Parafilias o conductas sexuales extrañas

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Parafilias o conductas sexuales extrañas

Las parafilias hacen referencia a una serie de comportamientos sexuales caracterizados por la excitación del sujeto ante objetos o situaciones que no forman parte de los patrones sexuales normales (en un contexto social determinado) y que el sujeto necesita para obtener placer. Se corresponden, en definitiva, con estímulos y situaciones que se apartan o no corresponden con lo que se considera estímulos sexuales normales.

La normalidad/anormalidad de estas situaciones viene condicionada por el grado en que estas conductas interfieren en el desarrollo de una vida sexual sana o satisfactoria. En este sentido, no podemos hablar de un problema si:

  1. No son ilegales.
  2. No representan la única manera de alcanzar el placer sexual o se practican de forma ocasional.
  3. La pareja acepta de forma voluntaria participar, de forma libre, en este tipo de conductas.

Se trata de una serie de comportamientos que aparecen con una frecuencia mucho mayor en hombres, apareciendo los primeros episodios en la adolescencia. Además, no son muchas las personas que acuden a pedir ayuda, ya que se trata de comportamientos que generan mucho rechazo social.

Parafilias más comunes

Parafilias legales

Fetichismo y travestismo fetichista: El fetichista se excita observando y/o manipulando objetos, normalmente ropa interior femenina, calzado u otras prendas de vestir. Cuando la persona se pone ropa de mujer lo llamamos travestismo. Se trata de una conducta mucho más frecuente en hombres, cuando realizan la actividad sexual.

Sadismo-Masoquismo: En el sadismo aparece una necesidad de infligir daño a otra persona para excitarse sexualmente. El masoquismo implica la necesidad de ser humillado, atacado o maltratado, para obtener placer.

Parafilias ilegales 

Exhibicionismo: Comportamiento que se caracteriza en la obtención de una alta excitación sexual a través de la exposición de los genitales a una persona desconocida en un lugar público, sin su consentimiento y sin que exista un intento de realizar una actividad sexual posterior. Se trata de una conducta compulsiva y adictiva, no tanto sexual.

Voyeurismo: En el voyeurismo, la principal fuente de excitación sexual del sujeto proviene de la contemplación de personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual (sin el consentimiento de las víctimas) no implicando dicha conducta la realización de ninguna actividad sexual posterior con la persona observada. Al igual que el exhibicionismo, aquí también se da la conducta compulsiva y la sensación, por parte del sujeto “de no poder evitarla”

Frotteurismo: Obtención de placer de forma preferente o exclusiva a través del frotamiento de los genitales contra el cuerpo de una persona desconocida, sin su consentimiento. Esta conducta se da en lugares públicos y muy concurridos.

Pedofilia: Implica la presencia de fantasías y conductas de índole sexual entre un adulto y un niño. El adulto se suele ganar la simpatía del niño mediante el afecto, la empatía, o regalos. Las redes sociales han contribuido a que hayan proliferado esta clase de conductas y son muchos los adultos que se hacen pasar por gente joven o niños para contactar con sus víctimas y ganarse su confianza de cara a futuros encuentros.

Otros

La zoofilia, común en zonas rurales aisladas de antaño; el parcialismo: interés sexual por una parte específica del cuerpo o las llamadas telefónicas obscenas.

¿Qué causan las parafilias?

No está muy claro y se apuntan, sobre todo, dos teorías: una biológica, donde se remarca la importancia de unos niveles anormalmente altos de testosterona y que pueden contribuir a una excitación sexual inapropiada.

Por otra parte se explican este tipo de conductas desde la psicología y los procesos de aprendizaje que subyacen en ellos. Es decir, en estos comportamientos, un estímulo atípico (un objeto, una situación, etc) se asocia de forma accidental a una sensación de excitación sexual, asociación que se refuerza por la repetición buscada de dichas situaciones (exhibicionismo, voyeurismo, etc) También se apunta, dentro de la teoría psicológica, la dificultad de relación interpersonal que tienen algunos de estos sujetos.

¿Se pueden solucionar las parafilias?

Las parafilias que no hacen daño a terceras personas y en donde ambas partes de la pareja lo disfrutan y están de acuerdo en llevarlas a cabo, no necesitan tratamiento alguno.

Otras, como hemos apuntado, constituyen un delito y se tratan, desde el ámbito carcelario, mediante fármacos (antipsicóticos, anti-androgénicos, etc) y terapia psicológica, con desigual éxito.

En todo caso, el tratamiento psicológico deberá incidir en:

A.- Reconocimiento, por parte de la persona, que se tiene un problema.

B.-Tratamiento cognitivo-conductual encaminado a reforzar formas más adaptativas de obtención de placer sexual, cambiando la forma de pensar y sus conductas asociadas.

C.-Reforzar unas relaciones sanas y positivas, no machistas, con el sexo opuesto, no basadas en la superioridad ni en la opresión.

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Julián Illán
Psicólogo e ilustrador. Creador de la web de psicología donpsico.es
Julián Illán

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Comentarios

  1. Oliver dice

    Y si estas mucho tiempo en internet o chateando?? Pero sigues llevando una vida normal??? Yo creo q soy un enfermo y no se si habrá solución para esto…no se como podre mirar a mi familia a la cara..
    Se puede mejorar con terapia dolo?? O habría que dedicarse..hablo de oarafilias legales eh

    • Alice dice

      El Sado nunca ha sido raro, de hecho se practicado en demasía desde hace muchos muchos años. En realidad es una de las conductas sexuales menos raras.. EL BDSM lleva mucho tiempo en la sociedad, lo que pasa es que las conductas sexuales son personales, no son asunto de ajenos.

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