La disforia de género, una cuestión biológica

Una reciente investigación realizada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Augusta, Georgia, ha identificado una serie de variantes en las vías de señalización del estrógeno que poseen un papel clave para determinar si el cerebro será masculino o femenino.

Los investigadores sospechaban que, en la mayoría de personas que experimentan disforia de género, existe un componente biológico, hipótesis de la que partieron para realizar este estudio que ha incluido a 30 personas transgénero.

La disforia de género es una realidad actual que afecta a más de 3.000 personas en España. Hasta la fecha, la evidencia científica sugería que la genética poseía un papel clave, apuntando a los receptores de andrógenos. Sin embargo, los investigadores de este estudio se han centrado en los estrógenos, hormonas sexuales femeninas que también están presentes en los hombres.

Cada día, nuevas investigaciones proporcionan nuevos e importantes hallazgos que obligan a los profesionales a actualizarse por medio de posgrados en psicología, con el objetivo de proporcionar a estos pacientes la mejor atención en su transición.

El equipo de investigadores ha hallado que existen 21 variantes en 19 genes de las vías de señalización del estrógeno que juegan un papel esencial en la masculinización del cerebro. Estos genes están involucrados en la aspersión crítica del estrógeno del cerebro justo antes o después del nacimiento, por lo que interfieren directamente a la hora de determinar si la persona se sentirá hombre o mujer.

En el caso de los varones natales que sufren disforia de género (personas cuyo sexo al nacer es masculino, pero se identifican como mujeres), los investigadores señalan que la exposición crítica al estrógeno no ocurre o se ve alterada, por lo que el cerebro no se masculiniza. En el caso de las mujeres natales con disforia de género sucede al contrario, ya que la exposición al estrógeno no se llega a producir.

Esta disforia se produce porque el género que sienten en el interior no se corresponde con el sexo externo. Según el doctor Lawrence Layman, uno de los investigadores principales de este estudio, no importa qué órganos sexuales tenga la persona, ya que lo que verdaderamente influye es el proceso mediante el cual el estrógeno o el andrógeno (hormonas que se convierten en estrógenos en el cerebro) “masculiniza” el cerebro en este período crítico.

Por ello, el objetivo de la terapia hormonal y la cirugía es ayudar a que el cuerpo coincida con el género que verdaderamente siente la persona.

Los investigadores analizaron el ADN de 17 mujeres transgénero y 13 hombres transgénero, confirmando el análisis por medio de la secuenciación de Sanger, un método de detección de variantes genéticas.

Tras esto, compararon los resultados con un grupo de 88 individuos cisgénero (cuya identidad de género coincide con su fenotipo sexual), confirmando que las variantes halladas en las personas con disforia de género no estaban presentes en este.

Previamente, estudios realizados en animales permitieron identificar cuatro áreas del cerebro con vías que conducen al desarrollo de un cerebro masculino y femenino, por lo que los investigadores se centraron directamente en estas para comprobar que estuvieran también presentes en humanos.

Por otra parte, el periodo crítico se produce durante la adolescencia, ya que la pubertad es un período en el que las hormonas sexuales surgen naturalmente y la conciencia sobre la sexualidad comienza a despertarse.

Las personas transgénero experimentan mayores tasas de discriminación y violencia, lo que se traduce en un mayor riesgo de depresión, consumo de sustancias e intentos de suicidio.

De hecho, si bien se han producido avances en cuanto a aceptación por parte de la sociedad, aún a día de hoy siguen existiendo ciertos estigmas que influyen en la aparición de enfermedades mentales.

Aproximadamente, entre un 0,5 y un 1,4% de las personas nacidas en el sexo masculino y entre un 0,2 y un 0,3% nacidas en el sexo femenino cumplen con los criterios de disforia de género. Según los expertos, el principal problema de base en la actualidad es la falta de comprensión general sobre la base biológica del trastorno de identidad de género.

Por ello, estudios como este suponen un primer paso para ahondar más en el tema, ya que, si bien la investigación estuvo compuesta por 30 individuos, representa la muestra más grande en este tipo de estudio hasta la fecha, logrando clasificar los hallazgos publicados como preliminares.

  1. Graham Theisen, Viji Sundaram, Mary S. Filchak, Lynn P. Chorich, Megan E. Sullivan, James Knight, Hyung-Goo Kim, Lawrence C. Layman. The Use of Whole Exome Sequencing in a Cohort of Transgender Individuals to Identify Rare Genetic Variants.
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