En el centro de la brecha: Ciclistas contra conductores

brecha

¿Cual es el verdadero origen de la división?

El ser humano, es un ser categórico, esto quiere decir que antes de darnos cuenta ya tenemos el mundo y parte del universo clasificado, las categorías, nos ahorran mucho trabajo, permiten que tengamos las manzanas en una cesta que pone “manzanas”, las peras en una que pone “peras”, las fresas en la cesta que pone “fresas”… el problema viene cuando lo que buscamos es la cesta de la fruta.

Tenemos que dar respuesta, entre otras, a dos preguntas fundamentales; ¿Quién soy? y ¿A Dónde pertenezco?

Ambas responden a profundas necesidades humanas, la de identidad, y la de pertenencia a un grupo.

Mediante la categorización como si de una máquina etiquetadora de supermercados se tratase se ponen nombre a las cosas (identifican) y se ubican en una estantería (en su grupo de pertenencia), damos respuesta a nuestras dudas y gestionamos la incertidumbre.

De esto modo tenemos todo tipo de artículos separados: blancos, negros, amarillos, hombres, mujeres, heterosexuales, homosexuales, tú, yo… y por supuesto, ciclistas y conductores.

Ahora retomamos la pregunta que encabeza esta reflexión: ¿Cual es el origen de brecha?

“El origen de la brecha es la escisión del ser humano por esa necesidad de etiquetarse así mismo, separándose del todo, para ubicarse en lo conocido; yo soy conductor, pertenezco a este grupo, y mi colectivo tiene estas normas y las normas de tu colectivo entran en conflicto con las del mío, sobre todo ahora que nos disputamos un recurso escaso, un bien común, en este caso la carretera

En este punto cabe recordar un famoso experimento que demuestran cómo cuando nos identificamos con un grupo, automáticamente los que no están con nosotros, están contra nosotros y son enemigos.

Mediante el experimento de la cueva de los ladrones, un famoso estudio de psicología social realizado en el año 1954 por Muzafer Sherif y Carolyn Sherif.

El profesor Sheriff establece “la teoría del conflicto realista” para explicar cómo un grupo de niños, en un campamento de verano, bajo las condiciones establecidas, pasan por tres fases: una primera de identificación con su grupo, una segunda de fricción con el grupo contrario cuando tienen que competir por un bien escaso o común, en esta fase se crean los estereotipos y prejuicios, se crea la brecha respecto al otro grupo, y finalmente propone una tercera fase de integración en la que logra que los grupos diluyan el conflicto mediante la creación de un meta supraordinada, que requiere de la colaboración de ambos para ser conseguida, y que además diluye las diferencias.

Se destaca aquí el papel de la meta supraordinada porque sería la clave para establecer un entendimiento entre grupos de cualquier índole.

¿Qué hacemos cuando llega la tragedia?

Somos especialistas en gestionar los sucesos como espectadores, aludiendo a las normas como los ladrillos de un muro que en realidad esta carente de cimientos.

Las normas son construcciones sociales, sin duda necesarias para regular el caos, pero en ningún caso deben suplantar la capacidad de conectar con el otro, no deben usurpar la empatía, el tratar de sentir o imaginar aunque sea un ápice, como se siente el otro, cómo ha podido llegar a su situación, incluso pensar si cabría la remota posibilidad de ser tú el que está en su lugar en vez de en el sofá de casa, mirando el mundo desde una pantalla y juzgando cómodamente, norma en mano.

“Le han atropellado… porque no iba lo suficientemente pegado al arcén”

“se lo merecen por no respetar las normas…”

“claro no llevaba el alumbrado requerido…”

“si se hubiera llevado el móvil..”

“tenía que estar federado, asegurado, …”

Necesitamos desarrollar la inteligencia emocional, entendida como la capacidad de gestionar las emociones propias tanto como las ajenas.

¿Qué ganamos negando la evidencia?

¿Qué ganamos cuando volvemos la vista a la tragedia y damos carpetazo?

Ya lo dijo el psicólogo Leon Festinger cuando propuso “la teoría de la disonancia cognitiva” como fórmula para el autoengaño.

