Enfermos de estrés: 5 claves para rebajar tu tensión diaria

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Nos levantamos por la mañana con el pito en el culo. Desayunamos cualquier cosa rápida que nos permita salir corriendo de casa o nos comemos algo de camino. Compatibilizamos una jornada laboral con los quehaceres de la casa, la compra, los niños, las obligaciones familiares, los recados, la pareja, las relaciones sociales, las responsabilidades…

Perseguimos la felicidad, el equilibrio, el bienestar pero, no tenemos tiempo de ocuparnos de eso, estamos demasiado atareados con la inercia de la vida, estamos demasiado ocupados con las tareas diarias.

Así parece difícil poder dedicarle tiempo a ser feliz. Cuando nos levantamos y nos acostamos con el peso de todo lo que hacemos una y otra vez, empezamos a sentirnos agobiados y el estrés aparece.

¿Y cómo nos afecta el estrés?

Nos cambia el humor y estamos más serios y enfadados.

Nos sentimos cansados.

Todo obstáculo, por pequeño que sea, nos parece enorme y nos desanima.

Se nos debilita el sistema inmunológico.

Estamos más expuestos a comer, jugar, beber o fumar más de la cuenta.

Dormimos mal, nerviosos y agitados.

Nos deprimimos.

Así se las gasta el estrés, nos deja más vulnerables y nos envuelve en una nube gris que nos hace más complicado ver los días bonitos y agradables.

Pero así es la vida. No se detiene. Si quieres ser un poco más feliz, has de aprender a adaptarte. Has de aprender a salir de vez en cuando de la inercia y descansar, reír, desconectar y cargar pilas.

Hay quien no le da importancia. Hay quien piensa que no es algo determinante ni limitante, pero se equivocan. El estrés es muy poderoso. Tan poderoso que lleva a la infelicidad a muchas personas que no se detienen a respirar.

¿Qué podemos hacer para rebajar la tensión del día a día y estar más serenos y tranquilos?

1. Una vez a la semana, como mínimo, encuentra dos o tres horas para ti. Una mañana, una tarde o una noche a la semana ha de ser tu pequeño oasis. Salir a tomar el sol, leer un libro, quedar para un café, dormir…Nadie mejor que tú se conoce y sabe qué cosas echas de menos hacer. HAZLAS.

Puedes excusarte en la falta de tiempo, pero si dejas de lado tu espacio, más adelante te arrepentirás de no haber perdido tres horas de tu tiempo. La felicidad no se instala en nuestra vida por arte de magia. Si quieres tenerla o mantenerla, pierde el tiempo ganando tiempo para ti mismo.

2. Busca aficiones. Solo o acompañado. Con amigos o con tu familia. Utiliza tu tiempo libre para desarrollar y potenciar alguna actividad divertida. Excursiones, deporte, pintura, cantar, hacer ganchillo o hacer pulseritas. Da igual lo que sea mientras te guste y te haga pasar un día divertido y alegre.

Divertirte es una necesidad vital para el equilibrio emocional. Así que planea los fines de semanas para que sean diferentes y puedas compartir momentos  de alegría y desconexión. Acabarás agotado, pero el agotamiento de un día divertido hace que duermas mucho más a gusto y relajado.

3. Deja de preocuparte por todo y ocúpate de las cosas cuando sucedan. Y si, y si y si, es un término que nos predispone a esperar siempre lo peor. Y esperar que sucedan las cosas somete a tu cuerpo a una rigidez que a menudo notamos en la espalda, las cervicales, el estómago o la cabeza.

A demás, todo el tiempo que inviertes en estar preocupado, es tiempo que tiras a la basura. Te preocupes o no, las cosas que no están en tu mano pueden suceder igual. No puedes controlar todo lo que pasa a tu alrededor. Lo que sí puedes hacer es ocuparte de las cosas cuando pasen, a tiempo real. No puedes solucionar lo que pasará dentro de un mes o dentro de un año, pero puedes solucionar lo que te pasa hoy. OCÚPATE.

Si evitas estar preocupado, ganarás en concentración, efectividad y tranquilidad. Además de estar de mejor humor. Porque las preocupaciones, no nos engañemos, nos agrian el carácter.

Y no estoy diciendo que haya que vivir sin estar preparado para los obstáculos que puedan venir. Pero hay una gran diferencia entre estar prevenido y estar preocupado.

4. Organízate mejor. Así de simple. Revisa tu horario, tus horas disponibles, tus obligaciones y tus quehaceres y vuelve a organizarte para que puedas disponer de más tiempo libre o ir más relajado.

Pregúntate: ¿Cuáles son mis prioridades, hacerlo todo y estresarme o hacer menos y estar más tranquilo?

Si tu respuesta es estar más tranquilo, pregúntate: ¿Qué puedo dejar de hacer o qué puedo hacer de forma diferente que me permita ir con más calma en mi día a día?

Saber organizarse bien no es una tarea fácil para muchas personas. Hay quien tiene la suerte de tener un cerebro organizado y práctico, pero la mayoría de los mortales solemos hacer las cosas de forma atropellada y desorganizada. Así que haz una lista de tus tareas, hazte un horario y organiza tu semana de forma más efectiva. Y si no tienes ni idea de como hacerlo, busca personas a tu alrededor que creas que pueden ayudarte en esta tarea.

5. Ten charlas sinceras con personas adecuadas. No es fácil encontrar personas que te escuchen sin juzgarte, que no quieran aconsejarte o que no intenten convencerte de lo que te conviene, pero las hay.

La finalidad de tener una charla sincera y transparente con alguien es para que escuches en voz alta las cosas que te rondan por la cabeza, para que te desahogues y puedas relativizarlas un poco.Quejarse y tener una pequeña pataleta de vez en cuando ayuda a aligerar la mochila. Ayuda a sacar fuera lo que llevamos dentro.

Pero eso si, no utilices ese momento para dramatizar ni para buscar consuelo. Si te victimizas demasiado dejarás de creer que las soluciones están en tu mano.

Como ves no te estoy pidiendo que hagas nada del otro mundo. Que te organices, que te tomes tiempo para ti, que tengas aficiones, que te ocupes de los problemas y que charles con personas de confianza.

Pero no te equivoques. Son 5 cosas muy simples pero no son fáciles de llevar a cabo. Hay que tener determinación. Hay que estar motivado. Hay que darle la importancia que merece y luego, hay que hacerlo.

Pero la buena noticia es que solo depende de ti. única y exclusivamente de ti.

¿Pondrás excusas? ¿Dirás que son tonterías? ¿Lo intentarás una semana y después te olvidarás?

Ser feliz es una tarea compleja y complicada. La vida no lo pone fácil. Demasiadas cosas que hacer y demasiadas cosas que pensar. Así que no te la compliques más y date a ti mismo  la importancia que tienes para que no acabes enfermo de estrés y puedas disfrutar más de tu vida. Sin duda, lo mereces.

Photo Credit: Hombre estresado via Shutterstock

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Vani Garcia Leal
Psicóloga y coach personal. Colegiada nº21655 Barcelona. Especialista en Inteligencia Emocional y experta en terapias de tercera generación. Fundadora de Psicoreset, un blog sobre la psicología más práctica, directa y realista de las personas en general y de la conducta en particular.

Comentarios

  1. dice

    Muy de acuerdo. El estrés también provoca que nos veamos incapaces de tomar ciertas medidas para mejorar; y a veces con sólo cambiar pequeñas cosas podemos lograr una mejoría enorme.

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