Coherencia entre pensamiento y acción: La integridad

 integridad

¿Por qué son tan pocas las personas que llevan una vida íntegra? ¿A qué se debe la inconsistencia de nuestras acciones? ¿Cuáles pueden ser las soluciones y las perspectivas que nos ayuden a ser coherentes con aquello que profesamos?

La integridad supone un valor vital para poder prosperar en el camino de la vida. Es el compromiso fáctico entre pensamiento y acción. Nada de verdadero valor y crecimiento puede ser obtenido sin la aplicación constante y decidida de un propósito íntegro, es decir, aquel que está en consonancia con nuestros más profundos pensamientos.

La realidad circundante nos muestra un modelo fluctuante de la existencia. Los parámetros de valor oscilan como si de estaciones se tratase. Nada tiene un valor imperecedero, genuino e inherentemente positivo. El comportamiento íntegro queda suplantado por patrones de “conveniencia”. Nuestras actitudes se amoldan a lo que la circunstancia demanda o requiere, produciendo así maneras de ser camaleónicas, poco íntegras y consistentes. ¿Y qué es lo que genera esta pobre actitud en los demás y en ti mismo? Una enorme desconfianza.

Por otro lado, abunda una manera de ser generalizada en las personas, las cuales, pregonan una serie de actitudes y pensamientos, pero modelan otros absolutamente distintos. Podríamos llamarlo el síndrome de la inconsistencia y la deshonestidad.

Establecen una serie de parámetros o códigos sobre los cuales cimientan su existencia, pero las distintas personalidades que “tienen” que adoptar según las circunstancias y los ambientes, modifican claramente su visión. Dejamos de ser nosotros mismos, para vivir una vida sin protagonismo, dejamos de ser coherentes con nuestra más profunda visión para satisfacer las demandas de otros. Dejamos de ser íntegros y verdaderos en cada una de nuestras intenciones para ser personas que se muevan en la frontera de lo políticamente correcto.

Puede ser que esta actitud nos ahorre algunos disgustos y nos permita contentar a la gran mayoría de personas, pero en el fondo de nuestro ser sabemos que no estamos actuando conforme a los dictados de nuestro corazón.

Se produce un grave desajuste de nuestra integridad. Cuanto mayor sea la diferencia entre nuestras acciones y nuestros valores, peor funcionará nuestra vida y menos felicidad obtendremos de ella. ¿Cuál es la razón de esto? La razón es que tus palabras no van acompasadas por tus actos.

Se produce un potente conflicto interno, ya que no podemos eludir el mensaje de nuestra conciencia, la cual nos insta a seguir nuestro particular camino hacia la realización. Puedes ignorar o no tener en cuenta aquello que sabes que debe hacerse, pero jamás puedes mitigar la voz de tu conciencia.

Es en la reflexión interna de este pensamiento cuando la integridad entra en juego. Tomas conciencia de que no puede haber felicidad, crecimiento y contribución, si tu manera de ser no se ajusta a tus valores y visiones más profundos. Es aquí cuando se produce el cambio necesario hacia la verdadera realización. Te conviertes en aquel que actúa según lo que piensa, que lidera con el ejemplo de la acción.

Ralph Waldo Emerson refleja la supremacía de la acción con este poderoso pensamiento: “Lo que estás haciendo habla tan alto que no puedo oír lo que me dices”. Puedes afirmar que tu principal prioridad es tu familia, pero si tu familia no aparece de manera clara en tu programa de actividades, lo único cierto es que tu familia no constituye tu principal prioridad. Tu acción diaria es la que habla por sí misma y catapulta tu manera de ser a la máxima integridad o a la pobre inconsistencia.

La integridad resulta clave para establecer relaciones sólidas, productivas y de confianza. Es un valor que deja constancia de nuestro compromiso y responsabilidad con todo aquello que emprendemos.

Crea un entorno positivo y seguro, el cual, aspira a los más altos estándares. Toda persona que ha llegado a la cima, ha sido una persona que actuado con integridad en cada paso necesario que se debía dar para cumplimentar sus objetivos. La integridad, en cierto sentido, es la verdad esencial de lo que eres, reflejada en tu actitud. Es el máximo nivel de congruencia.

Tu vida puede dar un poderoso vuelco si eres capaz de aplicar con firmeza y tenacidad esta visión. Te convertirás en aquel que predica con el ejemplo, aquel que deja constancia en cada momento de su existencia sus valores y su enfoque.

Vivirás de manera armoniosa y feliz, sabiendo que tu vida es un fiel reflejo de tus más profundos pensamientos y anhelos. Empieza hoy mismo a manifestar la más alta versión de tu ser siendo íntegro con cada pequeña huella que quieres dejar en este mundo. Tu vida no volverá a ser igual, te lo aseguro.

