porque no sabemos si lo vamos a lograr de verdad, y si vamos a reencontrarnos con esa persona querida. Es un misterio lleno de incertidumbres, muchas más que las que nos esperan tra la muerte natural o no provocada por nosotros mismos. Más vale engullir el dolor sin anestesia de ningún tipo, y que nos enfademos con el mundo, y que nos aislemos. Primero, se nos secarán las lágrimas por agotamiento y dejaremos de llorar. Luego, seguiremos como autómatas, comiendo, bebiendo, orinando y defecando por inercia. Después de esto no sé lo que viene, pero pensad que falta un día menos para morirnos también nosotros, porque nuestra muerte es lo único cierto que nos espera. La cuestión es: ¿cómo matar el tiempo mientras tanto? Al igual que hacemos esperando el autobús, cada uno se entretiene como quiere o mejor sabe. Queridos desconocidos que compartís tristeza, os deseo que encontréis el mejor entretenimiento posible para que la espera no sea la peor de vuestras torturas… Un abrazo a todos

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      • Muchas gracias por tu empatía, Alejandra. A pesar de lo escueto de tu respuesta, detecto que sientes algo parecido. Yo llevo ya casi cuatro meses en esta especie de limbo, confirmando una a una todas las reflexiones y sensaciones que escribí ese 11 de enero pasado. Solo hay una cosa positiva: me dan igual cosas por las que antes me alteraba mucho. Pero ahora sólo llevo una vida que podría comparar a la de los animales: comida y bebida para callar las alertas del cuerpo del hambre y la sed. Trabajo para poder seguir comiendo y no añadir más problemas a mi existencia. No me peleo con nadie para no entablar relaciones de ninguna clase, y no es que me falten los motivos… Pero paso de todo y de todos, especialmente de la gente tóxica, para la que tengo un radar muy efectivo. Con el resto me relaciono lo justo. Pero si me mantengo lejos de los problemas, el placer también está ausente. Y así seguirá mucho tiempo. También me da igual. El sueldo me da para tabaco y cerveza, y no me hace falta más: cuando me entra sueño, me acuesto. Sin emborracharme, porque ¿para qué?. Lo justo para quedarme adormecido por las noches.
        No sé si hago bien o no, pero comparto esto con vosotros, queridos desconocidos que estáis atravesando por lo mismo, para que si alguno se está dedicando a lo mismo, que sepa que no es el único y no se sienta mal por nada. Os decía que cada cual encuentra su modo de matar el tiempo esperando. Vuelvo a desearos que sigáis esperando de la mejor forma posible, que es única e intransferible. Nadie puede ni debe juzgarla, ni siquiera vosotros mismos. Un fuerte abrazo.

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        • Desde hace tiempo que busco un «sentido» a esta vida, nunca me he acercado con sinceridad a las personas, el motivo es porque no me importan me da igual, pero de alguna manera uno se siente sin rumbo, sin sentido.
          Probablemente usted lo haya encontrado, aunque muchos dirán que una persona no debería darnos felicidad o significado, es muy difícil darnos esto último estando solos, lamentablemente este mundo de m**** no es justo; me gusta hacer teorías, ¿si las cosas hubieran sido diferentes que es lo que haríamos?… hablando hipotéticamente si usted hubiera muerto y si él se hubiera perdido también entonces qué pensaría? ¿Se sentiría mejor si usted se habría ido y dejará sufrir todo esto a él o se sacrificaría?. Posible no vuelva a aparecerme aquí, así que os a consejo a todo mandar todo a la m****! Jaja.

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          • No yo no le he encontrado sentido a esto. Pero la verdad es que nunca me he planteado qué hubiera ocrrido si yo hubiera muerto. Seguramente, él se hubiera quedado como yo estoy ahora mismo: hecho trizas. Lo que sí está claro es que el sacrificio de quedarme vivo no lo he buscado yo. Eso no dependía de mí. Una persona que me importa muchísimo está sana, y de pronto enferma y en un mes muere. Y yo me he quedado sin rumbo. Estos son los hechos. He aprendido en estos seis meses que lo mejor quizá sea que no vuelva a intimar con ninguna persona, no quiero volver a pasar por lo mismo, ni que otra persona sufra por mi culpa. Así que seguiré viviendo como los animales, por instinto. Créame, estoy siguiendo su consejo, incluso antes de leerlo. Tanto si vuelve a aparecer por aquí o no, le deseo mucha suerte. Y lo mismo a todos. Manden todo a la m****, pero no cometan el error de irse de este mundo por una puerta equivocada. No sabemos a dónde se abre… Así que sólo queda el viejo consejo romano: CARPE DIEM, recoge los frutos buenos de cada día.

