Por qué la aceptación es tan importante

aceptación

En películas, libros, con nuestros amigos… hemos oído mil veces: Para superar un problema lo primero que tienes que hacer es aceptarlo.

Pero ¿qué diablos quiere decir esto? A veces este tipo de frases solo deja una estela de frustración, de qué inútil soy y qué mal lo hago todo.

Cuando nos vemos en una situación difícil, ante un malestar, un obstáculo, una meta que no logramos conseguir o simplemente en un momento de incertidumbre (de esos de no sé quién soy, a donde voy, ni lo que quiero), se activan todas nuestras alarmas.

Nos sentimos más confusos de lo normal, nos rondan miles de ideas por la cabeza y es como si no pudiéramos pensar con tanto caos. Nunca llegamos a una conclusión, y tomar una decisión y hacer algo para cambiar la situación ya es otro tema.

Con este artículo mi intención no es decirte lo que tienes que hacer, cómo, ni 5 maneras para ser mejor persona. Mi intención es darte un espacio de reflexión, un pequeño paréntesis en el que puedas parar y decir: “carayo”. En el que puedas sentir qué es lo que te bloquea, qué es lo que hace que en este momento te sientas así. Y esto, ni más ni menos, es salir de la negación. Ya estamos un paso más cerca de la aceptación. Bien. ¿Y ahora qué?

Como comentaba, cuanto nos encontramos en un momento de bajón, de angustia, de…, nuestras alarmas se activan en forma de creencias. Sí. Esas voces que nos dicen lo que no somos capaces de hacer, lo que tenemos que hacer ahora e incluso cómo no deberíamos de sentirnos. Y sí, estas voces también forman parte de nosotros mismos. Esas voces también soy yo.

Puede que me las hayan dicho antes. De hecho puede que hasta ahora me hayan servido. Pero parece que ya no. Si no, ¿porque estoy dándole otra vez vueltas al mismo tema? 

Cuando me doy cuenta de estas creencias. Cuando paro y miro mi vida en contexto. Cuando escucho, siento y reflexiono. Entonces puedo darme cuenta que lo que me rodea y las personas que hay a mí alrededor me afectan. Y no sólo eso. Lo que pienso sobre ello y cómo lo siento me afecta.

A veces, en quien nos rodea, es decir, en nuestro jefe, en nuestro amigo, padres, hermanos, la cajera y sobre todo en nuestra pareja (que fácil es echarle la culpa al otro), proyectamos todo lo que no podemos aceptar de nosotros mismos. Otro topicazo!

Cuando hablamos de proyectar hablamos de que poner sobre el otro todo lo que esperamos de la vida, del mundo y de nosotros mismos. Por ejemplo, si creo que tengo que ser perfecto, es posible que al mínimo movimiento en falso que haga el compañero se genere una tormenta que haga que todos mis rayos y truenos caigan sobre él.

Si nos damos un tiempo antes de reaccionar y examinamos qué se mueve dentro de nosotros estamos dando un pasito hacia la aceptación.

Vemos un poco más allá de lo que está pasando. Me doy cuenta de que mi pareja no me hablado mal, si no que yo necesitaba discutir, o de que mi jefe no me da tanto trabajo porque me va ascender, sino porque nunca digo basta.

Para mí vivir un momento de aceptación es como si un filtro de cristal, a través del que veo mi realidad, se rompiera y esta quedará al descubierto. Sin expectativas, sin creencias, sin debe de ser, sin tengo que ser. Solo veo lo que ES, lo que soy en este momento.

El otro es humano, yo también. Tiene necesidades, yo también. Tiene límites, yo también. Tiene vulnerabilidades, yo también. Le queda mucho por aprender, a mi más.

Acepto que estoy aquí, ante esta dificultad y ante esta sensación que me genera tristeza, rabia o miedo, o un poco de todo.

Y es ahora que lo acepto cuando me decido a pedir ayuda, a escribirlo en mi cuaderno de reflexiones (que nunca leo pero me hace verlo todo de otra forma) o cuando me decido por aparcar este tema ya que ahora no tengo recursos para gestionarlo. Ahora es cuando me hago responsable. Ahora puedo perdonarme, perdonarte, y comenzar de nuevo.

Ya no estoy en el mismo punto. Ahora me he dado cuenta y estoy en mejor disposición para tomar las riendas de quién soy, a donde voy y qué quiero. 

Aceptar es ser lo que eres y dejar de luchar por ser lo que crees que debes ser.

Aceptar es querer a los demás como son, no como creemos o esperamos que sean.

Aceptar es asumir la responsabilidad, tomar consciencia de la situación en la que estamos, y dejar de echar la culpa a la vida o a los que me rodean.

Aceptar es partir de que nuestras percepciones son nuestro mundo, pero no el mundo.

Ya lo dijo Talmud…

No vemos el mundo como es, sino como somos…

Photo Credit: Aceptación via Shutterstock

The following two tabs change content below.
Elisa Tarilonte
Terapeuta Humanista en Centro de Terapia – Elisa Tarilonte, Burgos. Máster en Counselling Humanista. Cursando EU en Psicoterapia y Acompañamiento. Estudiante de Psicología por la UNED. Graduada en Pedagogía por la Universidad de Burgos.
Elisa Tarilonte

Últimos posts de Elisa Tarilonte (Ver todos)

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *