Cómo ayudarte a tomar decisiones

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Seguro que recuerdas la última vez que has tenido que tomar una decisión y te ha supuesto un enorme quebradero de cabeza. En esa situación te sientes como en un cruce de caminos y no sabes cuál debes de tomar. En tu cabeza hay un auténtico bombardeo de ideas, pensamientos, conclusiones sobre una decisión u otra… Y esto nos supone un verdadero esfuerzo y gasto de energía.

Hace unos días acudía un paciente a mi consulta bastante inquieto y agobiado porque debía decidir entre dos opciones:

A) Seguir trabajando a media jornada y aprovechar para formarse y tener más tiempo para él.

B) buscar un trabajo a jornada completa y así tener un sueldo mejor.

Parecía que las dos opciones eran igual de buenas o de malas, y saltaba de una a otra pensando a cada momento que una de ellas era la correcta. Era el momento de dejar de preocuparse, de darle vueltas al tema y pasar a la acción.

Si te encuentras en esta situación, estos pasos pueden ayudarte a tomar una decisión sin morir en el intento:

Pasos a seguir a la hora de tomar decisiones

1. Define claramente cuál es el problema o la decisión a tomar: Elijo trabajar o estudiar. Elijo continuar con este trabajo o aceptar este otro. Elijo seguir con esta relación o finalizarla.

2. Haz una lista con todas las posibles opciones o soluciones que se te ocurran, aunque parezcan ridículas, sin censuras. A veces la opción que parece más absurda resulta siendo la más adecuada. Incluso piensa qué le dirías a un amigo si te pidiera consejo ante ese mismo problema.

3. Escribe los pros y los contras de cada una de las opciones.

4. Repasa y evalúa las ventajas e inconvenientes que has escrito para cada opción. No te centres en el número de pros o contras que tenga cada una, sino en la importancia de estos. A veces una opción puede tener diez ventajas y otra sólo una, pero que esta sea tan importante como para invalidar las otras diez.

5. Escoge la solución que más se adapta a tus preocupaciones y necesidades en este momento.

6. Desglosa la solución que has elegido en varios pasos:

Qué tienes que hacer.

Cuándo lo tienes que hacer.

Cómo. Dónde, etc.

7. Pon en marcha la solución.

8. Evalúa los resultados y saca las conclusiones. Si ha funcionado genial, felicítate por ello. Si ha salido mal, no te preocupes, piensa qué es lo que ha salido mal, vuelve sobre las otras opciones que pusiste o incluso incluye otras nuevas y vuelve a repetir el proceso.

Y para finalizar, varias cosas importantes a tener en cuenta.

Muchas veces damos más importancia a la decisión que la que tiene en realidad. Es cierto que hay decisiones muy importantes que tomar, pero no suelen ser de vida o muerte. Normalmente tomar un camino u otro no va a condicionar ni decidir el resto de tu vida, pero solemos pensar ¡de esta decisión depende el resto de mi vida! y esta presión no nos ayuda a tener las ideas claras.

No pretendas saber antes de tomar la decisión y llevarla a cabo si es la correcta o no. Nos atormenta el pensar ¿estaré tomando la decisión correcta? ¿Y si me equivoco?. El caso es que hasta que no la hayamos tomado y puesto en marcha no podemos saber si era la correcta o no, porque por el momento no podemos adivinar el futuro. Pero si finalmente no era la opción adecuada, no te castigues por ello, recuerda que en ese momento la tomaste porque te parecía la mejor, y lo bueno es que ahora puedes probar con otra alternativa.

Photo Credit: Chica dudando via Shutterstock

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Pilar García
Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Social y Clínica con consulta en el centro de Madrid.

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