Psicología y Desarrollo Personal

Isidro Migallón
13
abr
2013

El niño y la estrella de mar

 

Como cada mañana, el hombre se despertó y bajó a pasear por la playa. A diferencia de otros días la orilla estaba repleta de miles de estrellas de mar que se extendían a lo largo de toda la costa. Pensó que ese curioso fenómeno sería consecuencia del mal tiempo y el viento de los últimos días. Se sintió triste por todas aquellas pequeñas criaturas. Sabía que las estrellas de mar tan sólo viven 5 minutos fuera del agua.

 

El hombre continuó caminando absorto en sus pensamientos. De repente se encontró con un niño pequeño que corría de un lado a otro de la arena. Tenía la cara sudorosa y los pantalones remangados.

 

¿Qué estás haciendo? – Le preguntó el hombre

 

Estoy devolviendo las estrellas al mar, – contestó el niño – Junto todas las que puedo y las lanzo más allá de la rompiente para que no vuelvan de nuevo a la arena. 

 

Ya veo  - contestó el hombre – pero tu esfuerzo no tiene sentido. Vengo caminando desde muy lejos y hay miles de estrellas ancladas en la arena. Quizá millones. Podrás salvar a unas pocas pero la inmensa mayoría morirá y todo tu esfuerzo no habrá servido para nada. No tiene sentido lo que haces. 

 

El niño sorprendido le mostró una pequeña estrella que escondía en la palma de su mano y antes de lanzarla al oceano le dijo al hombre: “Para ésta sí que tiene sentido”

 

¿Qué podemos aprender de esta historia?

 

- Debes continuar haciendo aquello en lo crees, independientemente de la opinión de los demás.

 

- Cualquier pequeño acto supone una diferencia en si mismo.

 

- Divide tus grandes proyectos en pequeños objetivos para ir cumpliendo poco a poco. No dejes que la magnitud de tu proyecto te quite la motivación para ir dando estos pequeños pasos.

Comentarios
1 comentario ¡Deja el tuyo!
  • Purificación Cespedosa 13-04-2013 a las 09:49

    Preciosa Historia.Eso es, no podemos quedarnos de brazos cruzados, un pequeño esfuerzo de cada uno y todo seria maravilloso, por eso no evolucionamos para bien porque nos falta creer que se puede, y entre todos haciendo cada uno las cosas como se debe, claro que se puede!
    Gracias

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