Cómo no pensar demasiado

pensar demasiado

De todos es sabido que pensar es algo bueno. Al fin y al cabo es lo que nos define como especie, somos el “Homo Sapiens Sapiens”. Pensamos, luego sabemos. Sin embargo a pesar de formar parte de la misma especie no todos pensamos de la misma forma. Faltaría más. Hay personas que piensan poco a las cuales les bastaria tan sólo uno de los dos “Sapiens”. Por el contrario hay personas que piensan de más y le dan muchas vueltas a la cabeza ante cualquier pequeño problema. Eso tampoco es una muestra de inteligencia. Yo creo que pertenezco al segundo grupo. Tan malo es pensar poco como pensar mucho.

Las consecuencias de darle muchas vueltas a la cabeza no son nada buenas: estancamiento, frustración, cansancio, ansiedad e incluso enfermedad. En mi caso suelen ser unas agradables cefaleas tensionales y dificultad para dormir. Las personas que pensamos demasiado tenemos la habilidad de convertir lo simple en complicado, lo fácil en difícil y los pequeños problemas en grandes problemas. No saboreamos las victorias porque estamos ocupados pensando que podríamos haberlo hecho mucho mejor.

Tenemos un gran bagaje de proyectos inacabados precisamente porque nuestro infatigable perfeccionismo siempre se levanta como una piedra en el camino. Nos preocupamos mucho. Nos preocupamos por casi todo. No necesitamos que otras personas destruyan nuestros sueños porque nosotros solitos también podemos hacerlo. Nuestra obsesión por aquello que llevamos entre manos nos impide disfrutar del resto de facetas de nuestra vida. Pensamos mucho. Pensamos demasiado.

Si te identificas con algo de lo que acabo de comentar probablemente tú también seas un “superpensador”… aunque pensándolo bien dicho término sugiere connotaciones positivas. Lo sustituiré por “tontopensador”. Sí, así me gusta más. Pues lo dicho, si tú también te consideras un “tontopensador” (o tontopensadora) a continuación intentaré darte una serie de consejos para evitar que sigas siéndolo en el futuro.

Deja de buscar la perfección

Ser ambicioso es fantástico. Sin embargo buscar incesantemente la perfección es algo irreal e improductivo. Más vale seguir moviéndote en una dirección que sabes que es la correcta en lugar de permanecer parado hasta saber cuál es el siguiente paso perfecto. Sin ir más lejos, cuando escribo artículos trato de ser muy perfeccionista con mis palabras. Eso es algo que estoy aprendiendo a evitar. Más vale escribir 1000 palabras legibles y con sentido en 1 hora que escribir 500 palabras gramaticalmente perfectas y con unas metáforas muy cuidadas en el mismo intervalo de tiempo.

Déjate llevar por la intuición

En algunas ocasiones esperamos y analizamos profundamente todos los datos antes de tomar una decisión. La naturaleza de algunas decisiones impide que por mucho analizar una situación podamos averiguar cuál es la alternativa correcta. Deja de analizar y toma una decisión guiándote por la intuición. Sólo el tiempo te dirá si ha sido la elección acertada.

Sé Proactivo

Abandona la teoría y sumérgete en la práctica. Haz al menos una cosa cada día que te acerque un poco más a esa persona en la que te quieres convertir. No esperes a dominar una determinada habilidad antes de ponerla en práctica. El dominio sólo se consigue a través de la práctica. La teoría es buena al principio, pero mucha teoría sin práctica puede convertirse en un callejón sin salida. Es la misma sensación que tienes antes de un examen cuando has estudiado tanto que comienzas a dudar de todo.

Crea un plan

Una excelente manera de evitar pensar demasiado es crear un plan de acción y ajustarnos a él. Cuando tenemos un plan de acción y unas fechas para acabar un determinado proyecto no perdemos el tiempo pensando de más y nos focalizamos en el trabajo.

Deja de justificarte, racionalizarte y explicarte

A ti mismo aquello en lo que te has equivocado o no has podido hacer. Eres una persona como cualquier otra y también te equivocas. Te has equivocado. Punto. Deja de darle vueltas. La próxima vez lo harás mejor. Intentalo y observarás lo liberador que es este pensamiento.

