La producción del lenguaje: Teorías y Autores

Introducción

Lo que el investigador debe abordar en el estudio de la producción del lenguaje es un proceso que sólo es observable en su última fase. Tiene que explicar cómo se efectúa el paso de una realidad estrictamente representacional, psicológica y no observable a una realidad lingüística y observable.

A diferencia de lo que ocurre en la comprensión, el investigador no puede manipular o controlar todas las variables que influyen en el input (ideas, creencias, motivaciones) y no puede restringir los tipos de respuestas que el sujeto debe dar sin limitar la validez de sus conclusiones. Sin embargo, puede disponer de un output que sí es directamente observable y medible.

La actividad de producción del lenguaje en la investigación psicolingüística

A pesar de las diferencias en el modo de hablar de las personas, todos realizan una misma forma de actividad que puede caracterizarse de varios modos. Todos expresan, con mayor o menor fluidez, algo que previamente conocen (un deseo, opinión, duda…). Por tanto, durante la actividad del habla los sujetos deben seleccionar el contenido de sus mensajes a partir de representaciones previamente activadas o disponibles en su memoria de trabajo; es decir, deben llevar a cabo procesos atencionales, motivacionales y mnésicos de índole general e inespecífica de dominio.

Por tanto, la actividad del habla se asienta en un primer momento en procesos cognitivos o motivacionales (procesos o facultades mentales horizontales) que no son todavía lenguaje en sentido estricto. Posteriormente, y para que este proceso resulte eficaz, tienen que utilizar combinaciones de signos que puedan ser descifrados e interpretados adecuadamente por sus interlocutores, es decir, construir oraciones significativas y gramaticalmente aceptables y no series aleatorias de palabras.

Además de la participación de las facultades mentales horizontales y de la gramática, los sujetos hablan para algo. Por tanto, hablar es además de un proceso cognitivo y lingüístico, una actividad instrumental y de interacción social. La producción del lenguaje, debe ser interpretada también como un proceso comunicativo con repercusiones sociales y que está fuertemente influida y restringida por factores pragmáticos como:

  • Los objetivos e intenciones comunicativas del hablante.
  • El contexto social en que tiene lugar el habla.
  • El conocimiento y supuestos que los interlocutores tienen sobre sí mismos.
  • Los contenidos expresados en el discurso previo, etc…

Resumiendo, en la producción del lenguaje intervienen 3 tipos de procesos: psicológico-cognitivos, lingüístico-gramaticales y comunicativo-instrumentales. Planteada así, la producción del lenguaje puede definirse como la actividad gracias a la cual los sujetos pueden expresar contenidos e intenciones comunicativas mediante la construcción de combinaciones regladas de signos lingüísticos.

Pero, ¿qué procesos intervienen y permiten dar forma lingüística a nuestras ideas? Las respuestas, a lo largo de la historia, han sido diversas. En la década de los 50 hay una marcada influencia de teorías asociacionistas. La interpretación del proceso de la producción verbal se da de 2 formas:

a) Como un proceso markoviano en el que la selección de palabras viene determinada fundamentalmente por su valor de probabilidad asociativa respecto a las palabras inmediatamente precedentes en la serie lingüística.

b) Como una conducta operante cuya realización podría explicarse por las mismas leyes o principios con que se explicarían otras conductas no verbales.

En la década de los 60 los enfoques dominantes eran los de inspiración lingüística y computacional. Se ve la producción del lenguaje como un proceso de transformación de las estructuras profundas en estructuras superficiales. En la década de los 70 hay una influencia de los modelos cognitivos del PI.

Se produce un interés por el análisis de los tipos de representaciones y los mecanismos de cómputo subyacentes a la producción del lenguaje y puesta en marcha de programas sistemáticos de investigación empírica basados en la observación del habla espontánea, normal y desviada, de distintas clases de sujetos

En la década de los 80 hay influencia de modelos conexionistas. El interés se centra en el estudio de procesos de lexicalización y organización fonológica de los mensajes.

Salvo las posiciones desarrolladas en los marcos asociacionista y conductista radicales, las explicaciones psicológicas de la producción del lenguaje han tendido a diferenciar distintos componentes funcionales o fases.

Los psicolingüistas de inspiración cognitiva tienden a distinguir en el proceso de la producción del lenguaje tres fases o componentes de procesamiento distintos cuya caracterización funcional constituye el eje básico de la investigación psicolingüística de esta importante forma de la actividad.

Según el modelo de Levelt, en la primera fase o fase de planificación o conceptualización los sujetos seleccionan el contenido comunicativo de su mensaje, la “idea”, “opinión”, “duda” o “deseo”, que quieren comunicar. Esta fase engloba actividades o procesos de carácter intencional, aunque no necesariamente consciente, que implican tanto la selección del contenido a comunicar como la selección de la información relevante para su expresión y su ordenación en el propio mensaje. Su resultado es la elaboración una representación o paquete de información llamado mensaje preverbal.

