Los 6 mitos teogónicos más conocidos

Los mitos teogónicos conforman todas aquellas historias que explican el origen del mundo.

Hay muchos mitos teogónicos, en la mayoría de ellos hay dioses e interacción de estos con los mortales. Muchos de los mitos han sido tomados del libro de Hesíodo, el cual se titula Teogonía.

Sin embargo, es menester mencionar que en cada cultura hay mitos teogónicos, es por ello que hay una diversidad de explicaciones sobre el origen de la vida, del universo, y una multiplicidad de dioses, todos adaptados al contexto de donde surge el mito.

A continuación, te presentaremos algunos mitos teogónicos más conocidos.

¿Qué son los mitos teogónicos?

Tal como hemos señalado, los mitos teogónicos son aquellas historias que nuestros antepasados utilizaron para intentar explicar el origen del cosmos y de toda la vida humana.

En la mayoría de estos mitos intervienen mortales y dioses y, aunque guarden elementos en común, muchos mitos teogónicos pueden variar porque dependen de la región o localidad de la cual hayan surgido.

Entre los más populares encontramos los siguientes:

El mito de Ometotl

Ometol forma parte de la mitología azteca, es decir, es propia de México. De acuerdo con esta mitología, Ometotl fue un dios capaz de crearse a sí mismo. Por ello, en él se conjuga el orden y el caos, la creación y la destrucción, la vida y la muerte, lo femenino y lo masculino.

En Ometotl vemos una figura en la que se condensa todo y el que lo crea todo, a su vez. Pero, este dios no interviene en la vida de los mortales, debido a su naturaleza divina.

Brahma y su creación

La historia de Brahma pertenece a la mitología de la India y narra que, al principio del mundo, todos los humanos eran inmortales, pero, cuando el dios Brahma vio el comportamiento del hombre decidió convertirlo en mortal.

Una vez que el hombre fue despojado de su inmortalidad, Brahma se reunió con los demás dioses para decidir el destino de la inmortalidad y la divinidad, es decir, un lugar secreto en el que no estuviese al alcance de los mortales.

La decisión fue esconderla dentro del humano, es decir, que todos los hombres tienen la divinidad en su interior y por ello deben trabajar para encontrarla.

Hércules y su fuerza

Hércules es uno de los personajes más populares en la actualidad, y nos ha llegado desde la mitología griega.

Hércules es hijo de la unión entre el dios Zeus y la mortal Alcmena; por tal motivo, Hércules es un semidios que tiene cualidades como la fuerza, pero también la glotonería y la compasión.

De acuerdo con el relato, Alcmena tuvo dos hijos mellizos, Hércules e Ificles. Pero, Anfitrión quería saber cuál de los dos era su hijo, así que destinó que dos serpientes fuesen a donde los bebés.

El pequeño Ificles se mostró temeroso, mientras que Hércules tomó la serpiente y la estranguló. En ese instante se supo cuál era el niño que descendía de un dios.

Un día, Hércules cuidaba el rebaño de Ificles, su padre adoptivo, y asesinó a un león que se encontraba al acecho.

A Hércules se le menciona en casi todos los mitos teogónicos por sus hazañas, tales como dar muerte al león, hacer frente al jabalí de Erimanto, capturar a Cerbero, entre otras tareas que un humano jamás podría haber ejecutado con éxito.

El dios Zeus

Zeus es uno de los dioses más sobresalientes en los mitos teogónicos, pues, aunque no creó a otros dioses, ni al hombre, sí creó muchas otras cosas que permitían la vida del hombre.

Zeus fue quien dio origen al cielo, los rayos, la lluvia, el trueno, el relámpago, pues, es el padre del cielo en su totalidad, y se le considera como protector, generoso, inteligente y justo.

Luego de ascender a dios principal, Zeus se casó con Hera y, ambos, decidieron vivir en el Monte Olimpo, un sitio en donde llegaron a vivir muchos dioses y semidioses.

El surgimiento de la Vía Láctea

La vía Láctea también está incluida entre los mitos teogónicos. Sin embargo, hay dos versiones.

De acuerdo con una versión, se cree que Hermes ayudó a Zeus a llegar hasta Hera; de modo que, cuando Hércules consumió leche de la diosa, adquirió inmortalidad. Pero, ella, al darse cuenta, despertó y se quitó de encima al niño, derramando parte de la leche con la que el niño se alimentaba, y fue esto lo que dio forma a la Vía Láctea.

Otra versión dice más bien que Atenea y Hera daban un paseo y se encontraron con el pequeño Hércules. Atenea convenció a Hera de darle de amamantar y el niño succionó con mucha fuerza, tanta como para arrojar parte del alimento que dio origen a la galaxia.

Izanagui e Izanami

Este mito pertenece a la cosmovisión japonesa y cuenta que los dioses llamaron a dos criaturas de mucha relevancia, llamados Izanagui e Izanami, para que fuesen ellos quienes creasen la tierra.

Para llevar a cabo la tarea con éxito, los dioses entregaron a los jóvenes una lanza llena de joyas y piedras hermosas, llamada “Amenonuhoku”, que quiere decir: “lanza de los cielos”.

Con esta poderosa herramientas las criaturas comenzaron a mover las aguas para crear una isla en la que vivirían como pareja. Luego de su unión, nacieron dos hijos que no obtuvieron reconocimiento como dioses, por lo que, a pesar de la alegría, la pareja no se sentía conforme.

Por ello, Izanami e Izanagui volvieron a unirse, e intentarlo nuevamente. Tras esta nueva unión nacieron las ocho islas más grandes de Japón, además de otros dioses.

Todo lo que surgió a partir de la unión de estos dos personajes, forman parte de los valores, las cualidades y todo lo que representa a la cultura japonesa.

Estos han sido solo algunos de los mitos teogónicos más conocidos, pues, hay muchísimos más, tanto como culturas existen en el mundo.

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Isbelia Farias
Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia).

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