Photo Credit: Chica pensando via Shutterstock

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Andrés Cuevas
Humanista, Coach, Escritor y CEO en Semper Altius Coaching. E-mail: acuevas1919@gmail.com

Comentarios

  1. dice

    La creaciòn en su cenit, trajo consigo al hombre y este se ha gastado las tres cuartas partes de su oportunidad para subsistir, en vanalidades y violencia. Históricamente, su determinación por vivir en comunidad, vino a solucionar sus necesidades màs sentidas (alimentación, protección, vivienda, convivencia)
    A pesar de su afán por el conocimiento, la toma de decisiones, también se convirtio en karma, cuando los intereses personales hicieron sentir mediando golpes de estado, dictaduras, anarquía y en últimas, la abstención y negación por cualquier tipo de ideología.
    Es allí donde surge la urgencia por la formación en valores y moral.
    El día a día requiere la práctica cotidiana de ciertas actividades que se convierten con el paso del tiempo en hábitos; hábitos buenos o malos, de acuerdo al sentir individual, a las caracteristicas de la labor desarrollada y a la formación que desde el hogar se venga teniendo.
    Seres sociales o individuos desadaptados, comprometidos con la vida y su sistema o llenos de rencor y espìritu de venganza, todo esto, en la vivencia de una cronología acumulativa de recuerdos, aciertos y desaciertos escritos en la historia.
    En el momento en el que aparece la necesidad de tomar las riendas de nuestra propia vida, y es innegable la buena suerte de quienes tienen a su lado a un lider asertivo; cuando se unen la ciencia y el arte de vivir, son esos buenos hábitos los que ayudan a los seres a prevalecer, a vivir, a hacer historia eternizando su especie mediente los vínculos irromplibles de la responsabilidad, la autoestima y el compromiso.
    Indudablemente, cuando se pertenece a un estado de derecho, la ley tiene que hacerse hábito; debe convertirse en el pan de cada día y en la temática de estudio en las aulas escolares, a partir del mismo nivel preescolar.
    Con razón se afirma que “acciones son amores y no buenas razones” empezando por las costumbres podemos acercarnos a los buenos hábitos y conquistar las virtudes humanas.

    Años de violencia de lucha armada y de cambios en la búsqueda de la cotidianidad, enseñan con creces la necesidad de un afàn personal por hacer de la propia vida un trascender ùtil y acertado. Las premisias contitutivas del futuro están escritas en las células del cuerpo; deberán ser entendidas por la mente humana y aplicadas en la preservación de la vida. Por la familia, por una sociedad en paz, vale la pena vivir coherentemente, en la observancia de la ley.

  2. juan suarez dice

    ES GENIAL ESTE TIPO DE ESCRITOS QUE MOTIVAN A LAS PERSONAS A VER SU INTERIOR Y QUE PUEDA HABER UNA INTEGRIDAD ENTRE SU PENSAR Y SU HACER

  3. Ibán dice

    Bonito objetivo, pero difícil llegar a la meta. Conforme tengo mas años lo tengo mas claro. Pero lo tengo mas claro porque cada día tengo menos que perder y me permite tener este rango de libertad. o ceso pero de vez en cuando me viene el palo. En esta sociedad que dicen “avanzada” es peligroso llevar tu razón. De todas formas me siento orgulloso de mis logros. Un cordial saludo para las personas que tienen estas inquietudes, este es el primer paso.

  4. Andrés Cuevas Mesa dice

    Gracias a todos por vuestras sinceras aportaciones. Cuanto antes apliquemos la integridad como un estándar de vida consistente, antes podremos cosechar resultados absolutamente inimaginables.

    Un cordial saludo a todos.

    ¡Feliz fin de semana!

  5. dice

    Magnifico artículo para definir algo tan sencillo en la teoría, y no tan fácil de llevar a la práctica en nuestra vida cotidiana. Tienes razón, no hay que dejar de escuchar ese pepito grillo que nos repite una y otra vez, ¿pero qué haces?¿no digas esto o aquello? ect…Porque realmente si hacemos odios sordos a estas claras indicaciones de nuestro interior, estaremos perdidos y no podremos en absoluto disfrutar de una vida plena. Enhorabuena Andrés! te seguiré por aquí no conocía tu blog, un abrazo grande!

  6. yolma dice

    Es evidente.Creo,que pensamiento y acción,deben estar acordes,para que exista verdadero equilibrio,entre nuestros pensamientos,y nuestro accionar.

  7. Ana dice

    Siempre te leo, pero este articulo en particular me ha llegado.
    Que cierto y que dificil encontrarnos de forma integra….
    Gracias por este artículo.
    Un saludo,
    Ana

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