La búsqueda de la felicidad: Un camino constante

búsqueda de la felicidad

La búsqueda de la felicidad ha sido para los seres humanos un tema de gran interés. Han escrito sobre ello grandes filósofos, poetas, novelistas, directores de cine, compositores y hasta estrellas del rock.

Desde hace unos años, la psicología científica ha puesto en su punto de mira el estudio del bienestar y la felicidad, y por primera vez empezamos a tener datos científicos sobre cómo conseguirla.

Sonja Lyubomirsky es una de las mayores expertas en el estudio de las emociones positivas y la promoción del bienestar y define la felicidad como:

“La experiencia de la alegría o el bienestar positivo, combinada con una sensación de que la vida es buena, significativa y que vale la pena.”

Ventajas de ser feliz

Hoy sabemos que ser feliz tiene muchas ventajas adicionales aparte de la felicidad en sí misma, valga la redundancia.

Estudios científicos demuestran que las personas felices son mucho más sociables, generosas, cooperadoras, tienen más energía, caen mejor a los demás, tienen una red de apoyo social más amplia, más posibilidades de casarse y menos posibilidades de divorciarse, son más ingeniosas, más flexibles, más productivas, mejores líderes, mejores negociadores, ganan más dinero, son más sanas, tienen mejor sistema inmune, son más fuertes ante la adversidad y viven más.

Parece que alcanzar un nivel de bienestar alto tiene un impacto brutal en nuestra salud física y en nuestra salud mental.

Modelo de Lyubomirsky sobre la felicidad

Sonja Lyubomirsky basándose en numerosos estudios científicos desarrolló un modelo explicativo sobre el bienestar. El modelo postula lo siguiente:

  • El 50% de nuestro bienestar se debe a la influencia genética y es inmodificable.
  • El 40% de nuestro bienestar depende de lo que hagamos día a día para ser felices.
  • El 10% de nuestro bienestar depende de nuestras circunstancias externas.

Por lo tanto, podemos influir muchísimo en nuestra felicidad total. Pero los seres humanos en vez de invertir tiempo en realizar actividades que mejoren directamente nuestro bienestar nos empeñamos en centrarnos en nuestras circunstancias, que son mucho más difíciles de modificar y generan pocos cambios a largo plazo en nuestra felicidad.

Mitos sobe la búsqueda de la felicidad

El primer mito sobre la felicidad es que “se tiene que encontrar”. El problema de esta creencia es que sitúa la felicidad fura de ti, es decir, en tus circunstancias. Si no trabajas para ser feliz hoy tampoco lo serás mañana. Hay que invertir tiempo y esfuerzo en mejorar nuestro bienestar día a día. Así que coge las riendas de tu vida y déjate de excusas.

El segundo mito es “solo seré feliz cuando… (Rellenar la frase con cualquier deseo)”. Con esta creencia volvemos a situar nuestro bienestar o felicidad en nuestras circunstancias externas. Hay estudios que demuestran que al año de que te toque la lotería tienes el mismo nivel de bienestar o peor que antes de ser millonario. También está demostrado que las personas más atractivas no son más felices que las menos atractivas.

Otro mito sería “la felicidad o la tienes o no la tienes”. Tenemos en torno a un 40% de influencia en nuestro nivel de bienestar total, por lo que podemos hacer muchas cosas para ser más felices.

En general los seres humanos occidentales tendemos a centrarnos más en las circunstancias externas de nuestra vida que en todas las actividades que podemos hacer día a día para ser más felices.

Adaptación hedonista

El cerebro humano no está diseñado para ser feliz. Está diseñado para hacer que sobrevivas en un ambiente hostil. Por eso tiene una capacidad asombrosa para habituarse a las circunstancias el entorno.

El problema que subyace a este fenómeno es que esta adaptación ocurre tanto para eventos negativos como para eventos positivos. Por ello, cuando nuestras circunstancias cambian a mejor, en un primer momento sentimos gran alegría y placer, pero a los pocos días o semanas nos acostumbramos.

Aplicado a la búsqueda de la felicidad o el bienestar, imagina que te llevan el desayuno a la cama. Supongamos que esto te genera alegría (Cuando pongo este ejemplo hay gente que se pone histérica por las migas de pan en la cama), imagina que todas las mañanas durante tres meses ocurre lo mismo. ¿Cuándo sentirás más alegría? ¿La primera vez o a los tres meses? Generalmente la respuesta de placer va a menos cuando el estímulo se repite en el tiempo.

Pero nuestro cerebro no tiene suficiente con hacer que dejemos de disfrutar los placeres de la vida, si no que cuando no podemos disfrutarlos, en vez de quedarse en un estado neutro, responde con emociones negativas de ira, ansiedad y tristeza. Es decir, si a los tres meses me dejan de traer el desayuno a la cama, no voy a levantarme como antes de que empezasen a traérmelo, si no que voy a responder con enfado, nervios o tristeza.