        • Debes animarte, disfrutar de los momentos buenos y cotidianos que aunque son cortos, están ahí. Y también trabajar tú suelo, pensar en el todos los días hasta que se normalice… tarda pero es necesario. Y por último, yo creo que el duelo también se compone de miedo. Lloramos la pérdida de un ser querido pero también lloramos por nosotros, por supuesto y por el miedo que nos provoca saber que también vamos a morir. Carpe Diem. No merece la pena sufrir más que para aprender. Progresa en tu pensamiento para vencer el dolor y disfruta de lo bueno que te trae cada día. Un saludo y mucho ánimo

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          • Muchas gracias por tus palabras, Mery. Muy interesante todo lo que dices: trabajar y aprender para atravesar los peores momentos. La verdad es que no hago otra cosa; estudio por mi cuenta, idiomas, leo todo lo que me cae en las manos que me resulte de interés para no pensar demasiado en la pérdida. Pero basta un leve recuerdo, un sonido, pasar por determiinados lugares, hacer determinadas comidas, para que la punzada de dolor me quite las ganas de todo. Sí, también dicen que esto pasará, pero es que no sé si quiero que deje de dolerme,, porque no quiero olvidar los que han sido los mejores años de mi vida. El hecho de saber que no se volverán a repetir es lo que me duele, pero si los olvido, entonces sí que se desvanecerán para siempre, junto con el ser querido. Y no quiero que se me vaya del todo. ¿Animarme? No sé en qué debe traducirse ese ánimo: no tengo ganas de juerga, ni con quién irme de juerga, porque otros que creía mis amigos se me van distanciando. Y las últimas citas no han sido precisamente agradables. Así que aquí estoy, haciendo lo que más o menos me produce calma, y ya está.
            En cualquier caso, que sepas, Mery, que tus plabras son muy bien recibidas por mi parte. Muchas gracias, y mucho ánimo y suerte para ti también, porque imagino que, si te has metido en esta página, es porque también tienes o has tenido la misma experiencia. Y dice mucho de ti que te dediques a nimar a los demás.
            Saludos más que cordiales.

      • Muchas gracias, Liliana. Me alegro de haber entrado en la página para poder responderte, Evidentemente, lo hago porque me está costando lo mío el proceso de duelo. Tal y como aventuré el pasado mes de enero, la primera vez que intervine en este foro para responder sobre el dolor por uno mismo y por el difunto….
        Un cordial saludo

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    • Qué difícil es el proceso de la aceptación sobre el momento de la pérdida. También influye mucho el ambiente del contexto donde se vive la pérdida, hay quienes te juzgan si no vives la pérdida religiosamente, incluso si te ven sano emocionalmente con la pérdida dirán que no quisiste a ese ser. En fin, es cuestión de cultura y contexto.

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      • Afortundamente, cada vez hay menos entornos como el que describes, tan críticos con las «formas». Pero para el que sufre interiormente una pérdida, lo que más le duele -pienso yo- es la falta de empatía de personas muy concretas, y que nadie lo llame a uno porque piense que ya lo ha superado todo o porque no quiere pringarse con el sufrimiento ajeno.
        De todas formas, las reacciones siempre serán juzgadas por los demás de una u otra forma, y está claro que si hay alguien que no nos mira con buenos ojos, nada de lo que hagamos estará bien, ni siquiera llorar o reír, o no hacer nada. Pero ese juicio, al menos para mí, es totalmente irrelevante. Bastante tiene uno con la pérdida como para preocuparse de lo que piensen los demás. La medida de lo que quise a mis seres queridos solo la conozco yo, y hasta yo mismo estoy descubriendo que era mucho más grande de lo que imaginé. únicamente espero que cuando llegue mi hora sea verdad todo lo que cuentan de lo que hay más allá. Pero entonces no podré volver para escribirlo como estoy haciendo….
        Saludos.