En la segunda fase o fase de codificación lingüística del mensaje o de formulación, que probablemente comienza antes de que el mensaje preverbal esté completamente definido, la información seleccionada se traduce a un formato lingüístico. Se configura el plan fonético o representación de la serie ordenada de unidades ligüísticas mínimas que componen la oración, e implica ya la utilización de una gramática concreta.

La tercera fase o fase de articulación es necesaria cuando producimos el lenguaje externo dirigido a otros, pero no cuando lo dirigimos a nosotros mismos (lenguaje interno). Las representaciones lingüísticas del plan fonético son traducidas a un código o plan motor que especifica y pone en marcha la secuencia de movimientos articulatorios que se han de realizar para la producción del habla.

Existe una controversia entre funcionalistas y formalistas o contraste entre la tradición psicológica y la tradición lingüística. La posición funcionalista enfatiza la idea de que el habla es un acto intencional e instrumental que implica elementos extralingüísticos como el emisor, sus actitudes proposicionales o el contenido referencial de sus mensajes. Por tanto, la explicación psicológica de la producción del habla debe incluir tanto a los procesos de la codificación lingüística de los mensajes, como a los procesos previos y más centrales de conceptualización. Mantienen el supuesto de que ciertos factores no lingüísticos pueden influir en los procesos de codificación modificando aspectos de la forma lingüística de los discursos.

La posición formalista defiende que los procesos responsables de la formulación de los mensajes son procesos computacionales, distintos e independientes de los implicados en la decisión intencional de realizar un determinado acto de habla. La explicación psicológica del habla debe quedar circunscrita a la definición de las operaciones formales específicas que el sistema de procesamiento del lenguaje ha de realizar durante la construcción de los mensajes lingüísticos en sí mismos. Mantienen el supuesto de que es posible identificar procesos en la codificación lingüística que operan de forma autónoma respecto de los procesos encargados de fijar o definir los contenidos semánticos y comunicativos de los mensajes.

Un criterio muy distinto diferencia entre otros 2 grandes tipos de modelos. Unos se refieren a los modelos de producción de oraciones o enunciados individuales. Tienen influencia de la gramática generativa de Chomsky. Están centrados en el estudio de la producción de oraciones individuales, y por tanto centra la atención en el análisis de respuestas relativamente independientes del contexto. Mantienen el supuesto de que el hecho de que se emita una sola oración o un conjunto de ellas en un discurso, no modifica mucho la naturaleza de las operaciones implicadas en la construcción de las oraciones individuales. Encaja en la utilización de métodos observacionales y experimentales.

Los otros son los modelos de producción de discursos complejos, que nacen como consecuencia de los desarrollos de la lingüística textual. Tienen un interés por el análisis de unidades más molares de representación y el desarrollo de técnicas de simulación del lenguaje con ordenadores. Están más cerca de la IA que de la psicología Experimental.

Procesos iniciales de la producción de oraciones: La planificación conceptual de los mensajes

Desde una perspectiva cognitiva o mentalista, el inicio de la actividad de producción del lenguaje (fase de planificación conceptual) está ligada a la realización de una serie de operaciones no específicamente lingüísticas puesto que no implican la utilización de conocimiento gramatical. Estas operaciones implican la concepción por parte del sujeto de un cierto significado y de una cierta intención comunicativa que deben ser codificadas posteriormente en un mensaje lingüístico. Este significado y esta intención deben poder ser identificados y reconocidos por el interlocutor u oyente a partir del análisis de la cadena hablada o escrita producida por el hablante.

Lo que el psicolingüista deberá explicar es cómo, una vez definida una intención o contenido comunicativo, el sistema cognitivo es capaz de realizar las operaciones que hacen efectiva su realización lingüística. De todos modos, el alcance exacto de las nociones de “planificación conceptual” o “definición de la intención comunicativa inicial”, resulta todavía poco nítido porque, aunque es verdad que todo enunciado expresa un significado o intención comunicativa, no es verdad que cada significado o intención se realice mediante un único enunciado lingüístico.

El paso de la representación conceptual del mensaje a la formulación de los enunciados lingüísticos no siempre es un paso directo. Generalmente, las representaciones del significado global de los mensajes, no son más que representaciones de un texto-base en torno al que se va a estructurar el discurso, y por eso deben ser transformadas en representaciones más específicas. Sólo cuando tales representaciones son tan concretas que permitan conformar una proposición (predicar algo acerca de algo), están en condiciones de servir como entrada a los procesos de codificación lingüística propiamente dichos.