Sal de tus pensamientos

Eckhart Tolle en su libro “El poder del ahora” habla de encontrar ese lugar tranquilo y relajante más allá de tus pensamientos. Se trata de un lugar donde habitan la calma y la libertad. Encontrar este lugar requiere de un gran esfuerzo y entrenamiento. Pero, según dice el autor, una vez lo encuentres te será más fácil volver a él cada vez que quieras. No somos conscientes de lo difícil que es paralizar el pensamiento hasta que no lo hemos intentado. Más que el hecho de intentar, en realidad se trata de aceptar. Aceptar el caos que te envuelve y poder salir de él. Todo esto se acerca a la meditación.

Tengo que reconocer que  personalmente aún no he intentando nada relacionado con la meditación. Parece ser que es algo muy difícil al principio pero que con la práctica se consiguen sorprendentes resultados en poco tiempo. El libro de Eckhart Tolle es un buen comienzo para los interesados en la materia.

Aprende a gestionar tus pensamientos

Imagina que tu cabeza es un bloque de apartamentos. Cuando quieres llegar a algún lugar del edificio siempre te encuentras en el pasillo al vecino del 2º piso que te dice “podías haberlo hecho mejor”. Otras veces te encuentras a la vecina del 4º que te dice“quedaste como un idiota, no vuelvas a hacer nada parecido”.

Todos tus pensamientos son cada uno de los vecinos que viven en el edificio. A pesar de que sabes muy bien a dónde te diriges, cada vez que te los encuentras te distraen y te hacen dudar de tu camino. Debes aprender a evitar a estos vecinos y tratar de echarlos del edificio. De esta manera liberarás espacio para alojar nuevos vecinos más creativos y productivos.

Házte las preguntas correctas

Una de las principales razones por las que pensamos tanto es porque no nos estamos haciendo las preguntas correctas. Nos hacemos preguntas sesgadas y fatalistas que nos impiden vislumbrar la solución a un determinado problema y como consecuencia le seguimos dando vueltas a la cabeza.

Hazte preguntas positivas, prácticas, productivas y orientadas a la resolución de problemas. Sin ir más lejos, una experiencia personal: Este fin de semana mi empresa organiza una feria en Holanda y mañana tiene que llegar un material nuestro al recinto de la feria. Una pregunta incorrecta sería “¿Y si no llega el material?”. La forma en la que está formulada esta pregunta puede generarme ansiedad ya que está insesgada y no orientada a soluciones. Por el contrario una pregunta correcta sería “¿De qué alternativas dispongo en caso de que no llegue mañana el material?”. A pesar de que en el fondo ambas preguntas buscan lo mismo, la forma de la segunda pregunta está orientada a la búsqueda de soluciones.

Photo Credit: Chica pensando via Shutterstock

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Isidro Migallón
Creador y Director de contenidos de Psicocode. Especialista en Marketing Online. Estudiante de Psicología por la UNED. E-mail: info@psicocode.com
Isidro Migallón

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Comentarios

  1. Ale dice

    Yo ni idea…jaja!!!! No mentira…solo pienso en que es suficiente mi pensamientos…cuando me aburri de acertar y ya no me causa..en ese instante digo…bueno ahora que hago??!!! Jaja

  2. Fernando dice

    Yo llevo días pensando en cada una de las veces que he hecho daño a alguien. Es un pensamiento objetivo, obre mal en todas esas situaciones y no se puede remediar. Son cosas que no haría una persona buena y yo me consideraba así. Ahora es como un trauma y por momentos creo que debería confesarme públicamente y recibir castigo.

  3. Marta dice

    Muchas gracias por tu artículo. Hace un tiempo yo también me di cuenta de que podía convertir mi problema (“tontopensadora”) en una habilidad (“habilpensadora”), dirigiendo mi pensamiento con estrategias como estas, para poder actuar sin que este me perjudicara, y quiero afirmar que he obtenido aconsejables beneficios. Ahora que he leído el artículo, puedo confirmar que no estoy al borde de la locura y seguiré tus pasos decididamente, empezando por escribir este comentario, en lugar de pensar en hacerlo. Un saludo!

  4. Yo mismo dice

    Gracias Isidro, yo también pienso demasiado, últimamente parece que vivo en mi cabeza. Mañana leeré de nuevo este artículo y buscaré el libro que mencionas.