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    • Fabio, he leído cada uno de todos los comentarios.
      Con los que me he identificado más plenamente es con los tuyos.
      He perdido a mi esposo hace 17 meses y es muy duro para mi; es tal cual lo describes. No sé como seguir cada día…

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      • Hola, Eva. Te agradezco enormemente tu comentario, y espero que el haberte identificado con los sentimientos de un desconocido te sirva al menos de cierto alivio, al pensar que no estás tan sola pensando como lo estás haciendo. Estoy seguro de que hay muchas personas igual que nosotros, pero no han dado con este sitio o su situación no les permite ni encender el ordenador.
        La verdad es que las respuestas que he recibido a lo largo de este año me han dado algo de vidilla. He guardado esta página en los favoritos para acceder directamente, y miro de vez en cuando, por si hay algún comentario. Por eso te estoy respondiendo ahora. Afortunadamente, hace pocos días que escribiste, así que mi respuesta llegará en buen momento.
        Evidentemente, no conozco tus circunstancias, pero tampoco me hace falta saber más para entender cómo te sientes. No sabes cómo seguir. Bueno, yo sólo te digo lo que a mí me ha funcionado: déjate llevar y haz en cada momento lo que te pida el cuerpo. Si estás trabajando, sigue haciéndolo. Nadie te obliga a sonreír, pero tu cuerpo te pide comer, y las responsabilidades no entienden de duelos ni quebrantos. LLévalas a cabo para no añadirte más problemas. Sin tu esposo a tu lado, esos problemas aumentarían de tamaño y se te podrían hacer incontrolables. No lo permitas, Si te gustaba leer, sigue leyendo. Aunque a ratos las lágrimas te lo impidan, y aunque no recuerdes al cabo de cinco minutos lo que has leído. Si te gustaba estudiar, no lo dejes. Tal vez no tienes fuerzas para marcarte un objetivo: ni falta que te hace. Ya tienes uno: que te dejen vivir en paz. Llora, patalea, maldice, bebe, fuma, o coge el coche y hazte 100 kilómetros sola, pensando en lo que te dé la gana. Pero cuídate para no acabar enferma y dependiendo de alguien. Ya sé que es contradictorio con lo de beber y fumar, pero no permitas que te priven de tu derecho a contradecirte a ti misma. Si eres una persona que siempre has tenido hábitos saludables, volverás a retomarlos poco a poco. Yo ya bebo mucho menos, y en ningún momento he buscado estupefacientes, ni siquiera en los momentos más duros. Y te aseguro que siguen siendo muchos. Y estos días de Navidad, los peores. El día de Nochevieja hace un año que esa persona para mí tan querida se fue de mi lado. Y no puedo evitar que el resto de mi familia quiera reunirse. Sé que no van a formar una fiesta por todo lo alto, pero no me van a permitir estar solo, aunque sea lo que más me apetece. Así que beberé más esa noche para que el sueño me venza cuanto antes.
        En fin, no quiero ser más pesado. Tan sólo te sugiero una cosa: lucha por que te dejen tranquila. Déjate ir a la deriva hasta que encuentres un rumbo que valga la pena y te saque del «modo ahorro de energía». Pero no abandones «el mantenimiento». Sólo así podrás mantener tu autonomía. Sin la persona a la que más querías a tu lado, sólo te tienes a ti misma. NO vas a estar contenta ni mucho menos, pero te podrás defender de todos los envites de la vida. Te deseo toda la suerte del mundo, y que estés todo lo tranquila que puedas. Es la única forma de seguir adelante solos: en paz con nosotros mismos. Si te parece bien, déjate caer por aquí de vez en cuando. A mí también me ha hecho muy bien escribir estas líneas. Muchas gracias por haberme dado la oportunidad de responderte,

