Cómo vencer a la ansiedad con las llaves de tu coche

llaves de tu coche

Buenos días, ¿qué tal va tu semana? Deseo de corazón que muy bien.

Hoy te escribo un post con un título llamativo que espero que te haya animado a leerlo.

Es posible que pienses: “a ver cómo me explica Iñaki eso de vencer la ansiedad con las llaves del coche. Qué cosa tan rara… Seguro que lo ha llamado así para que lo lea y después me contará una tontería… Pues estoy yo para perder el tiempo. ¡Con la de cosas que tengo que hacer! Espero que me diga algo pronto porque si no…”.

Y te empiezas a enfadar un poco.

De la nada tu mente ha emitido un juicio y anticipado lo que cree que puede pasar. Algo que no sabemos si existe o no, se hace realidad en nuestro pensamiento. Y ese pensamiento nos genera una sensación de incomodidad.

Mientras escribo esto una parte de mí piensa: “estoy escribiendo esto para Psicocode, que tiene muchísimos lectores. Y si no les gusta el post… ¡Qué van a pensar de mí! Puede que no quieran leerme más, y es posible que Isidro no quiera invitarme a participar en su blog…”.

Y me incomodo.

Ninguno de estos pensamientos existía antes. ¡Los he creado en el momento de pensarlos!

Así funciona nuestra mente y es aplicable con muchos de los problemas psicológicos que nos aquejan.

Nuestra tendencia natural a pre-ocuparnos (ocuparnos antes de tiempo) sin duda es un lastre para situaciones como las fobias, las crisis de ansiedad, los trastornos del estado de ánimo, disfunciones sexuales… entre otros.

Anticipar en tu cabeza, pensar cómo se supone que van a ser las cosas y sus consecuencias, no hacen más que poner presión en lo que haces. Te impiden disfrutar el momento presente, te hacen sufrir sin necesidad.

Y lo que es peor: muchas veces hace que se provoque precisamente aquello que quieres evitar.

El miedo constante a que suceda una nueva crisis de ansiedad puede ser más limitante que una crisis de ansiedad aislada en sí misma. Y además ¡aumenta las posibilidades de que suceda! Lo mismo pasa con el miedo a no saber afrontar un examen, a fallar en una relación sexual…

Decía Charles Dickens: “Mi vida estuvo llena de catastróficas desdichas, la mayor parte de las cuales nunca sucedieron”. No se puede expresar mejor.

Entonces, ¿cómo hacemos para cambiar esto? ¿Se puede? Y lo más importante: ¿dónde están las llaves del coche?

Vamos por partes.

Sí, se puede cambiar. Y lo primero es tomar conciencia de esos pensamientos anticipatorios. Si eres capaz de observarlos, tendrás un cierto control sobre ellos. Un poco. Pero lo suficiente como para no alimentarlos demasiado.

Los detectas, eres consciente de que estás anticipando algo que no sabes si va a pasar o no. Te das cuenta de que no te lleva a ninguna parte y te centras en el momento presente, en lo que estás haciendo en este mismo momento. Esa es la clave. Y pasados unos momentos sientes que la tensión empieza a ceder.

¿Lo tienes? ¡Enhorabuena! Ya has empezado a desprogramar un poco el mecanismo anticipador.

Pero también hay muchísimas situaciones en la que estás anticipando, cosas a veces sin importancia, y de las que no te damos cuenta. Si pones aquí también el foco ayudarás a disminuirlas y a disfrutar más del momento presente.

Estás en el servicio meando y antes de terminar ya estás tirando de la cadena. Te llevas la última cucharada a la boca y antes de tragarla ya te estás levantando con el plato en la mano.

Te estás desconectando del presente para adelantarte al futuro. No aprovechas ni una cosa ni la otra.

Sales a la calle a recoger el coche y dos manzanas antes ya estás buscando las llaves en el bolsillo (aquí están las llaves por fin). Pero entonces te das cuenta. ¿Qué sentido tiene estar pensando en le momento de abrir la puerta del coche? ¿Qué hago con las llaves en la mano durante 5 minutos?

Y en ese momento dejas las llaves donde están y te centras en el paseo.

Y terminas de mear, te quedas relajado un segundo y tiras de la cadena. Saboreas la última cucharada, ¡qué rica! y después te levantas a recoger. Terminas de hacer lo que estás haciendo. Tomas conciencia de ello, asimilas todo su beneficio y entonces pasas a las siguiente tarea.

Y poco a poco la ansiedad que nos genera estar siempre pensando en lo que está por venir va disminuyendo. Dejas de estar tanto en el futuro para volver al presente, el único sitio donde pueden suceder las cosas.

Recuerda que hay dos días en los que no se puede hacer nada. Uno es ayer y el otro mañana.

Hoy hemos aprendido algunas cosas para librarnos, un poco del peso del mañana y el próximo día le daremos caña al ayer.

Espero que te haya gustado el post de hoy y que te lleves alguna idea que te sirva para ser un poco más feliz, que es lo que te mereces.

Nos vemos en el siguiente.

Hasta entonces te deseo un fantástico y feliz día de hoy.

Nota: Por cierto, soy médico psiquiatra y con frecuencia pongo medicación para controlar la ansiedad o la depresión. Es una herramienta útil. Pero cuánto más utilizo enfoques como el que te acabo de contar… ¡menos fármacos utilizo! Si quieres saber más puedes leer también: Una cita Contigo Mismo. ¡Un fuerte abrazo!

Photo Credit: Chica llave coches via Shutterstock

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Psiquiatra y psicoterapeuta. Dirijo www.menteenpositivo.com donde comparto ideas prácticas sobre psicología y desarrollo personal y ofrezco consulta y terapia online por todo el mundo.

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