¿Eres bueno dando consejos? Descubre cómo Mejorarlos

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Ya sea con la familia, con los amigos, o con los compañeros de clase o de trabajo, dar un consejo siempre es algo difícil.

Requiere de mucha sensibilidad. Sobre todo si estamos hablando de la vida, de decisiones o problemas de otras personas. Además, puede ser algo frustrante cuando no sabemos qué decir, o nos equivocamos, o simplemente, la otra persona no sigue nuestro consejo.

Dar un consejo consiste en compartir una experiencia. En ofrecer una directriz o una guía que se pide y se da de forma voluntaria. En ningún caso es una orden, ni hay obligación de darlas o de exigirlas.

¿Hay alguna fórmula para ser un buen consejero? Todo se basa en nuestros propios conocimientos, nuestra experiencia, y en nuestra sensibilidad. Pero si quieres mejorar tu capacidad para dar consejos, y con ella, tu capacidad de escucha y sensibilidad, aquí tienes algunos consejos.

Lo Primero es la Actitud

Para empezar, no estaría mal que nos deshiciésemos de algunas malas prácticas. Ante todo, siempre que atendamos a alguien, en nuestra intención de atender y de comprenderla está la clave para dar un buen apoyo.

Una buena actitud no solo para ser un buen consejero, sino para alguien receptivo para los demás, comienza siempre con estas premisas:

No juzgues ni sesgues la información dejándote llevar por prejuicios o creencias propias

Cuando una persona habla, nuestro primer paso es siempre escuchar. No debemos juzgar, sino evaluar.

Se honesto

Ya sea con seres queridos, o con desconocidos, siempre queremos demostrar que somos eficientes. Siempre querremos dar la mejor respuesta. Pero a veces, no tenemos acceso a ella, o no tenemos tiempo para buscarla. En estos casos, se humilde y no vayamos de sobrados.

Espera al mejor momento para dar el consejo

A veces, la persona no ha terminado de hablar, y ya les estamos bombardeando con tips, directrices y <<deberías, deberías, y tendrías…>>. Vamos a calmarnos. Dejemos primero que la otra persona se exprese. Y una vez que tengamos toda la información disponible, entonces es cuando actuamos. Recopila primero, actúa después.

No impongas

Un consejo no es una orden. No estás obligado a dar un consejo, al igual que el interesado tampoco está obligado a pedirlo. Es un acto voluntario. Por eso, cuando hables, no impongas tu forma de ver las cosas, o no lances tu consejo como si fuera una orden. Se asertivo. La última decisión siempre será de la otra persona.

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Los Mejores Consejos Paso a Paso

Si demostramos tener una buena actitud comunicativa ante una demanda, nuestro interlocutor seguramente querrá saber nuestra opinión, o que le facilitemos algún consejo. ¿Cómo podemos ser más efectivos con este gesto? Esta es mi propuesta:

1. Escucha a tu interlocutor

Mientras más información recopiles, mejor. Delinea su historia en tu mente.

2. Ponte en su lugar

Ten un poco de empatía. Que tu primera impresión cuando él o ella termine de contar su historia sea <<Comprendo tu situación…>>

3. Invita a la otra persona a que vea su problema desde fuera

Busca la tranquilidad de tu amigo, y después, empieza a pregunta qué tiene pensado hacer. Así, empieza a tomar decisiones, toma la iniciativa sobre sus propias complicaciones y empieza a poner en marcha sus propios recursos.

4. Antes de aconsejar, pregunta si quiere un consejo

Y cuando empieces ese consejo, recuerda: lo mejor será que no empiece como una orden. La fórmula del: “yo que tú…” siempre es muy útil para cuando hayas llegado a esta situación.

5. No hables de una, sino de muchas alternativas

Pon Encima de la mesa toda la información que puedas dar.

6. Indica los riesgos que conlleva ciertas decisiones

Continuando con lo anterior, ciertos caminos pueden ser una buena solución. Pero pueden implicar riesgos. Aplícate la premisa de “quien avisa no es traidor”, y avisa de los posibles contras que puedan tener algunas de tus sugerencias (si realmente las tienen).

7. Ante todo y sobre todo, es la otra persona quien tiene la última palabra

La otra persona decide. Son sus problemas. Ha llegado la hora de que decida como solucionarlos.

8. Ten un seguimiento

Preocúpate por cómo le ha ido, y si finalmente consiguió una solución a su situación.

Y listo, ya has podido hacer todo lo que podías por esa persona. El resto dependerá de ella. Ser consejero pude ser algo muy gratificante. Sobre todo cuando las cosas salen bien.  Pero aprende a dosificar bien tu información. Recuerda, con un consejo compartes experiencia. No es obligatorio darlo, ni tampoco recibirlo. Tú decides al final quién merece de tu experiencia y quién no.

En el siguiente video te comparto la misma información de una manera más gráfica. Que puede servirte igualmente como recordatorio, y también para compartirlo con quien merezca un poco de ayuda.

Photo Credit: Dar consejo via Shutterstock

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Alvaro Trujillo
Lic. en Psicología y Técnico en Coaching Motivacional y de Procesos de Cambio. Vlogger y creador del canal PsicoVlog en Youtube, canal dedicado a la divulgación de psicología, y contenido relacionado.
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