Cómo relativizar tus problemas

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Imagina el cosmos, todo lo que existe, lo que sabes y lo que no. Imagina noches eternas en lugares más arriba del cielo, donde brillan luces, satélites, océanos encerrados en planetas desiertos, sin miradas, mundos circulares desconocidos que flotan. El espacio. Desde cuándo estará. Imagina el globo terrestre, con sus siete mil millones de habitantes dentro, y cada uno de ellos en sus pueblos, unos van a trabajar, otros están nerviosos, otros pasean con sus parejas de la mano, con sus hijos, entran a sus casas, cenan, se besan, ríen, duermen. Unos miran un horizonte pensando los misterios que habrá detrás. Unos se sienten felices, otros se sienten desgraciados. Unos se sienten solos. Otros están tumbados, mirando noches estrelladas de verano. Y confunden esa sensación de paz con su alma.

Ahora imagina que el cosmos es interminable. Infinito. Puede que el universo no tenga límites, ni principio, ni fin. Que el tiempo no tuviera un principio. Como si el significado de la palabra “siempre” existiera de verdad. O quizá antes no había nada. Es difícil imaginar la nada, antes de que todo empezara. ¿Cómo sería nada? También parece difícil pensar en el infinito, en que nunca parará este mundo, que no tendrá fin como tienen las películas, las historias de amor, los cuentos o nuestras vidas. Como todas las cosas que los humanos hacemos. Todo lo referente a nuestra vida empieza y acaba, o eso creemos.

Pero hay tanto que no sabes, cosas que no sabes cómo se llaman, porque no sabes que existen, cosas de otro idioma, uno sin palabras, de algún ser superior, o de una partícula pequeña que nació, de polvo de estrellas, de gas o de algún secreto que no se sabe. Cualquier opción me resulta mágica.

Ya que no vamos a trascender podemos hacer cosas que se parezcan, que nos hagan sentir inmensos como el cosmos. Por eso existen las emociones. Para que actúes en este teatro del que formas parte. Para que mires lo que no se ve. Para el amor. Para hacernos soñar.

Ahora, en este momento, estamos dentro del tiempo y del espacio quizás infinito. En términos que entiende el universo, no creo que estemos aquí para ser felices, ni para divertirnos, supongo que sería ridícula que una especie viniera a la tierra para eso, pero creo que sería la mejor religión. Vivir. Antes de desaparecer.

El tiempo de una vida humana es insignificante para el universo, el mundo tiene miles de millones de años, las estrellas son casi inmortales, pero nosotros no. Somos mucho más pequeños de lo que nos pensamos, de lo que nuestra mente cree.

Imagina, ahora, después de dar una vuelta por el cosmos, ahora imagina tus problemas, ¿tienen tanta importancia?

Photo Credit: Chica con pájaros via Shutterstock

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Carmen Calero

Carmen Calero

Psicóloga sanitaria. Email: carmen.vla@hotmail.com

Comentarios

  1. juanpa dice

    Hoka carmen me gusto mucho su post..espero qu siga haciendo post asi hacevun magnifico trabajo.. ka versad q yo siempre he sentido q eataso conectado con el universo a veces me imagijo eso y es como ke estuviera en el espacio mismo

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