Beneficios psicológicos del baile

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Sabes que la música inundará en breve tu habitación y antes de poder oírla, tu cuerpo se prepara. No quiere defraudarla. Puede que solamente manifiestes una tímida conjunción de movimientos. Puede que sólo existas tú. Tu habitación y tus muros han desaparecido.

Como manifestación cultural, a priori el baile es una actividad social que puede realizarse a nivel lúdico, deportivo, terapéutico o las variantes de estos. Aunque la efectividad del mismo puede diferir según el contexto de su desarrollo, los beneficios, en mayor o menor grado, son tangibles para cualquiera de sus manifestaciones.

La plasticidad cerebral nos permite estar en continuo aprendizaje con nuestro entorno y con nosotros mismos, por ello cuando mejoramos nuestra plasticidad muscular, no solamente se ven implicados nuestros músculos, sino también nuestros procesos mentales.

Durante una sesión de baile, el rendimiento de la memoria se intensifica (memoria a corto y largo plazo), mejorando la coordinación del propio cuerpo en cohesión con la música. La música nos inhibe emocionalmente, a la vez que el proceso de atención nos permite tomar conciencia de nosotros mismos y del espacio físico que nos envuelve. Y por tanto, permitiendo el trabajo de percepción auditiva y visual.

Está claro que los beneficios en nuestra salud no pueden darse sin un baile por el plano emocional, tan íntimamente ligado al primero. Cuando nuestro cuerpo se mueve, usando el baile como vehículo, se da un aumento del nivel de endorfinas y demás neurotransmisores del afecto. De esta manera ayudamos a reducir el nivel de estrés y posibles estados asociados de depresión y por lo tanto mejoramos nuestro estado anímico.

Diálogo en movimiento

La danza como terapia latente o manifiesta será beneficiosa siempre y cuando la implicación de uno mismo sea interna. Cuando la acción dé lugar a un proceso, el proceso a un hábito y este a un modo de expresión, su repercusión será más tangible. Poder establecer un lenguaje con nuestro cuerpo en movimiento puede generar una extensión de nuestro inconsciente hacia nuestro consciente, para que ambos dialoguen.

Ese diálogo permite aumentar la autoestima como ser creativo que se atreve a conocer y a ser conocido mediante su lenguaje corporal. Lenguaje que permite el autoconocimiento, creando una conciencia y reconciliación de las emociones pasadas o presentes. Esta catarsis puede implicar una nueva autoimagen y con ella, tras salir de la zona de confort, un aumento de la confianza.

Otras disciplinas artísticas

Vayamos más allá. En realidad no tiene tanta importancia la disciplina a desarrollar, sino el encontrar una capacidad artística placentera, guiada o no, pero funcional para las necesidades de uno mismo. De esta manera, podemos encontrar un espacio en el cual proyectar posibles conflictos internos y así ser capaces de desenredarlos.

Es importante orientar la práctica del arte para organizar aspectos de la propia subjetividad, construyendo otras vías de comunicación con uno mismo u otros, y que ello sea un placer para los sentidos, tanto del que observa como del que es observado.

Además, la participación en actividades lúdicas permite la creación de un lenguaje individual y grupal interno, de pertenencia y cohesión. El medio de conexión puede bien ser la danza, la música, la poesía, el teatro, la pintura u otros, juntos o separados, ya creados o no.

De hecho, diariamente, usamos nuestro pensamiento creativo para solucionar problemas cotidianos. Así pues, es positivo extrapolar conscientemente ese pensamiento y estimular nuestras capacidades más allá de la cotidianidad y de nuestros propios prejuicios.

En esta sociedad que avanza prematuramente vemos que aún tiene cabida la concepción del ser humano como actor activo. Por ello, junto con las prácticas tradicionales, se unen métodos alternativos que permiten la inclusión del arte como parte del proceso de autoconocimiento.

Reflexión

Es bueno reconocer nuestros límites, pero quizá estos estén basados en juicios que debemos desaprender y capacidades que no conocemos. Por ello, importa el beneficio que uno mismo pueda sacar en ese espacio creativo y personal para canalizar emociones bloqueadas.

De igual manera que el arte nos desvela la historia de nuestra civilización, podemos contar con él para permitir sanar nuestro a veces debilitado yo. Disfrutar nuestra capacidad para reinventarnos, moldearnos con el entorno de manera enriquecedora y permitir que el entorno se moldee con nosotros.

Photo Credit: Pareja bailando via Shutterstock

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Anna Espelta

Anna Espelta

Licenciada en Psicología, Postgrado en Psicopatología Clínica (Universitat de Barcelona). E-mail: annaepsico@gmail.com
Anna Espelta

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Comentarios

  1. SAMIR dice

    El baile como tratamiento psicoterapeutico con personas con discapacidades intelectuales, logra algo increíble en ellos, eso muestra la relevancia de esta actividad en la vida cotidiana; y sin olvidar también la característica de liberar memoria corporal, considero eso algo de suma importancia y que debemos tomar en cuenta.
    Gracias por la publicación.

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