La importancia del acompañamiento psicológico tras un caso de abuso sexual

Si bien a día de hoy se habla mucho más al respecto, los casos de violencia sexual suceden en todo el mundo.

Por eso, resulta elemental que las víctimas puedan tener un espacio seguro en el cual hablar de lo que les ha pasado, y recibir acompañamiento psicológico para poder procesar todo de forma sana y aliviar las consecuencias del abuso. 

Aunque cada vez es un tema más discutido dentro del ámbito público, tanto como en el privado, la violencia sexual continúa replicándose de diferentes modos en todo el mundo.

Personas de distintas edades sufren, en alguna instancia, acoso o abuso sexual infligido por otra persona. En muchos de estos casos, la violencia proviene de alguien dentro del círculo más cercano, como amigos o familiares. 

Lo cierto es que una situación de abuso, haya sido reiterada o no, puede afectar significativamente a la mente de una persona, razón por la cual será imperativo buscar acompañamiento profesional.

Las consecuencias de la violencia sexual

Todas las personas somos diferentes, y la forma en que algunas experiencias pueden afectarnos, es totalmente subjetiva.

Sin embargo, ha sido comprobado por psicólogos y psiquiatras de todo el mundo que la vivencia de una situación de violencia sexual puede influir de manera considerable en el desarrollo de una persona.

Más allá de la edad en la que haya sufrido dicho abuso, una persona puede ver su mundo transformado tras una situación semejante. Se puede ver afectada la percepción del cuerpo, de los otros, la forma con la que se construyen relaciones y amistades, entre otros aspectos. 

Cuando una situación así se vive, sin poder tener acompañamiento de un profesional de la salud, las consecuencias pueden ser todavía más graves, llevando en muchos casos al desarrollo de enfermedades o trastornos mentales, como la depresión, el pánico o la ansiedad. 

La importancia de la contención

No todas las personas pueden registrar o verbalizar una situación de abuso en el momento en el que ha ocurrido. A muchos les lleva años poder manifestar a un profesional o a un pariente cercano que han sido víctimas de violencia sexual, sólo en algunos casos, las personas pueden decirlo de inmediato. 

Esto deja en evidencia la importancia de la contención y de la palabra, es decir, generar espacios seguros para que quienes han pasado por este tipo de experiencias, puedan sentirse acompañadas, e incluso, exigir una respuesta por parte de la ley.

Aunque muchas cosas han cambiado positivamente en los últimos años, lo cierto es que aún a día de hoy, hay dificultades para que los casos de abuso sexual sean llevados a la justicia, debido a las muchas trabas que existen para que la víctima sea escuchada. 

Por eso, lo ideal es acudir a un abogado especializado en este tipo de delitos, ya que tendrá las herramientas para llevar adelante un caso de estas características, con las complejidades que se pueden presentar y teniendo siempre en cuenta las singularidades de cada situación. 

Resulta fundamental que las víctimas de violencia sexual puedan tener acompañamiento legal, tanto como acompañamiento psicológico, para poder aliviar el dolor y las heridas emocionales que pueden quedar tras un episodio como el indicado.

Además, es importante que no se vuelva a victimizar a la persona, y que por el contrario, se le otorguen las herramientas para poder recuperar el control sobre sí misma y su vida, un ámbito que muchas veces se puede ver enormemente afectado después de una agresión de este tipo. 

Grupos de acompañamiento

En la actualidad, existen grupos y organizaciones cuyo propósito es formar un espacio en el que puedan ser recibidas las víctimas de agresión sexual. Muchas veces, estos espacios están conformados por madres o padres de víctimas, mientras que en otras ocasiones, están conformados por las mismas víctimas.

Esto facilita un lugar de comunicación, en el que las personas puedan sentirse escuchadas, sabiendo que del otro lado hay alguien que las entiende, y que se puede continuar con la vida más allá de lo que se haya sufrido.

Como mencionamos anteriormente, es importante evitar que las consecuencias sean todavía más graves, y prestar mucha atención a las reacciones de las personas.

En muchas situaciones de agresión sexual, las víctimas han manifestado una serie de problemas físicos y psíquicos.

En algunos casos, las personas encuentran dificultades a la hora de poder entablar una relación amorosa con alguien, se manifiestan cambios en la conducta, ataques de pánico, temores que antes no estaban presentes, ataques de ira o estallidos de violencia, una introspección mucho más acentuada.

Si no se brinda el acompañamiento ideal o la persona no encuentra un espacio en el cual poder manifestarse, es posible que se desarrollen trastornos más graves, como puede ser depresión, autolesiones, desórdenes alimenticios, adicciones, entre otros. 

Por eso, cuando una víctima se manifiesta, resulta fundamental que las personas a su alrededor la escuchen y la contengan, haciéndola sentir segura. Para una víctima de violencia sexual, el hecho de hablar al respecto puede ser muy difícil, y se puede sentir expuesta, vulnerable o hasta avergonzada.

Esto se puede evitar con el paso del tiempo, tras un buen acompañamiento profesional, con la contención del entorno más cercano, y en algunos casos, con acompañamiento legal por parte de abogados especializados en la materia. 

Liberar las emociones

Los sentimientos y las emociones que aparecen tras una situación de abuso sexual pueden ser de lo más variadas, e incluso a veces, contradictorias. Es por eso que la escucha es esencial, así como también lo es que la víctima pueda liberar todas estas emociones, para luego encontrar un equilibrio. 

Las emociones y la mente, a veces juegan malas pasadas, especialmente tras un evento traumático. Muchos factores entran en juego y la racionalización en exceso puede ser un problema igual de grave que la introversión.

Por eso, la verbalización de lo que ha acontecido, el registro de las emociones y a su debido tiempo, o poder objetivizar lo que ha sucedido, son partes de un mismo proceso que resulta esencial para quienes han sufrido este tipo de situaciones. Con asistencia psicológica, escucha y grupos de ayuda, esto puede lograrse y ayudar a curarse. 

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