De este proceso viene la tan famosa frase de “no valoras algo hasta que lo pierdes”.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi bienestar?

Las buenas noticias es que la psicología se ha ocupado de estudiar el proceso de adaptación hedonista, así como las actividades o técnicas que tienen más repercusión en nuestra felicidad diaria.

Sonja Lyubomirsky recomienda las siguientes:

Practicar la gratitud: Mantener una actitud agradecida previene la adaptación hedonista.

Cultivar el optimismo: Se trata de intentar ver con esperanza nuestro futuro, centrarnos en lo positivo en nuestro presente y ver nuestro pasado con benevolencia.

Evitar pensar demasiado y evitar la comparación social: ponernos en una actitud de comparación nos suele predisponer o bien a sentir envidia o bien a sentir lástima.

Practicar la amabilidad: Nos ayuda a sentirnos más conectados con los demás, nos pone en una perspectiva de abundancia, de repartir lo que tenemos, fomenta la empatía y hacemos del mundo un lugar mejor.

Cuidar las relaciones: El ser humano es un animal social, por lo que necesita de sus iguales para ser feliz. Dedicar tiempo a fomentar nuestro apoyo social es uno de los pilares básicos del bienestar.

Desarrollar estrategias para afrontar: Ser capaz de solucionar problemas afecta positivamente a nuestra confianza en nosotros mismos y sube nuestra autoestima

Hacer más actividades que realmente te atraigan: El estado de ánimo de una persona es casi proporcional a la cantidad de actividades agradables que tenga en su día a día.

Saborear las alegrías de la vida: Ser capaz de poner atención plena en los momentos de placer o alegría. Desarrollar esta capacidad nos previene de caer en la adaptación hedonista.

Comprometerte con tus objetivos: Dedicar tiempo a luchar por nuestras metas refuerza nuestra identidad y nos ayuda a subir nuestra autoestima y nuestro autoconcepto.

Practicar la religión o la espiritualidad: Hay muchos estudios que dicen que las personas más espirituales tienen menos posibilidades de padecer ansiedad o depresión, por lo que invertir tiempo en actividades relacionadas con ello parece buena idea.

Ocuparte de tu cuerpo: Dedicar tiempo al ejercicio físico o a la meditación son formas de invertir en salud física y mental. Por no hablar de las ventajas que tienen cada uno por separado.

No hace falta que hagas los 12 tipos de actividades todos los días. Es más, a lo mejor hay algunos que te parecen cursis o no son para ti. Es perfecto, selecciona los que mejor vayan contigo y dedica tiempo al día a ellos.

Conclusiones sobre la búsqueda de la felicidad

La felicidad no es algo externo. El nivel total de felicidad depende directamente de nosotros en un 40%. Dedicar tiempo a conseguir un coche más rápido o una casa más grande no te van a hacer más feliz.

Sin embargo, dedicar diez minutos al día a practicar meditación, fomentar una actitud amable o hacer deporte tres veces a la semana si van a afectar directamente a tu bienestar.

Por lo que, si queremos ser felices, estamos obligados a cambiar nuestra forma de pensar. Los medios de comunicación nos bombardean cada día creándonos necesidades y prometiéndonos la felicidad eterna. No les hagas caso, solo quieren tu dinero. Dedica cada día por lo menos una hora a las actividades que hemos comentado en el apartado anterior y verás cómo en pocas semanas tu nivel de bienestar es mucho más alto.

Photo Credit: Chica en bici via Shutterstock

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Jesús Matos
Psicólogo.
Jesús Matos

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Comentarios

  1. Israel Manuel dice

    Es válido e interesante el tratamiento de estos temas de forma amena, sintética y atractiva. Felicidades al Grupo de Psicocode por el trabajo que realizan. Les leo.
    Saludos cordiales;
    Dr. Israel Manuel Fagundo
    Especialista en Psiquaitría

  2. Favio Zea(Peru) dice

    La felicidad es la armonia contigo mismo (a). Es decir, vive sin rencores ni odios hacia algo o alguien. Perdona a quien o quienes te hicieron dano o mal. Los rencores son como piedras enormes que arrastras y no te dejan avanzar. La feilicidad es la armonia con los demas a quienes aprenderas a valorar… y amar; viendo mas sus virtudes que los defectos. La felicidad es la armonia con la naturaleza y todo o que te rodea que aprenderas a querer y respetar. Y la felicidad es a armonia con nuestro Padre Celestial con profundo amor, respeto y gratitud por su bondad, compasion y piedad hacia nosotros y la humanidad entera.

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