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      • Hola, Marisa. Lamento mucho el retraso en responderte. Por fortuna, no ha sido por ninguna razón negativa. Simplemente, llevo dos meses con sobrecarga de tareas de todo tipo. Espero que sea perseverante y puedas leer esto alguna vez. Muchas gracias por tu sugerencia, pero creo que ya he rebasado la fase en la que esas asociaciones pueden ser de ayuda. Con todo mi respeto y todo el reconocimiento a su labor, debo decir que en este tema la eficacia de la ayuda depende más del sujeto que necesita esa ayuda que de las habilidades de los expertos. Y créeme que no se lo he puesto fácil a nadie. Porque NO ES FÁCIL. Yo lo comparo a un proceso de cicatrización de heridas físicas: pomadas, ungüentos y analgésicos ayudan a aliviar síntomas, pero el proceso tiene su duración, y es la que es, dependiendo de cada cual. pero las secuelas están ahí. Hay daños y daños, y algunos de ellos dejan secuelas de por vida. Eso no significa que no de puedan soportar. Al contrario; se soportan. Y la prueba es justamente que sobrevivimos a todo; y el tiempo que pasa es la medida de cómo somos capaces de adaptarnos. ¿No hay personas que sufren amputaciones? Pues ahí están: viviendo sin el (los) miembro/os amputados. ¿Son felices? No lo sé, supongo que unos más otros menos. La muerte de una persona querida es una de las peores amputaciones que se pueden sufrir. Pero pasado un tiempo, se sobrevive sin «esa parte» nuestra que nos fue arrebatada. Hay días que el dolor se remueve. Hay otros que no duelen tanto, o incluso que no nos duele nada, seguramente porque las obligaciones funcoinan cmo analgésico.
        En definitiva, tu sugerencia de ayuda se agradece por tu buena intención, pero me temo que ya no me funcionaría. Muchas gracias otra vez. Y espero que tengas mucha suerte.

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    • Hola te he leído y claro que duelen las pérdidas, yo he pasado por lo mismo, la única persona que me hechaba porras en un abrir y cerrar de ojos la perdí, estuve yo misma en la oscuridad luego busque a Dios y empezó mi recuperación, acepte que mi única dependencia emocional es El y eso me levanto de la depresión después de haber pensado muchas veces en morir. Si gustas conversar al respecto con mucho gusto.

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  3. Hola cuento mi experiencia de duelo.. Mi madre acaba de fallecer hace 2 dias y en realidad la llore cuando la entubaron pense hoy acaban de matar a mi madre aunque seguia su corazon latiendo yo sabia que no habia vueltas atras tuve 15 dias mas escuchando pronósticos de cuales todos eran diferentes algunos alentadores y otros no tantos ceo qué ella y yo sabíamos qué de esa no saldria desde antes qué cayera en cuidados intensivos.. en todos esos largos dias de espera yo decia en mis pensamiento hasta cuándo ma dejaras de pelear esta batalla perdida, cada dia podia verla solo unos minutos porque en terapia solo dejan ver 30 minutos a tod l familia y debiamos pasar rapido la miraba ahi postrada en la cama sufriendo aunque estaba dormida se le notaba su sufrimiento de tantas cosas qué intentaban hacer los doctores para mantenerla con vida verla entubada con muchas ajugas suero y toda inflamada era muy doloroso y desgarrador para uno entonces imaginar eso no es nada con lo qué ella estaba pasando postrada en una cama encima de toda sus complicaciones de salud cuándo intentaron sacarla del respirador se dieron cuenta qué en el transcurso qué estuvo entubada le dio un acv … en fin mi madre falleció a los min de su muerte pude verla y su cara era una expresión de paz como de alivio es como cuando algo feo te pasa y decis por fin y sonreis esa expresion en cara tenia mi madre y creo qué eso me ayudó en su perdida en saber qué ya no sufrira mas qué se acabo.. no llore en su velatorio y todos me veian raro yo la mirab y sentia paz interior y aun la sigo sintiendo yo la queria a mi modo aunque nunca se lo decia eso es de familia nos cuesta no significa que no nos preocupemos del uno por el otro.. ella estara en mi siempre hasta el dia que me llegue el momento. porque todos tenemos una fecha de vencimientos ..

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  4. Muy interesante el artículo y alentador para los que hemos perdido un ser querido; Mi madre falleció en septiembre del 2017, y me invadió un fuerte sentimiento de pánico, de ansiedad y depresión. Viví siempre muy dependiente de ella, de sus opiniones, de su aceptación, Carecía de criterio propio, y mi vida la vivía a través de ella y de mi hija.
    Gracias a la ayuda de excelentes doctoras, superé esta etapa, la recuerdo con mucho cariño y amor, y como tengo fe creo en la vida espiritual más allá de la muerte, me reconforta que no está sufriendo y descansa en paz. La relación con mi hija era tensa cuando vivía mi madre,el inmenso amor que nos profesaba era muy sobreprotector, por lo que ahora mi hija y yo hemos madurado, nos crecimos ante la adversidad y la relación ha mejorado. Sabemos que nostenemos una a la otra, yque juntas podremos hacerle frente a la vida, recordando siempre los sabios consejos de mi madre, y haciendo realidad su sueño de llevarmos mejor. Se que donde quiera que esté nos está mirando, esa es la fuerza que tengo para seguir adelante. Gracias madre, fuiste la mejor madre y abuela del mundo.

