La psicología en la publicidad y el marketing

Es ampliamente conocido que existe una relación directa entre la psicología y la publicidad y el marketing. Desde la tipografía elegida hasta los artículos publicitarios que las empresas regalan a clientes y trabajadores, existe toda una cadena que ha sido estudiada por especialistas y que persigue un objetivo claro: la conexión entre el consumidor y la empresa.

De hecho, son muchos los publicistas que aseguran que el marketing actual ha entrado en una nueva fase bautizada como marketing 3.0. Estos vienen a decir que los consumidores actuales ya no miran únicamente el producto y la campaña publicitaria que lo acompaña; ahora se trata de ir un paso más allá y estudiar a la empresa en sí, sus valores e ideales.

En palabras llanas, el marketing 3.0 se sustenta en la identificación emocional del consumidor con la empresa y los trabajadores que fabrican un producto.

Herramientas psicológicas en la publicidad y el marketing

Las marcas han comprendido que los nuevos consumidores exigen no solo un buen producto, sino también un buen comportamiento. Los nuevos tiempos, especialmente la preocupación por el cambio climático, juegan un papel determinante en esta nueva concepción de los consumidores.

Sin embargo, en ocasiones estos se olvidan de que las marcas cuentan con todo un equipo de expertos en marketing y publicidad que puede dar forma a una imagen que en realidad no existe. Así, son muchas las herramientas que desde el mundo del marketing se utilizan para transmitir una imagen de marca, realista o no.

  1. Diferenciación de la competencia

Si las marcas intentan establecer una conexión única con clientes potenciales, es lógico pensar que una de las primeras medidas que toman es la diferenciación de su competencia. Así, se trata de proyectar la imagen de una marca diferente, dependiendo en cada caso de la empresa y del producto de venta.

Por ejemplo, en los últimos años hemos visto a empresas comprometidas con el medio ambiente (denominadas cero waste o desperdicio cero) o apostando por la economía local y nacional. Esto marcará la diferencia con otras empresas que, por su parte, fabrican en el extranjero.

  1. Conexión y cercanía con el cliente

En la búsqueda de cierta conexión con el consumidor juega un papel muy importante el lenguaje. En ocasiones las grandes marcas deben hacer frente a una imagen seria y lejana que han heredado de sus predecesores. A diferencia de las generaciones pasadas, los nuevos consumidores no buscamos grandes empresas que transmitan seriedad y firmeza. Por el contrario, la nueva conexión se basa en la igualdad entre empresas y consumidores.

Por ello, muchas marcas que conocemos han cambiado sus uniformes por camisetas desenfadadas, logos divertidos o redes sociales en las que interactúan con el consumidor.

  1. Empatía y preocupación por las mismas cuestiones

De igual manera que compartimos hobbies con los clientes, las preocupaciones globales son las mismas. Entre ellas, el medio ambiente se ha convertido en una apuesta publicitaria.

Gracias a las campañas publicitarias y a los equipos de marketing, las marcas están comenzando a vender la idea de una «marca sostenible», unas oficinas totalmente informatizadas o la fabricación de productos nuevos a base de ingredientes reciclados. Al igual que el consumidor, la empresa forma parte de las preocupaciones colectivas.

  1. Experiencias y sensaciones

Las campañas de publicidad clásicas, aquellas en las que simplemente se emitía un mensaje por un medio de comunicación masivo, han quedado desfasadas. Los consumidores actuales buscan sensaciones y emociones, la necesidad de comprender que son algo más que un destinatario para la empresa. Para ello, las marcas realizan sorteos, regalan artículos publicitarios, responden a los mensajes de las redes sociales… En general, se trata de generar una experiencia al consumidor, un suceso que vaya más allá de la propia compra del producto.

  1. Fidelidad a largo plazo

Aunque cada empresa es diferente, hace años era común que estas apenas ofrecieran garantías. El objetivo era la venta de un producto y, dado que la competencia de entonces no era como la de ahora, apenas se prestaba atención a cuestiones relativas al trato final, la atención al cliente por teléfono, las garantías…

Con el tiempo esta idea de marca ha quedado desfasada. Las empresas buscan en la actualidad conseguir clientes fieles que vuelvan a adquirir los productos que esta ofrece.

Ello precisa de un trato constante y una preocupación por parte de la empresa, quien debe garantizar al cliente que siempre tendrá en cuenta sus necesidades aunque la venta se haya producido.

Con el uso de Internet, las redes sociales o los emails han abierto un mundo de posibilidades. Así, muchas marcas disponen de un equipo de atención al cliente especializado que responde dudas, se pone en contacto con clientes o realiza encuestas por Internet. Además, mecanismos como los storytelling son increíblemente efectivos, así como recomendar tips para ahorrar o prolongar la vida del producto.

Si todavía te has quedado con ganas de conocer más sobre la relación entre psicología y marketing, el periódico El Confidencial realizó un análisis sobre los trucos de las grandes empresas para vender sus productos.

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