El efecto Clooney: ¿Qué tipo de mujer buscan los hombres?

efecto clooney

Vamos a aceptarlo abiertamente: prácticamente todos los hombres desearíamos –al menos en algún momento fugaz-, tener la imagen de un moderno Casanova irresistible y ser los dueños de un velo de misterio seductoramente atractivo para las mujeres.

Quiero decir que esto es absolutamente normal y dentro de la lógica del pensamiento masculino. A lo largo de la historia del hombre moderno ha sido evidente que uno de los motores más pujantes ha sido –y es-, la conquista del género femenino románticamente hablando. Y esto no solamente se debe a un impulso meramente biológico, de perpetuación de especie, sino que igual de importante es el aspecto psicológico del mismo.

¿Cómo han buscado los hombres a sus compañeras?

La búsqueda ha permanecido en su esencia, constante; sin embargo, lo que sí ha ido variando en el pensamiento masculino es lo que desea encontrar en su mujer ideal. Por ejemplo, hace cuarenta mil años los primeros hombres modernos buscaban una compañera que, al igual que ellos, pudiera poner comida en la mesa a través de la recolección; ésta era tal vez la característica más apreciada porque era vital para la supervivencia de la pareja y su descendencia.

Mucho más cercana en el tiempo, en la Edad Media, la búsqueda conllevaba una fémina mucho más apegada al pensamiento místico o al ideal religioso, es decir que la imagen de la mujer correspondía a la novia o la prometida, aquella por la que los caballeros –literalmente hombres a caballo-, pudieran luchar y así rescatarla del peligro. El cuento de hadas perfecto.

Desde la época Victoriana y hasta bien entrado el siglo veinte, los estándares pasaron a centrarse en la figura de la esposa consagrada a su familia. Una mujer que no necesitaba de nada más que tener un marido proveedor para que ella misma se “sintiera” realizada. Esta imagen deteriorada de lo femenino a su vez proveyó el caldo de cultivo para la generación de la revolución feminista que detonó en la segunda mitad del siglo.

Esta lucha por la igualdad entre géneros resultó, no obstante, en un resultado paradójico: mientras que por un lado, las mujeres –merecidamente, aunque a cuentagotas-, obtuvieron triunfos en sus derechos individuales pasando de ser simples espectadoras de la construcción del mundo a artífices del mismo, por el otro, fueron corresponsables de la disolución actual del espíritu masculino. Y desde luego, el apunte de “corresponsables” es de suma importancia, ya que los hombres han contribuido decisivamente en dicha disolución de su Yo.

Esta disolución (o miedo) tuvo como consecuencia la potenciación masculina de la actitud compensatoria de buscar mujeres bellas pero frívolas y consideradas por ellos poco inteligentes o preparadas. Ésta era la imagen clásica de la –llamada en algunos lugares, como en España-, mujer bandera, cuya función exclusiva consistía en ser un estandarte a mostrar en esa feroz competencia tácita entre los caballeros por tener siempre lo “mejor”. Era la forma en que esos hombres aún podían tener algo del control que les había sido arrebatado por esta nueva mujer revolucionaria, luchadora y feminista a la que temían.

Derribando mitos respecto a los roles

Aquí estábamos hasta hace relativamente poco. Este era el pensamiento que permeaba el espíritu masculino. Sin embargo, hace unos años empezó a haber un cambio al respecto debido, en gran parte, a que nos adentramos con pasos de gigante en un moderno aunque caótico mundo globalizado. La capacidad de conocimiento que nos brinda la tecnología actual también hizo posible un nuevo despertar en la visión del hombre hacia la mujer.

Y cuando el 29 de septiembre de 2014, el ultra símbolo sexual George Clooney se casó con la abogada de derechos humanos Amal Alamuddin, se hizo patente que algo había cambiado con ese nuevo despertar: la caída del mito de que los hombres le tienen miedo a las mujeres más inteligentes que ellos.

Durante mucho tiempo este mito se permeó en casi todos los estudios con respecto a las relaciones de pareja. Se creía que la inmensa mayoría de los hombres temían ser opacados por su compañera y en realidad, esto era cierto. El rol arcaico –y profundo-, del “ser superior masculino” iba de la mano con este temor.

No obstante, mientras que el grueso de la gente vió exclusivamente en este enlace una simple noticia del celebrity talk, hubo una persona que pudo observar más allá y lo que notó fue sencillamente que si una figura tan poderosa como George Clooney, permanentemente rodeada de un magnético efecto Halo (del cual hablaré en otro artículo), no titubeaba al unirse a una mujer con logros –particularmente a nivel de prestigio-,iguales o incluso superiores a los de él, una gran parte de los hombres del mundo no tardaría en seguir su ejemplo. A esto se le empezó a conocer por el nombre de efecto Clooney.

El efecto Clooney: Las mujeres más atractivas de hoy

La idea del efecto Clooney surgió de la visión de Helen Fisher, la mítica antropóloga de la universidad de Rutgers y quien lleva décadas estudiando las interacciones románticas de las personas.