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  5. Hola Juan, no sé si leerás esto porque veo que se publicó hace ya bastante tiempo.

    Me gustaría hacer notar el párrafo «Además Pedro es una persona espiritual que cree que la muerte es parte de la vida y que cuando termina una empieza la otra. También es una persona con una alta inteligencia emocional que se ha trabajado a sí mismo para pasar la mayor parte de su vida agradecido y satisfecho, independientemente de las circunstancias.»

    Creo que sería interesante que como psicólogos repensaramos el concepto de ‘Inteligencia Emocional’, porque aquí suena más bien a ‘optimismo irracional’ o sobretodo a ‘conformismo’. Hay que ser responsables con el discurso de la Psicología, ya que la sociedad nos otorga mucha credibilidad y tenemos un fuerte poder discursivo.

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    • Hola, David. No soy psicólogo, pero revisando los comentarios he dado con el tuyo otra vez y me has hecho pensar. Creo que tienes razón en lo que dices. A menudo oigo que hay que «pensar siempre en positivo», pero a veces lo «positivo» es negativo, y cuando uno se siente mal, hasta la comida más apetitosa le resulta puede provocar náuseas. Y eso es en lo material. No digamos en lo mental, espiritual o como quiera llamársele. Forzar los pensamientos positivos es contraproducente cuando todo lo que nos rodea es triste. Lo digo por experiencia propia. No hay nada positivo en perder a un ser querido, y la creencia en la vida más allá de la muerte tampoco funciona siempre. Y lo dice alguien que siempre ha creído en eso. No es que haya dejado de creer, pero la incertidumbre gana terreno cada día…
      Un cordial saludo

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  6. Una madre llora a un bebe recien nacido que muere, siente dolor y perdida aunque no haya alcanzado a nacer, aunque sean solo unos meses de embarazo. El dolor de esa pérdida es a vecea mucho mas dolorosa que perder padres o hermanos. No hay una dependencia en terminos de relaciones que se poerdan, sino la perdida de alguien por lo qur pudo ser. Creo que alli la madre llora por el bebe, no por ella.

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  7. He notado y varias personas me lo han comentado, y es cierto, que los años se pasan rapidísimo, y cuando ni uno se da cuenta ya han pasado 10 años o más. Eso es lo que ocurre cuando estamos con las personas queridas, por ello , como leí en otra página web, hay que brindar amor, ayudar a quien lo requiera sinceramente, ser sinceros y honestos en nuestras acciones y sentimientos. Principalmente ser respetuosos, que ello nos hace mejores personas e hijos de DIOS.
    Amén!
    Nota: es importante realizar todo lo que DIOS nos indica mediante las BIENAVENTURANZAS, para estar en GRACIA ante ÉL!

    Responder
  8. Procuro ver algún programa de televisión o radio que sea gracioso, para poder yo sonreir algo, pues los doctores recomiendan que con la depresión aparecen enfermedades.
    Yo he conceptuado a la depresión como enfermedad del alma.
    En el centro de labores, en la empresa en la que me encuentro, tendré que aprender a tratar de mostrarme como una persona que está superando el dolor de la pérdida de mamá, aunque eso es imposible.
    También trataré de estar interesada en actividades culturales y deportivas, como leí hace poco en una página web .Pero hay otras actividades que hay que desarrollar dentro del hogar.
    Nadie deberá enterarse de que el sentimiento es similar a como si una lanza hubiera atravesado… nuestro corazón
    A nadie, absolutamente a nadie le deseo los terribles momentos por los que estoy pasando, porque sólo así sabrán lo que es el verdadero sufrimiento.
    Que la PAZ DE DIOS, JESÚS Y MARÍA SANTÍSIMA esté con TODOS USTEDES
    Amén!

