Cómo ayudar a alguien a cambiar sus hábitos

cambiar hábitos

Muchas de las ideas que comparto en este blog hacen referencia a cambiar nuestros propios hábitos. Sin embargo creo que es tan importante cambiar nuestros hábitos como ayudar a las personas que nos rodean a cambiar los suyos.

El cambio tiene sentido cuando esos hábitos suponen algo negativo y perjudicial para esa persona. Si tu pareja tiene el hábito de levantarse a correr cada mañana no intentes cambiárselo. Personalmente estoy intentando que mi novia deje de fumar y a día de hoy todavía no lo he conseguido.

Cualquier técnica para cambiar hábitos que utilices contigo mismo también puedes intentar utilizarla con otra persona. Sin embargo antes de ponerte manos a la obra debes resolver varias barreras que surgirán durante el proceso:

Asegúrate de que esa persona realmente quiere cambiar

Que un hábito sea perjudicial no es razón suficiente para que una persona tome la decisión de abandonarlo. Las personas pueden mostrarse muy protectoras respecto a sus hábitos. Llevan tanto tiempo formando parte de sus vidas que los consideran parte de su identidad y se muestran resistentes al cambio. Sin duda esta es la primera barrera que hay que superar y normalmente es la más difícil. Si conseguimos superarla podremos pasar a los siguientes puntos.

No juzgues el hábito

Esta es una barrera que levantas entre ti mismo y la persona a quien quieres ayudar. Muchas veces las personas no se dejan ayudar debido al tono recriminatorio que utilizamos con ellas. Ya sabes, ese tono con el que decimos de forma implícita que sabemos qué es lo mejor para ellos.

Este tono les hace sentir como niños que se han portado mal. Como consecuencia se pondrán a la defensiva y no te escucharán. Intenta evitar este tono lanzando mensajes de comprensión y aceptación hacia esa persona y su hábito. Tú posición respecto al hábito debe ser neutra. No pienses que el hábito es bueno ni malo, simplemente ayuda a la persona a modificarlo.

Incrementa su conciencia respecto al hábito

Este es mi punto preferido porque si se realiza correctamente los cambios son inmediatos. Los hábitos que están fuertemente interiorizados los convertimos en tareas automáticas que suceden al margen de la conciencia.

Debemos intentar conectar la conciencia de las personas con el momento en que estén realizando el hábito. El año pasado mi novia intentó dejar de fumar sin éxito. Realmente creo que no quería dejarlo y sólo lo intentó para no oírme. Sin embargo durante varias semanas logró reducir el número de cigarros que fumaba simplemente adquiriendo consciencia de los mismos.

Le dije que hiciera una división entre los cigarros que realmente le apetecían (normalmente después de las comidas) y los cigarros inconscientes (los que fumaba por fumar independientemente del momento). Simplemente eliminando los cigarros inconscientes redujo el consumo a más de la mitad.

Superar estas 3 barreras no es garantía de que alguien cambie un hábito. Sin embargo tenerlas en cuenta es un buen comienzo. Pueden parecer muy obvias pero muchas veces se nos olvidan, sobre todo las dos primeras.

Estas indicaciones funcionan a modo de un primer apoyo hacia la persona con la que compartimos el día día. Para hábitos o adicciones realmente perjudiciales lo mejor es consultar con un profesional.

Fuente: Psyblog

Photo Credit: Ayuda escalada via Shutterstock

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Isidro Migallón
Creador y Director de contenidos de Psicocode. Especialista en Marketing Online. Estudiante de Psicología por la UNED. E-mail: info@psicocode.com
Isidro Migallón

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Comentarios

  1. María Ibañez y Jesús Jimenez dice

    La forma efectiva de dejar un hábito perjudicial es descubrir que conflicto psicológico está enmascarando dicho hábito. Mucha gente fuma para “adormecer” la inseguridad, para calmar ciertas sensaciones anímicas que le surgirían si no fumara. Hay muchas personas que comen compulsivamente para acallar sensaciones en la boca o el estómago que corresponden con un conflicto psicológico sin resolver. Lo mismo ocurre con los que trabajan demasiado o no consiguen vencer la pereza… No se trata de auto disciplinarse para combatir el mal hábito, sino de resolver la causa que lo mantiene.