Ganamos el terminar con la disonancia cognitiva o brecha psicológica , entre mi sentimiento de que quizás podría hacer algo y ese otro de que en realidad no voy a hacer nada, así que fabrico la excusa socialmente aceptada, la norma, que me permite excusar el hecho de que no voy a hacer nada ni siquiera voy a sentir nada y en ello mi conciencia, mi disonancia queda adormilada de nuevo.

¿Qué pierdo negando la evidencia?

No pierdes tú, ni pierdo yo, perdemos todos.

La capacidad de funcionar como grupo unificado capaz de gestionar las emociones propias y las de los demás, capaz de ponerse en un lugar del otro y salir del patológico yoísmo, perdemos la capacidad de gestionar con amor el hecho de que no somos etiquetas de una estantería empaquetada individualmente y desconectada del resto, no somos conductores contra ciclistas, hombres contra mujeres, homosexuales contra heterosexuales, no somos algo inerte envuelto en etiquetas con normas o ingredientes y valores nutricionales según requiera la metáfora.

Juntos somos una fuerza capaz de avanzar en una dirección, divididos, no vamos a ningún sitio.

Ganamos cuando creamos una categoría supraordinada en la que todos tenemos cabida. No somos tú / yo, nosotros / vosotros, sino que somos todos.

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Lidia Morales

Lidia Morales

Graduada en psicología con doble mención en psicología clínica y psicología de la educación por la UNED
Lidia Morales

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Comentarios

  1. Rubén dice

    Como ser humano que soy, por tanto categórico, clasifico este artículo como EXCELENTE.

    Sin duda, como tan bien plantea la autora, la estrategia Win-Win es la más acertada.

  2. Jesús Inglés dice

    Me gusta tu artículo , Lidia Morales, me ha hecho pensar. Te parecería una buena meta supraordinada , introducir el concepto o idea de la carretera como un lugar compartido de vida, seguridad y respeto en medios, escuelas… más que la meta de medios y diálogos mediáticos de buscar culpables o inocentes.
    Un saludo.

    • Lidia MoralesLidia Morales dice

      Hola Jesús, si, me parece una muy buena meta, la clave en este caso sería plantar la semilla en la educación de manera que pronto se comprenda que carretera no es = a coches, sino que es = a todos.
      Por otro lado, en parte apoyo tu sugerencia respecto a mediatizar las tragedias, porque por desgracia ocurre un efecto ” ignorancia pluralizada” que dice que a más observadores del desastre, menos personas habrán dispuestas a tomar parte del asunto…bajo el pretexto ” lo hará otro”.

      Aún así la difusión por las redes y medios de comunicación no deja de ser la principal herramienta para que empecemos con la toma de conciencia de lo que ocurre.

      muchas gracias por tu comentario.
      saludos.

  3. Diego Morales dice

    Comparto el contenido y quiero apoyarlo con el punto de vista antropológico del estructuralismo, coincidente en que el cerebro del hombre tiende a clasificar por opuestos “blancos, negros, hombres, mujeres, es no es” y no da oportunidad a graduaciones intermedias.

    Por tanto le cuesta integrar a bicicleta y ciclista en el concepto vehículo y ocupante que tiene interiorizado como normal.

    • Lidia MoralesLidia Morales dice

      La mente pronto se aferra a la cetegoría pero tarda mucho en modificarla, en este caso urge esa asimilación y acomodación del concepto ; “la carretera es = para todos”.

      gracias por tu interesante punto de vista.

  4. Mariano Beltrán dice

    Fantástico artículo! Enhorabuena y a seguir haciendo pedagogía sobre la importancia de la educación y las emociones.!Saludo

    • Lidia MoralesLidia Morales dice

      Muchas gracias! si a ver si usamos el conocimiento para construir cimientos positivos para todos.

      un saludo .

  5. dice

    HACÍA FALTA UNA REFLEXIÓN CLARA SOBRE LA FENOMENOLOGÍA DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL EN UN CONTEXTO TAN ACTUAL COMO AL QUE TE REFIERES.
    MUY BUEN CONTENIDO!

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