Cómo tranquilizar a los compañeros tóxicos

compañeros de trabajo tóxicos

Quién no ha tenido o tiene en su equipo de trabajo a algún compañero/a de esos que cada vez que se propone un proyecto o un plan de trabajo, muestra sus perplejidades encontrando peligros que minan la moral del grupo, centrando la atención en los riesgos en lugar de lo que hay que hacer.

Este perfil de compañeros que podemos llamar “Miedosos Busca Peligros” son muy distintos de los “Comodones Busca Pegas” ya que los peligros que vislumbran no representan una excusa para no hacer lo que es preciso, sino que es la resultante de un proceso cognitivo de análisis que proyecta a la persona en la situación y le permite, mediante una serie de cálculos intuitivos basados en la necesidad emocional de seguridad, encontrar el mayor número posible de peligros y riesgos que pueden mermar la actuación: si el “Busca pegas” funciona por la necesidad emocional de calma y tranquilidad, el “Busca Peligros” lo hace movido por la necesidad de seguridad.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, este tipo de compañeros tóxicos pueden resultar altamente útiles en la empresa y en un equipo de trabajo si son bien gestionadas y si el equipo está adecuadamente equilibrado, con otras personas que tengan el rol de tomadores de decisiones y de atrevidos en busca de acción.

De hecho, qué duda cabe que si un equipo estuviera configurado solo por “Busca Peligros”, nadie acabaría haciendo nada debido a la parálisis general como consecuencia de esa actitud.

Sin embargo, disponiendo en el equipo de otros perfiles adecuados para la situación, el “Busca Peligros” se convierte en un analítico capaz de encontrar, en la fase de preparación, aquellos puntos por los que el proyecto fracasaría en la fase de ejecución, avisando así de dónde poner especial cuidado a la hora de actuar y facilitando la definición de planes de seguridad, paliativos, y alternativas para seguir avanzando en los propósitos del equipo.

Para que esto suceda, tanto el Líder, en su rol de Líder-coach, como los compañeros, pueden ayudar al “Busca Peligros” a convertirse en una persona altamente productiva, con las siguientes pautas:

1. Agradecer a la persona en cuestión por encontrar puntos de mejora y ponerlo en valor, en lugar de quejarse por “cortar el rollo” o frustrar ideas generadas por otros con tanta ilusión.

2. Incorporar e implicar a la persona en cuestión en la formulación de planes alternativos o medidas que ayuden a gestionar la situación bajo ese peligro.

3. Si ya de dispone de lo comentado en el punto anterior, ofrecer a la persona en cuestión información sobre planes y medidas que permitan la actuación o la ejecución del proyecto en aras de los objetivos deseados, y a la vez aseguren a la persona que es lo que se va a hacer en caso de que suceda lo que vaticina, o se presenten los peligros alertados.

La clave de este proceso de “reconversión”, consiste en ayudar a la persona a sentirse más segura proponiendo planes y actuaciones que le transmitan en todo momento el control de la situación pese a los riesgos y peligros vaticinados.

Este aspecto es muy distinto del tratar de convencerle de que esos riesgos no existan o que se pondrán las precauciones para que no se presenten.

Se trata de un matiz importante: de hecho, la persona ya está convencida de que esos peligros existen (por eso los encontró) y todo esfuerzo que trate de hacerle ver que la realidad no será como cree o que eso no pasará, no solamente acabarán en un saco roto, sino que incrementarán su ansiedad e inseguridad además de acrecentar nuestra frustración.

Es como si fuéramos a tomar un avión y, al entrar, en lugar de decirnos qué hacer en caso de despresurización de la cabina, nos trataran de convencer de que el avión fue construido para que eso no suceda o que sería muy improbable que tenga lugar.

Lo que nos da seguridad a la hora de actuar es disponer de un plan para saber qué hacer en las situaciones de mayor riesgo, antes que simplemente abogarnos a la esperanza de que eso no suceda.

Tener el procedimiento es lo que más ayuda a estas personas a actuar y no detenerse ante los peligros. Y esta estrategia cognitiva, no es muy distinta de las que usan los profesionales que tienen que lidiar con el peligro a diario: los bomberos se adentran en los edificios en llamas porque saben qué hacer en función de lo que encuentran, los paracaidistas se lanzan con seguridad al vacío, y los soldados actúan en una misión sabiendo cuál es el código a seguir según la situación a encontrar.

Photo Credit: Compañeros de trabajo discutiendo via Shutterstock

The following two tabs change content below.
Roberto Crobu
Psicólogo, Coach, Conferenciante y Escritor. Máster en Dirección de Recursos Humanos por ESIC y Máster en Psicología Clínica por el ISSP.
No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *