Rutina y hábitos para prevenir la artrosis

Investigadores australianos descubrieron hace algunos años que una dieta basada en antioxidantes ayuda a detener el daño articular que produce la artrosis. De acuerdo con sus observaciones, los antioxidantes impiden la inflamación provocada por una mala dieta.

La inflamación afecta las articulaciones y degrada el cartílago, por ende, el sufrimiento por artrosis se incrementa.  Es por ello, que los científicos recomiendan una dieta baja en grasas malas y carbohidratos, porque así se evitaría en algunos casos que la articulación sufra y que a lo largo del tiempo se dañen.

Consumir grasas buenas

Según la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia), las grasas saturadas provenientes de grasas animales, mantequilla y aceite de palma, luego de ser ingeridas se depositan en las articulaciones hasta debilitarlas. Por esta razón, recomiendan incluir en la dieta las grasas buenas, como pescado azul o frutos secos ya que no producen ningún deterioro.

Los ácidos grasos contienen omega 3 que reducen la producción de sustancias químicas que inciden en la inflamación, debido a que tienen el poder de inhibir las enzimas que lo provocan. Además, los ácidos grasos poseen vitamina D que previene la hinchazón y el dolor.

Evitar los azúcares

Los azúcares deben ser evitados por una persona propensa a desarrollar la artrosis, ya que estos aumentan los niveles de citoquinas (sustancias que activan la inflamación) incluso puede llegar a niveles tres veces superiores de inflamación en las articulaciones. En especial, se debe suspender el consumo de todas las bebidas que contengan altos índices de azúcar como las gaseosas, jugos azucarados y también los helados.

Bebidas antiinflamatorias

La Universidad de Michigan descubrió que la epigalocatequina-3-galato, presente en el té verde, retrasa las dolencias que provoca la artrosis por sus componentes antioxidantes. Después de exponer su estudio, recomendaron el consumo de entre 3 a 4 tazas al día, pero en su versión descafeinada. 

Mientras que otros estudios científicos demuestran que la cúrcuma reduce el dolor y la inflamación, porque protege a los condrocitos (tipo de célula que se encuentran en el cartílago) del efecto catabólico proinflamatorio, debido a que detiene la degradación del cartílago.

Actividad física

También se debe introducir el ejercicio físico como una actividad recurrente para todas aquellas personas propensas a padecer de artrosis, porque de esta manera se fortalecerán las articulaciones. El ejercicio es fundamental para frenar la evolución de la enfermedad en las primeras etapas. Las actividades como la natación y el ciclismo ayudan a retrasar la aparición de la enfermedad, debido a que estas actividades refuerzan la musculatura que soporta las articulaciones.

El sedentarismo afecta las células, según la Universidad de Surrey (Inglaterra), ya que las células tienen más problemas para producir energía y ese proceso de estrés la transforma en exceso de glucosa, mismas que no podrá utilizar y la convertirá en ácido láctico. Los niveles presentes de este ácido en el organismo promueven la inflamación del cartílago.

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