Amor romántico: Su influencia en las relaciones tóxicas

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Todos hemos oído hablar de las relaciones tóxicas, de lo perjudiciales que resultan a corto y largo plazo por el desgaste emocional y la pérdida de autoestima que suponen. Pero, ¿sabemos qué se encuentra en la base de estas relaciones? ¿Por qué se crean? Y sobre todo, ¿por qué se mantienen?

El mayor ejemplo de una relación tóxica es aquella en la que se da cualquier tipo de violencia, ya sea física o psicológica. La mayoría de las personas que se ven inmersas en este tipo de relaciones acostumbran a ocultar o minimizar los síntomas, por lo que no es fácil detectar el abuso. En el caso de la violencia psicológica, la percepción de ciertas conductas como abusivas, violentas, y por tanto intolerables, puede resultar complicada incluso para quien las está padeciendo, ya que se sostienen en aspectos culturalmente aceptados: elementos característicos del amor romántico tradicional.

¿Qué es el amor romántico?

Es ese ideal de amor incondicional, maravilloso y de final feliz que desde siempre hemos visto en la literatura y en el cine y que hemos interiorizado como el amor perfecto.

El amor romántico se caracteriza por:

  • La relación es monógama: en el amor romántico no hay espacio para dudas o cariño hacia terceras personas. El amor romántico es exclusivo entre dos y sólo dos miembros de la pareja.
  • Los celos son bienvenidos, pues se entienden como una muestra de amor verdadero. La creencia radica en pensar que si una persona nos ama tiene que, forzosamente, sentir preocupación, o al menos malestar, ante otros posibles pretendientes, incluyendo aquellos que formaron parte del pasado.
  • Se establece una actitud posesiva por parte de uno o de los dos miembros de la pareja, al entender al otro como una propiedad privada que se puede poseer. En este sentido, las canciones –y aquí no hablo sólo del reggaetón, que tan duramente ha sido criticado por la naturaleza de sus letras, sino también de pop, rock y demás estilos musicales- están repletas de ejemplos que dan sentido a esta característica: “esa chica es mía”, “soy sólo tuyo” y un largo etcétera.
  • La idea de que los enamorados viven uno para el otro puede terminar por llevar al aislamiento, ya que el querer estar a solas con la pareja en todo momento reduce el tiempo para dedicarle a la familia o a los amigos. El aislamiento se convierte en un círculo vicioso ya que, una vez que se detecta que se está viviendo una relación tóxica, la ausencia de vínculos fuera de la pareja dificultan todavía más la ruptura.
  • Como ya mencionaba antes, el amor romántico es incondicional. Es decir, no importa lo que pase, no importa lo que la otra persona haga, todo es aceptable y perdonable porque el amor está por encima de todo.
  • La relación, cuando es heterosexual, está fuertemente estereotipada: los hombres han de comportarse como caballeros, abrir la puerta del coche y pagar la cena. Las mujeres han de mostrarse dóciles, frágiles y delicadas, puramente femeninas. Cuando uno de los dos no cumple con el estereotipo, el amor romántico se tambalea, ya que se basa en la permanencia de roles desiguales para cada uno de sus miembros.
  • El sacrificio: una persona que ame realmente estará dispuesta a cambiar por la otra persona, a renunciar a su esencia, a su personalidad, a todo, por satisfacer los deseos del otro. Siempre que, claro está, el otro haga lo mismo.
  • El falso final feliz: es ese final de película, sobre todo de película animada, que termina en boda, como si la boda fuese el punto clave que asegurase la felicidad de la pareja para siempre.
  • Y, además de todo esto, el amor a primera vista: esa atracción que sienten dos personas nada más verse o poco después de conocerse. Ese enamoramiento que, erróneamente, se cataloga como amor por una persona de la que apenas sabemos nada.

Como vemos, este ideal de amor romántico no contempla la necesidad de conocer al otro antes de embarcarse en una relación, porque no considera la importancia de enamorarse de una persona tal y como es, aceptándola con sus virtudes y defectos, sin pretensión de cambiarla.

