Cómo saber si eres codependiente

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Durante bastante tiempo me he dedicado al trabajo psicoterapéutico con personas que han sufrido pérdidas amorosas, llámense estas divorcio, separación, rompimiento de noviazgo, etc. También, al mismo tiempo he trabajado con gente que padece de severas relaciones tóxicas o al menos, bastante disfuncionales, lo que quiere decir que están relacionadas con parejas que violentan, agreden, manipulan y/o destruyen su equilibrio emocional o, como le llamamos en psicología, su homeostasis.

Entonces y después de observar patrones repetidos de comportamiento, de escuchar –una y otra vez-, las mismas historias de sufrimiento y de notar idénticas dinámicas de relación, resulta bastante claro para mí que estas personas comparten algo más que el simple hecho de mantener una relación nociva o de sufrir mucho por una relación terminada. Estas personas comparten entre sí algo llamado codependencia.

¿Qué es la codependencia?

Siempre he creído que este padecimiento es el cáncer de los problemas emocionales de pareja. Casi todos los demás sentimientos y conductas que asaltan a una persona al sufrir de una relación poco sana o disfuncional (celos, humillaciones, violencia, pérdida de la autoestima, etc.), son derivados –directa o indirectamente-, de ser codependiente.

La codependencia es una condición mental y emocional, es decir psicológica, que aparece en alguien que recurrentemente muestra una preocupación excesiva –y por lo regular exagerada- por los demás, por ejemplo su pareja.

La codependencia también es llamada apego afectivo, porque está formada por la creencia de que sin la persona a la que estoy apegado y que se hace cargo de mí o de quien me hago cargo, mi vida no tiene mucho sentido. Por tanto, la codependencia es una relación conflictiva y adictiva con la otra persona.

Digo que es conflictiva porque genera ideas y conductas equivocadas que chocan directamente con lo que una buena relación de pareja es y también con la estabilidad emocional de las personas involucradas. El asunto se complica porque al ser también adictiva, este tipo de relación causa que estas ideas y conductas erradas se mantengan sin importar el nivel de daño físico, mental y/o emocional que estamos padeciendo o generamos en el otro.

La adicción en la codependencia tiene que ver con dos factores básicamente. En primer lugar está el asunto de que en una relación codependiente el pensamiento que prima es el de “salirse con la suya” por parte de cada uno de los integrantes. Y esto funciona en una dinámica de “Yo doy” y “yo obtengo”. Para que esto ocurra, es forzoso que en una relación codependiente haya dos tipos de codependiente.

Codependiente esclavizante y rescatador

Primero está el codependiente “esclavizante”, que es aquél al que todos relacionamos con codependencia: el que depende del otro, es decir el que esclaviza a su pareja. Pero también hay uno más que es el que no solemos considerar como codependiente, que es el “rescatador” o como me encanta llamarle, codependiente “ambulancia”. Aquél que se encarga de dejarse esclavizar por su pareja en aras de “salvarla”.

El segundo punto que tiene que ver con la adicción en la codependencia es que tanto el codependiente “esclavizante” como el “rescatador”, tienen dos formas específicas de obtener ganancia del otro (aunque esta ganancia no sea –en la codependencia- real).

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El codependiente esclavizante despliega un mecanismo de dominancia sobre su pareja usando la manipulación y, más específicamente su parte nociva: el chantaje emocional. Es decir, esclaviza al otro por medio de “si no haces lo que deseo, vas a pagar las consecuencias”; pero no lo hace de manera directa, sino veladamente. Algo así como “pobre de mí, mira como sufro por tu culpa”.

En tanto que la pareja “ambulancia”, ejerce dicha dominancia sobre su pareja de forma más frontal que el “esclavizante”. Y esto lo lleva a cabo a través del control. Este tipo de codependiente intenta, por todos sus medios imponer su voluntad, sus puntos de vista, su manera de comportarse y sentir al otro. Y este control es directo, por lo regular en base a mecanismos como las restricciones emocionales, mentales y/o económicas. Más o menos como “¿por qué no haces lo que te digo? ¿no ves que es lo mejor para ti?”.

Como puedes ver, este –a grandes rasgos-, es el mecanismo codependiente en pareja, y si bien es cierto que la pareja en codependencia se mueve de “rescatador” a “esclavizante” y viceversa a lo largo de la relación, también es cierto que uno de los dos permea más tu personalidad.

Sin embargo, quiero asimismo darte en este artículo las 7 características que te pueden decir si eres codependiente. Estas características como te dije al principio, son producto de las observaciones, estudios y trabajo con codependientes de los profesionales de la salud emocional y mental.

Las 7 características que presenta un codependiente

Desde luego, los factores que se presentan a continuación no son determinantes (usa tu asertividad) pero sí son influyentes en el asunto de la codependencia. Estas características son:

1. Creciste en un hogar disfuncional (como todas las personas, pero el asunto en los que desarrollan codependencia está en la medida en que la disfuncionalidad transcurrió). Seguramente conviviste con padres adictos que peleaban o eran violentos –no necesariamente violencia física-, toda o la mayor parte del tiempo. Esta violencia en padres también se da cuando estos “se amaban y no tenían problemas”, pero detrás había conductas como ignorar al otro, alcoholismo o infidelidades.

2. Por más que te esforzabas, no recibías reconocimiento por parte de tus padres. Por lo regular ellos estaban tan enfrascados en sus propias neurosis que lo último que hacían era ponerte atención.

