Cómo mejorar tu día a día con una simple pregunta

¿Cómo te sientes hoy?

¿Das importacia a esta pregunta?

Las emociones inciden directamente sobre nuestro comportamiento y pensamiento, tomamos decisiones y actuamos de una forma u otra según nuestras emociones.

La sociedad actual de la prisa y el cociente intelectual nos ha llevado a dejar de lado preguntas tan importantes como ésta. Esto hace que vayamos por la vida con el piloto automático funcionando las 24 horas del día sin ser conscientes de nuestro día a día.

Este ritmo de vida ha derivado en una sociedad en la que el consumo de ansiolíticos y antidepresivos ha aumentado un 56% en los últimos 12 años y la cifra sigue creciendo.

Los estudios científicos indican que niveles altos de inteligencia emocional, y no tanto de cociente intelectual, están significativamente relacionados con el bienestar emocional y la salud mental mientras que niveles bajos de Inteligencia Emocional se relacionan con ciertos problemas emocionales, tales como la depresión.

Del mismo modo, la Inteligencia Emocional parece jugar un papel moderador sobre los síntomas y enfermedades médicas. Así pues, la inteligencia emocional ha sido considerada por diferentes autores como un buen protector frente a la aparición de trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión, ya que disminuye la vulnerabilidad al estrés y evita la aparición de estos trastornos.

Debido a esto cada vez se hace más importante la necesidad de dotar a las personas de herramientas para el conocimiento y control de sí mismo, y  de su mundo interno, y no dejar que sus emociones vayan al ritmo que marca el exterior.

Por ello aquí te dejamos una herramienta rápida, fácil de usar y sobre todo útil para el control de tus emociones

Y es que cada vez que sentimos una emoción cambia la composición de nuestra sangre. Esto se debe a que las emociones nos provocan reacciones psicofisiológicas ante diversos estímulos.

Estas reacciones las podemos englobar en tres tipos de respuestas:

Desde un punto de vista fisiológico, es decir, qué noto en mi cuerpo, las emociones provocan manifestaciones corporales y somáticas dependientes del sistema nervioso, como sudoración, aceleración del ritmo cardiaco, etc.

Desde el componente cognitivo, es decir, qué pienso, queépensamientos tengo yo ligados a esta emoción, las emociones provocan imágenes mentales e ideas subjetivas de cómo interpretamos lo que nos está ocurriendo.

Y finalmente desde un punto de vista conductual, es decir, qué hago cada vez que siento esta emoción, las emociones nos llevan a la acción en una dirección determinada para garantizar que nuestra necesidad sea cubierta.

Por ello es importante saber qué sentimos en cada momento, pues las emociones contienen información sobre el entorno y sobre nosotros mismos.

Pero las emociones aunque son muy intensas también son efímeras, entonces ¿cómo puede ayudarnos a largo plazo, en nuestro estilo de vida ser capaz de percibir en cada momento cómo me siento?

La emoción, que se genera en la zona límbica del cerebro, puede durar solo unos segundos o minutos, esto se debe a que la emoción es simplemente una respuesta química producida ante un estímulo concreto, cuando pasa el estímulo cesa la respuesta química y por tanto la emoción.

Pero si durante este breve periodo de tiempo no soy capaz de detectar esta emoción, ésta pasa a la zona prefrontal del cerebro y se convierte en un sentimiento, esto es una percepción consciente ya y racional del estímulo que provocó la emoción, es decir, ya nos hemos creado una imagen mental, una idea, acertada o errónea, de qué es lo que nos ha podido pasar, que puede durar desde horas hasta varios días.

Pero si seguimos sin actuar sobre este sentimiento, este ya pasa a enquistarse en nuestra actitud y se convierte en un estado de ánimo, que puede durar desde días hasta varias semanas y nos predispone a vivir emociones similares y a una determinada conducta.

Por ejemplo:

En una clase el profesor pregunta algo a los alumnos, hay un alumno que sabe la respuesta, pero cuando se dispone a contestar, siente miedo, una emoción lógica en una situación como esa en la que te vas a exponer ante los demás.

Ante este estímulo este alumno decide no afrontar la emoción, además evalúa la situación conscientemente y decide auto convencerse de que no ha contestado porque probablemente iba a equivocarse en su respuesta y todos se burlarían de él. De esta forma la emoción ya se ha convertido en un sentimiento, y cada vez que se produzca una situación parecida el alumno creerá directamente que si contesta se reirán de él.

Este sentimiento repetido en varias situaciones similares pasará a convertirse en un estado de ánimo y el alumno ahora ya no solo no contestará a las preguntas del profesor si no que será reacio a dar su opinión en cualquier situación y a expresarse porque está convencido de que cuando lo haga se burlarán de él.

De esta forma por no haber sido capaz de afrontar una pequeña emoción y comprender que lo que sintió en su día era una respuesta química totalmente lógica y normal ante esa situación, tenemos hoy a una persona excesivamente tímida y poco comunicativa incapaz de expresarse.

Por ello ser conscientes de nuestras emociones nos permite construir cerebros más sanos, y un cerebro y una mente más sana harán que tengamos un mayor nivel de bienestar y felicidad.

Por este motivo te reto a que guardes este artículo y respondas a la pregunta “¿cómo te sentiste hoy?” cada día antes de irte a dormir. Piensa cómo te sentiste hoy y busca el motivo. A partir de ahí podrás empezar a tomar el timón de tu barco, pues… “

No olvidemos que las pequeñas emociones son las capitanas de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta” Vincent.Van Gogh.

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