El formato proposicional es el mediador más directo de las funciones de conceptualización y codificación lingüística de las oraciones. La representación proposicional de una oración contiene información sobre las funciones o argumentos básicos de ésta, lo que permite la identificación de los paquetes semánticos que configuran la representación de la estructura fonética de la oración.

Pero, ¿cómo se elaboran éstas representaciones iniciales y qué tipo de información contienen? Según Levelt, las representaciones o mensajes preverbales contienen información acerca tanto de los referentes del mensaje (el “sobre qué” o “sobre quién” se dice algo), como de sus predicados básicos (el “qué” o los “qués” se dicen en concreto sobre cada referente). Aunque las proposiciones correspondientes a los enunciados de un discurso deben ser planificadas individualmente para su codificación gramatical, su contenido conceptual y pragmático no es del todo independiente de los contenidos de las otras proposiciones que componen del discurso.

Según Levelt, hay 2 tipos de procesos de conceptualización. Un tipo se refiere a los procesos de macroplanificación del mensaje. Estos procesos incluyen:

• Procesos de planificación del discurso global: son los responsables de la selección de los contenidos y estructuras globales de los discursos y del sentido retórico y de la definición de los contenidos semánticos y pragmáticos de los grupos de enunciados individuales del discurso (párrafos) y de su orden o posición relativa en la secuencia lineal del discurso.

• Procesos que afectan a la elaboración de representaciones de los enunciados individuales: son los responsables de la selección del contenido informativo básico de los enunciados y de la selección de los predicados y argumentos (estructura temática) del mensaje.

El otro tipo se refiere a los procesos de microplanificación del mensaje. Estos procesos se aplican ya de forma directa a la construcción de los enunciados individuales. Son los responsables de perfilar las decisiones estructurales concretas que se derivan de las decisiones anteriores:

• La forma lingüística específica de la presentación de los referentes de la oración (determinada o indeterminada, referencia a sujetos/objetos ya conocidos o nuevos…).

  • Perspectiva con que los distintos núcleos temáticos deben ser presentados.
  • La actitud del hablante ante el contenido de su mensaje.
  • La posición de las piezas léxicas en la oración (linealización).
  • El tiempo y modo verbales requeridos por la perspectiva.El resultado final de la ejecución coordinada de los procesos de macro y microplanificación es la representación denominada mensaje preverbal de la oración.

Para S c h l e s i n g e r las representaciones o mensajes preverbales durante las fases iniciales de la producción toman el nombre de marcadores de entrada (I- marker), que deben ser entendidos como representaciones compuestas por unidades protoverbales, relativas a elementos y a relaciones entre elementos que contienen información conceptual pero que no son en sí mismas palabras. Estas representaciones contienen ya información específica acerca de cómo deben construirse los enunciados lingüísticos, por lo que, deben diferenciarse de nociones pre-teóricas más generales y abstractas (de “significado” o “intención”).

Los marcadores de entrada, que en la teoría de Schlesinger se conciben como representaciones semánticas que se derivan de estructuras o representaciones cognitivas más generales, guardan una estrechísima semejanza con la noción de proposición; además, estas representaciones se transformarían en oraciones mediante la simple aplicación por el hablante de reglas de realización similares a las propuestas por las gramáticas generativas. Este modelo incluye, junto a la definición de los marcadores de entrada, reglas gramaticales cuya utilización permite al hablante realizar eficazmente los siguientes procesos de codificación:

• Proceso de lexicalización (implica la utilización o el acceso al léxico interno): encontrar un ítem léxico adecuado para cada elemento protoverbal.

• Reglas de relación:

a) Asignar una categoría gramatical a cada elemento protoverbal.

b) Asignar una posición relativa a cada elemento protoverbal.

c) Introducir afijos flexivos y términos funcionales. Esta regla se ejecuta también en parte mediante la utilización de las reglas de concordancia que, teóricamente, se aplican después de las de relación.

• Reglas de entonación: imponer un contorno de entonación adecuado.

Reglas fonológicas: convertir la secuencia generada por la realización de las reglas <a-d> en una forma propiamente fonológica que pueda servir de entrada al sistema de procesamiento articulatorio.

A diferencia de las reglas transformacionales de las gramáticas generativas, estas reglas se han de aplicar a los elementos individuales del mensaje, lo que implica que la codificación lingüística de las oraciones se interpreta como un proceso serial que exige la transformación de uno en uno de los componentes del I-marker en componentes lingüísticos (sintagmas, palabras, morfemas, etc.).

Los marcadores de entrada de Schlesinger y los mensajes preverbales de Levelt constituyen representaciones funcionalmente intermedias entre los contenidos o intenciones seleccionados en la fase de conceptualización y las representaciones sobre las que operan los procesos de codificación o formulación lingüística.

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