3. Ésta es una de mis favoritas. Si fuiste una niña o niño extremadamente maduro para tu edad fue por necesidad, ya que tuviste que crecer rápido para encargarte de tus hermanos, tus padres e, incluso para poder sobrevivir. Esta “madurez” provocó que te saltaras las etapas sanas de tu desarrollo infantil o juvenil.

4. Eres incapaz de poner límites, porque eso significaría decirle no a las personas, y como –según tú y tu codependencia-,  eso implica que esas personas dejen de quererte, aceptarte o protegerte, prefieres bajar la cabeza y aceptar cosas que no deseas hacer, pensar o sentir.

5. Otra de mis favoritas. Siempre las demás personas son más importantes que tú. Como viviste en un hogar disfuncional, nadie solía hacerte caso a menos de que fueras útil para los fines de alguien. De esta forma creciste con el condicionamiento de satisfacer las necesidades de los demás para intercambiarlo por cariño o aceptación.

6. Sientes debilidad excesiva por los débiles, los oprimidos y los que sufren injusticias (o al menos lo que tú consideras injusticias). Tu pensamiento es casi considerarte un súper héroe (¿recuerdas a los “ambulancias”?).

7. Finalmente y de manera paradójica, no soportas mostrarte vulnerable porque crees que esto es sinónimo de debilidad. Esto ocurre porque en tu familia de origen la expresión de tus sentimientos no era permitida y cuando se daba, era censurada o vista como un defecto.

Como puedes ver hay bastante contundencia en estas señales y estoy seguro de que en este momento estás cayendo en cuenta de que presentas varias de ellas –si no es que todas- .

La buena noticia es que la codependencia se puede cambiar. Puedes dejar de ser codependiente si realmente te lo propones. Esto se logra a base de trabajo arduo con un profesional de la salud mental y particularmente del reconocimiento y entendimiento que puedas empezar tener al respecto. Ese es el fin de este breve artículo. Hasta la próxima.

Photo Credit: Zacki-Robert

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Vicente Herrera-Gayosso
Psicólogo, video blogger, orador motivacional y autor mexicano. Es egresado de la Universidad Tecnológica de México (Licenciatura en Psicología).

Comentarios

  1. R dice

    Actualmente me encuentro en un proceso de terapia en el que llevo 6meses y una de las razones es por todo lo que bien se explica en el artículo. Ese sentimiento de necesitar al otro para llenar un vacío que nunca de completa, esa sensación de rechazo que te inunda…buscar la aprobación constante. Y lo más duro…identificarte con todo ello y no disponer de las herramientas para cambiarlo, por mucho que lo asumas y sin tener “culpa” de haberlo cogido. Seguiremos caminando

    • Vicente Herrera-Gayosso dice

      Hola Jorge,

      Bueno, la codependencia no es una enfermedad, sino una serie de pensamientos, sentimientos y conductas equivocadas. No es que se pueda curar como tal, pero puedes aprender a dejar de ser codependiente. Recuerda que la codependencia es aprendida, por tanto, puedes re aprender. Un saludo.

  2. Pilar dice

    Cualquier persona que utiliza la palabra cáncer en un contexto que no le pertenece no merece respeto intelectual. Cuide su lenguaje y no hiera sensibilidades.

    • Vicente Herrera-Gayosso dice

      Estimada Pilar,

      Agradezco mucho tu comentario y lamento enormemente si el uso de la palabra “cáncer” en este artículo te hirió y enfadó profundamente (tal como demuestran las palabras que me dirigiste).

      Quiero decirte que jamás he usado esa palabra a la ligera (y la uso siempre que hablo de codependencia). Las razones para ser cuidadoso con ella son muy variadas, pero básicamente se refieren a tres: mi abuela querida murió de cáncer después de una dolorosa batalla contra el mismo, mi guía y mentor también pasó por lo mismo y al final perdió y mi compañera de vida es cirujana endocrinóloga (oncóloga) y veo cómo lucha contra este padecimiento todos los días en el hospital. Como puedes ver, el contexto no me es ajeno ni superficial.

      Me refiero a la codependencia como el cáncer de los trastornos afectivos porque en mi trabajo puedo ver la forma en que esta conducta despedaza a las personas a nivel emocional. Si no es atacada a tiempo, crece e invade el “cuerpo emocional” de la gente. Y los resultados que he visto han sido tan o más devastadores como los que vi en los ejemplos antes referidos. Suicidios, asesinatos, violencia y los peores actos que puedes imaginar han surgido de este “cáncer emocional”.

      Finalmente me gustaría hacerte la siguiente aclaración que no es personal y proviene de las páginas del Diccionario de la Lengua Española: Cáncer: Dicho de una persona nacida bajo el signo zodiacal de Cáncer (por ejemplo: yo soy cáncer, ella es piscis); enfermedad que se caracteriza por la transformación de las células que proliferan de manera anormal e incontrolada; tumor del cáncer; PROLIFERACIÓN EN EL SENO DE UN GRUPO SOCIAL DE SITUACIONES O HECHOS DESTRUCTIVOS (por ejemplo, la droga es el cáncer de nuestra sociedad).

      Como puedes apreciar estimada Pilar, la palabra está perfectamente aplicada de acuerdo a la acepción de DLE.

      No te puedo prometer que dejaré de usarla o me “cuidaré de mis palabras” como me lo pides. Vuelvo a lamentar que la palabra – de acuerdo a tu respetable historia particular-, te afecte de esa manera, pero espero haya quedada explicada.

      Pilar tienes todo mi respeto intelectual, emocional, humanístico pese a que tú comentario -y usando tus propias palabras-, de que yo no me merezco el tuyo, hirió mi sensibilidad.

      Un cordial saludo,

      Vicente.

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