  2. dice

    Es difícil cambiar el hábito de otra persona. Ya bastante que nos cuesta cambiar nuestros propios hábitos.

    Pero me parece buena la iniciativa cuando queremos ayudar a un ser querido. Vale la pena ayudarlo desde nuestro lugar, con nuestra opinión y consejos.

    Ya sea de eliminar un hábito poco saludable o adquirir uno bueno, creo que el proceso tiene que ser muy gradual. Con pequeños objetivos tan simples para que sea fácil de alcanzarlos. Por ejemplo: Si una persona fuma en promedio 10 cigarrillos por día, quizás el próximo paso es que fume 9 durante dos semanas. Luego 8 y así… Bien gradual.

    Quizás la persona no logra eliminar el hábito completamente pero si mejorar su situación hasta en un 70% y eso ya es un más que un logro. Tal vez esa persona termina fumando 3 cigarrillos al día cuando un año atrás fumaba 10.

    Caso similar si queremos incorporar un hábito saludable. Por ejemplo el ejercicio físico. Si una persona no hace absolutamente nada y logra pasar a caminar 30 minutos por día. Ya es un avance sustancial.

    El hábito se incorpora o elimina gradualmente. Para algunas personas resulta en menor esfuerzo, pero a todos nos cuesta algún tipo de disciplina.

    Muy bueno el post

    Saludos,
    Mariano

  3. carrizo maria eugenia dice

    lo vivo diarariamente en ,lucho x los cambios ,es dificil .,pero aun mas cuando te sugieren esos cambios sin pedirte permiso ..

  4. Maitinha R dice

    Creo que no se ha abordado una cuestión fundmental en este artículo: ¿Debemos intentar cambiar un hábito de otra persona? En la mayoría de casos, no. Para mí, no es una posición aceptable. En el punto dos se dice que intentemos que no parezca que juzgamos, pero la verdad, es que si decidimos cambiar un hábito de otra persona es porque ya lo hemos juzgado. Sólo debemos intentar un cambio en los demás cuando se no solicite. Sino, estaremos siendo condescendientes y arrogantes.
    Si tenemos algún problema con las adicciones de nuestra pareja o seres queridos, lo que debemos hacer es confrontarlos directamente tratándolos siempre como adultos responsables que es lo que son. De lo contrario, estaremos arruinando nuestras relaciones.

  5. Enrique dice

    Tienes razón en el tercer punto. Una cosa es cuando te apetece y otra muy distinta es cuando lo haces automáticamente. Cuando empecé a hacer deporte me fumaba sólo cuatro cigarros al día. La razón estribaba en que me hubiese perjudicado si fumara antes de correr y me hubiese perjudicado si fumaba justo después de correr. Entonces lo que hice fue ponerme a hacer cosas que me robaban el tiempo del cigarro. Entre que no fumaba una hora antes de correr, más el tiempo que me llevaba hacer toda cantidad de estiramientos y tal, se me habían pasado más de cuatro horas. La conclusión: Que sólo me fumé cuatro cigarros al día. Y si no era el deporte, pues era un libro que me enganchaba mucho. La cuestión era que fumaba mucho menos y me sabía mejor el cigarro. Otra cosa de la que me di cuenta es que fumaba por fumar, porque me aburría o por algo que nunca llegué a comprender, fue entonces cuando de nuevo reduje el consumo de tabaco a un cigarro cada dos horas. Estoy muy de acuerdo contigo, si señor.

    • alejandro rocha dice

      SON MUY BUENOS LOS ESCRIS REALMENTE AYUDAN MUCHO DOY GRACIAS SOY NUEVO COMO PSICOLOGO Y ME GUSTARIA COMPARTIR COMENTARIOS Y CRIS CON TODOA USTEDES

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