  5. Meli dice

    Te agradezco todo lo que publicas, muy bien escrito y de fácil entender! Sigue asi y nosotros, tus seguidores, estaremos contentos. Mi cordial saludo ☺️

  6. ana dice

    Holaa soy nueva en esta pagina pero me a encantado.yo soy de las que piensas demasiado…a ver si pongo en practica los consejos que has dado…y disfrutar mas

  7. josue dice

    Hola, solo queria felicitarte por que llevo poco en la pagina pero tus articulos son muy interesantes y me han servido muchas gracias sigue asi….

  8. Gema dice

    En primer lugar quería felicitarte por este fantástico blog, el que sigo desde hace algún tiempo, y darte las gracias por compartir con todos nosotros tus experiencias y conocimientos que nos hacen crecer cada día.
    En segundo lugar, parece que los “tontopensadores” somos una legión, gracias por aportar algo de luz al camino. Mi propósito para el 2015 será poner en práctica estos consejos!!
    Felices fiestas y feliz año nuevo!!!!

  9. GABRIEL dice

    Buen artículo. Das unas pautas muy útiles de una manera simple y sin extenderte demasiado. Considero que a veces, para liberarnos de ese cacao mental y de ese caos de pensamientos que tenemos en mente, especialmente después de un suceso concreto, también es muy beneficioso hablar solo, en alto, verbalizar (estando preferiblemente a solas). Al principio cuesta e incluso te sientes raro, pero he comprobado que al salir de la cabeza y materializarse, dichos pensamientos que nos provocan ansiedad se aclaran y son mucho más controlables. Es como cuando tienes muchas pestañas abiertas en internet, y sigues y sigues abriendo más sin haber acabado con una. Hablar solo no es cosa de locos, es muy bueno para el cerebro y para la estabilidad psicológica.
    Saludos y enhorabuena por esta gran página, me ayuda mucho.

  10. Pedro García dice

    Excelente artículo. Ser proactivo es mi favorito, cuando uno piensa mucho en la mayoría de los casos se está buscándo garantías de algo antes de actuar, cosa que nunca se conseguirá, El mejor remedio ante la incertidúmbre es la acción. Saludos.

  11. soraya pacheco medina dice

    Genial tu articulo y lleno de veracidad.Yo pienso que el darle muchas vueltas a los temas pendientes,es un desgaste de ENERGIA impresionante,que es la que necesitamos para actuar.Pero como todo se aprende,es hora de cambiar antiguos patrones para poder AVANZAR.Te felicito por aportar este material tan bueno.

    • Isidro MigallónIsidro Migallón dice

      Muchas gracias Soraya. Tienes mucha razón, darle vueltas a las cosas es la mejor manera de perder toda nuestra energía y nuestras ganas por avanzar. Un saludo!

  12. alxi dice

    Me gustó mucho como esta escrito,me considero demasiado pensadora,cosa que me impide muchas cosas,queriendo que todo salga bien y tan pendiente de todo que alfinal o acaba todo mal o acabo sin hacer nada…la mente maneja todo y es de lo peor que podemos encontrarnos cuando esta mal…yo estoy saturada realmente tengo mil cosas y aveces ni se que son.Intentaré hacer alguno de estos consejos.gracias

  13. Carlos dice

    Felicidades por el artículo. Veo que somos muchos los tontopensadores, no sé si es bueno o no, pero me alivia no ser el único….Bueno, comentar que me reflejo y mucho en todo lo que dices. Le doy muchas vueltas a todo, incluso a las más sencillas y eso en tiempos malos como los que estoy pasando ahora me pasa factura. No es bueno ser tan perfeccionista, al menos yo lo veo así, he dejado de disfrutar de cosas que tenía a mi alcance por estar “obsesionado” con lo mal que me iba en otras…En fin, lo dicho, gracias por tu artículo.

  14. Nuria dice

    Decididamente soy una “tonta pensadora”, perfeccionista, con ansiedad y paralizada y estancada por ello. Voy a intentar llevar a la práctica ya, tanta teórico… Ya os cuento. Gracias por el artículo, es genial.
    Un saludo.

  15. Pilar dice

    Hola. Primero felicitarte por ésta página.
    Me considero una Tontapensadora y creo que es muy difícil no serlo, yo llevo años luchando contra eso, y al igual que tu sufro de agradables cefaleas tensionales y dificultad para dormir :)Voy a intentar (otra vez) ser buena “alumna” , aprender y realizar esos 8 pasos que comentas, ya te diré los frutos :). Un saludo

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