Pensar que este tipo de amor es el ideal nos lleva a fingir, en muchas ocasiones, que somos de otra manera. Tratamos de ajustarnos a lo que la otra persona espera y esto, si bien puede resultar relativamente fácil al principio, con el paso del tiempo se vuelve en nuestra contra. No queremos o no podemos fingir más, nos mostramos tal y como somos y descubrimos que nuestra pareja tampoco era como pensábamos. Surgen los problemas.

El amor romántico puede resultar muy dañino, ocasionar un gran sufrimiento innecesario y hacernos pensar que “el amor es una lucha constante” cuando el amor debería ser un motivo de alegría permanente.

¿Por qué se mantiene una relación de estas características?

Primero, por necesidad, por dependencia y por costumbre. Porque esa relación se ha convertido en nuestra zona de confort puesto que, aunque en ella tengan lugar sucesos desagradables, son sucesos predecibles. Mucho más que los que podrían tener lugar si terminásemos con nuestra pareja. Nos puede la pereza. Mejor malo conocido que bueno por conocer.

También por miedo. A la soledad (recordemos que, seguramente, nuestros vínculos sociales se hayan debilitado considerablemente), al qué dirán, a no encontrar a otra persona que se enamore de nosotros (pensemos en cómo una relación tóxica puede destruir la autoestima de sus miembros).

El objetivo de este artículo no es dar claves para terminar con una relación tóxica, sino concienciar del peligro de aceptar la idea de amor romántico tal y como se ha hecho hasta ahora. El porcentaje de divorcios no hace más que confirmar que las bases en las que estamos asentando nuestras relaciones de pareja no son las adecuadas.

Para que el amor auténtico, sano, se instale y crezca adecuadamente, debemos tener dos aspectos muy presentes: mostrarnos tal y como somos y aceptar al otro tal y como es. Y esto no quiere decir que debamos permanecer al lado de una persona cuya personalidad no nos gusta. Quiere decir que debemos estar sólo con la persona cuya forma de ser nos gusta lo suficiente como para no querer que cambie.

Photo Credit: http://diabeticartist.deviantart.com/

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Sandra Iglesias
Licenciada en Psicología Social y del Trabajo por la Universidad de Santiago de Compostela. Máster en Orientación Profesional por la UNED. Mentora de Nuevos Alumnos en la UNED.

Comentarios

  1. Cinthia dice

    Estimada Sandra:
    Que puedo hacer en una relación en la que mi pareja sufre de depresión clinica? y ambos tenemos esta visión de amor romántico. Puede el amor ayudarlo a superar su depresión y llevar una mejor calidad de vida? Ambos nos mostramos tal como somos, aunque poseamos ciertas características ya redactadas aqui. Pero que tan viable puede ser llegar a convivir? lo que menos quiero es que él se haga daño. Y quisiera alcanzar a vivir una vida normal con él. Que me aconsejas?

  2. Male dice

    Muy bueno. Amor sin dependencia, que se sostiene por lo positivo y sano de lo que se comparte. Es necesario cuestionar la monogamia obligatoria

  3. Deivi dice

    El porcentaje de divorcios no tiene que ver con el amor romántico sino con que la gente cada vez es más superficial, y justamente mantiene relaciones más promiscuas, recomiendo leer sobre la amistad en ética a Nicómaco, falta virtud en los vínculos. El articulo tiene alguna cosa bien, pero la catalogación de amor romántico es patética, no sé porque, pero ya la eh escuchado en otro lado y criticada con cierta similitud. sin amor no hay apego en el vínculo, sin un mínimo de histeria. el amor que no es romántico es superfluo, el típico estar en pareja por decir que se está en pareja, dura mucho menos que él romántico

  4. dice

    Una relación tóxica, me encantó ese término porque ese tipo de amor que más que amor es dependencia o codependencia nos va lastimando, poco a poco hasta acabar con nosotroas.

    Lo importante es darse cuenta a tiempo para cortar de una vez y para siempre ese circulo vicioso y no permitir que la otra persona te haga un daño irreparable.

    Muchas gracias, meencantó el blog, saludos…

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