    Responder
  9. Procuro ver algún programa de televisión o radio que sea gracioso, para poder yo sonreir algo, pues los doctores recomiendan que con la depresión aparecen enfermedades.
    Yo he conceptuado a la depresión como enfermedad del alma.
    En el centro de labores, en la empresa en la que me encuentro, tendré que aprender a tratar de mostrarme como una persona que está superando el dolor de la pérdida de mamá, aunque eso es imposible.
    También trataré de estar interesada en actividades culturales y deportivas, como leí hace poco en una página web .Pero hay otras actividades que hay que desarrollar dentro del hogar.
    Nadie deberá enterarse de que el sentimiento es similar a como si una lanza hubiera atravesado… nuestro corazón
    A nadie, absolutamente a nadie le deseo los terribles momentos por los que estoy pasando, porque sólo así sabrá lo que es el verdadero sufrimiento.
    Que la PAZ DE DIOS, JESÚS Y MARÍA SANTÍSIMA esté con TODOS USTEDES
    Amén!

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  10. Esta Navidad será la más triste de mi existencia, pues ya no tengo a mi mamá, aquel ser que me dio la vida! En estas fechas más que nunca, la recordamos, principalmente yo, pues era mi madre, hermana, amiga e hija, por todos los consejos sabios que recibía de su persona, además de todas las atenciones que le prodigaba!
    Jamás olvidaré ese trato dulce o su encantadora sonrisa!
    Qué dolor tan profundo, jamás pensé que podría sufrir así! Quién como aquellos que tienen a sus padres, y qué pena por los que no saben valorarlos.
    Todos los días rezo, oro para que Dios me ayude, nos ayude en esta irreparable pérdida, es una gran parte de nuestro corazón que se ha llevado. Que el Santo Espíritu, nos dé la fortaleza y sosiego a nuestros espíritus, porque realmente lo necesitamos.
    TE AMAMOS MADRE QUERIDA!
    Amén

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  11. «Cuando muere un ser querido», es no decir con exactitud la realidad de lo que ha sucedido.
    Cuando muere un ser querido, hay factores que determinan si estás triste por el ser querido, por uno mismo o por ambos. Los tres casos no son excluyentes. Sería simplificar llegar a una conclusión unívoca sobre la tristeza que se genera.
    ¿Se puede estar triste de igual manera, si el fallecido ha muerto en la vejez, después de desarrollar con gran felicidad si ciclo vital, que si el fallecido se ha suicidado joven sin haber experimentado más que dolor y sin ver cumplidas sus expectativas, sueños e ideales?
    Ahí me quedo.

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    • Hola Joaquín. En mi opinión, entramos en un debate demasiado subjetivo. En cada pérdida la tristeza tiene una intensidad distinta. Mi intención con este articulo no es ir a los hechos, sino a las consecuencias y a cómo mediante una actitud basada en la aceptación y el deshapego podemos paliar el dolor.
      Gracias por tu aportación!

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      • He perdido dos seres queridos; mi esposo hace 33 meses y mi hermano 2 meses.
        La verdad para mi familia y para mi ha sido difícil superarlo, cada día es mas difícil vivir sin ellos.

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  12. Me pareció excelente tu articulo, hace unos meses tuve la perdida de mi abuelita, y fue una situación que nos marco a todos, falleció de Cáncer, muchas de las cosas que se mencionan en el articulo, las aplicamos nosotros en la inteligencia emocional, a la que le cuesta un poco aún la aceptación es a mi mamá, pues ella siente un poco esa frustración, yo me apego más al hecho de que su padecimiento termino y que ella trascenderá en mi vida y que seguramente ahora esta mucho mejor porque ya no sufre los dolores de su enfermedad.
    Excelente felicidades.

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    • Hola Julieta, soy Juan Castillo, el autor del artículo. Me alegro de que te haya gustado, precisamente lo escribí para que personas como tú valoréis la actitud con la que afrontáis la muerte de un ser querido. Quedarse con el recuerdo de la persona y la sensación de paz de que ha terminado algo doloroso es una muy buena forma de pasar página.
      Ánimo para tu madre, sin duda que lo aceptará mejor con vuestra ayuda. Saludos desde España!

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  13. Es muy cierto, siempre se recuerda a la persona fallecida en términos de las cosas que compartió con uno, la manera en que te hizo sentir y las experiencias vividas juntos. La tristeza no pertenece al que se va, ya que el que se va ya no siente nada porque no tiene cuerpo fisico. El que se queda experimenta todo el dolor y el vacío que deja el ser querido.

    Mientras mas cosas haces por los demas y mas valor das, mas vacío dejaras en otras personas. Te invito a mi pagina en facebook con ideas de desarrollo personal «jonathan con proposito»

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