La doctora Fisher me agrada. Tuve la oportunidad de conocerla en una de sus conferencias y he de decir que es el ejemplo claro de lo que busca el hombre que sigue el ejemplo de Clooney; me refiero a una mujer que sin ser precisamente una belleza, es profesionista destacada en su campo, inmensamente culta y económicamente independiente pero que, sobre todo, cumple los requisitos más importantes: inteligente y prestigiosamente exitosa. Lo que me hace pensar que, en cierto modo, la mujer que describe es una especie de alter ego de ella misma, lo cual me parece muy válido para secundar su teoría porque ciertamente nadie se conoce mejor que uno mismo.

En 2005, el sitio de citas más famoso del mundo, match.com, la contrató para rediseñar su portal partiendo desde una premisa: ¿cómo elegir a la pareja perfecta? Pese a su renuencia inicial, Fisher aceptó hacer un estudio complejo para tratar de responder esa pregunta. Y lo que descubrió fue muy revelador.

Para realizar dicha misión, la doctora Fisher entrevistó casi a 6 mil solteros –estadounidenses, cabe aclarar-, con edades y estratos socioeconómicos muy diferentes. De todos los resultados, los que dieron origen al efecto Clooney fueron aquellos en los que el 87% de los hombres solteros admitían abiertamente que estaban dispuestos a –y de hecho, muchos buscaban-, contraer un compromiso de largo plazo con mujeres con un nivel de educación, ingresos y éxito social superior al de ellos.

En palabras de Fisher, “Durante miles de años, evolucionamos hacia un concepto de hombre macho dominador del mundo laboral y que no estaba dispuesto a salir con una mujer que ganara más dinero o que poseyera educación más alta que la suya. Sin embargo, actualmente nos estamos dando cuenta de que esto está quedando atrás. El hombre de ahora quiere un ser igual como mujer”. Y este efecto es solamente “la punta del iceberg” del nuevo paradigma de las relaciones de pareja y –particularmente-, de lo que ahora esperan los hombres y las mujeres.

El prestigio como afrodisíaco

Entonces, básicamente el efecto Clooney se refiere a dejar atrás la mujer trofeo y centrarse en una compañera “superior”, por decirlo de alguna manera. El hombre bajo este patrón queda seducido ya no por la damisela en peligro, sino por la mujer que luche palmo a palmo con él, que también le guíe en el camino y, más importante aún, que sea un puerto confiable en caso de peligro emocional, financiero y/o social. En otras palabras, al nuevo hombre le gusta también ser liderado por su mujer.

Y es que, como en el caso del poder masculino para las mujeres, tanto el prestigio como la admiración socio-intelectual en las féminas, resultan ingredientes irresistiblemente seductores para los hombres actuales. En el caso de George Clooney mismo, por ejemplo, su esposa forma parte de círculos selectos, se roza con personalidades con las que prácticamente ningún actor podría socializar y su desempeño en el teatro de los acontecimientos internacionales es más que sobresaliente. Él se casó con alguien por encima de él, al menos desde su percepción.

Por supuesto, esto no quiere decir que el hombre bajo el efecto Clooney se sienta inferior a la mujer a su lado –aunque en algunos casos bien pudiera suceder-, sino más bien a que hay una inversión en los papeles que por mucho tiempo dominaron las relaciones. La pregunta que surge entonces es: ¿Qué tan positiva resultará esta nueva dinámica?

Solamente el tiempo podrá responder esta cuestión –quizá el matrimonio Clooney-Alamuddin no dure tanto para corroborar esta teoría-, pero lo que sí es un hecho es que, sin importar la interacción o el nombre que reciba, el generador para una buena y sana convivencia de pareja reside en el hecho de mantener un equilibrio entre ambos integrantes en base al amor, al respeto, al trabajo en equipo y a la confianza en el otro. Hasta la próxima.

Andrea Raffin / Shutterstock.com

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Vicente Herrera-Gayosso
Psicólogo, video blogger, orador motivacional y autor mexicano. Es egresado de la Universidad Tecnológica de México (Licenciatura en Psicología).

Comentarios

  1. dice

    Me parece una análisis muy interesante y espero que la mayoría de hombres este interesando en este nuevo paradigma, ya que las mujeres de hoy en día, estas mujeres de la nueva era que estamos acostumbradas a trabajar y a ser exitosas a nivel profesional sin valernos de nuestro físico, que hemos llegado a tener un alcance relevante a nivel profesional solo por el esfuerzo intelectual nos vemos muy en desventaja cuando de relaciones sentimentales se trata, hay todo tipo de información en la web donde nos invitan a ser menos inteligente, menos competitivas a no valernos por nosotras mismas y un montón de tonterías mas por mantener una relación estable y amorosa, prácticamente nos invitan a dejar de ser nosotras mismas y a convertirnos en camaleones para que estos hombres no se den cuenta y se sientan bien.!! es increíble.. y sera que cambiar todo eso al final vale la pena??

    • dice

      Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario.Es verdad que esta profesión a titulo privado no da para vivir, pero es muy gratificante ayudar a todo aquellos que necesitan de nuestro servicio.Un saludo

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