Cómo vivir el fin de año con agradecimiento y gratitud

agradecimiento

Llegando a las fiestas los sentimientos se ponen a flor de piel y las personas empezamos a entrar en la recta final de un ciclo.

La sensación de apremio y de que todo parece que va a terminarse en estos últimos días nos tiene corriendo, preocupados de la cena festiva, los regalos, el lugar de reunión, las peleas familiares, la presente ausencia de los que no están y echamos de menos.

El final de diciembre suele ser una bomba molotov que muchos tratamos de apagar de manera desesperada antes que nos explote en la cara.

Algunas personas dicen: “Quiero saltarme esa parte del año y llegar directo a las vacaciones”.

Luego vienen los mentados e inevitables balances de fin de año, en los que no solemos tener piedad con nuestra humanidad o nuestro límites.

Con semejante prospecto, muchos tiran la toalla antes de subir al ring…

Pero hay otro modo.

A la manera de la gratitud, el terreno se allana y el cielo vira de un nuboso plomizo a un despejado lleno de estrellas.

La gratitud es una de las fuerzas más potentes dentro de la Psicología Positiva y tiene la potencia de levantarnos de la tumba con una sonrisa puesta en los labios.

La disposición a agradecer consiste en ver tu vida y situación presente a la luz de entender que el universo nada te debe y sin embargo tus días están repletos de bendiciones. Es quitarse la venda de los ojos, como despertarse de una pesadilla.

Mirando así uno aprende que tal vez las cosas no sean como uno quiere pero que son buenas de todas maneras.

Es conciliarnos con nuestra historia con humildad y reconocernos logros, virtudes, fortalezas, reactivando la capacidad de asombro.

Debemos tener en cuenta que ser agradecido no es entrar en una postura solipsista o negadora ya que siempre habrá algo malo de que quejarse, sino que es tener una visión más amplia donde podamos incluir también lo bueno de la vida y estar agradecidos por ello.

Por eso, luego de un año difícil, en estas fiestas me digo a mí mismo:

Gracias, por andar, sudar, soñar, volar y volver a aterrizar.
Gracias por los presentes con envoltorios difíciles de abrir.
Por los regalos sin moños ni formalidades.
Por las risas.
Y por esas cosas, que como el buen vino, necesitan reposar para mostrar sus verdaderas virtudes.
Gracias por la chispa, por los gatos que no han parado de llover sobre mi cabeza.
Por las caricias.
Por los machucones.
Gracias.
Porque me han traído el más bello y contundente de los mensajes:
 

ESTOY VIVO
(y respiro)

Photo Credit: Agradecimiento via Shutterstock

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Jorge Omar Dominguez

Jorge Omar Dominguez

Licenciado en Psicología. Especializado en Psicología Positiva, miembro de la IPPA (Asociación Internacional de Psicología Positiva), Psicoterapeuta con orientación cognitivo Conductual. Diseñador Industrial. Docente universitario (Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, argentina). Autor de libros en la temática del duelo en las escuelas y en pedagogía domiciliaria y hospitalaria. Expositor en congresos, cursos y capacitaciones.
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